I. La historia como ausencia de Plan
1. El cono de la Evolución
La vida nació y se mantuvo como ameba durante centenares de millones de años.
Pero de pronto algo sucedió y la vida, en pocos millones de años, se manifestó en centenares de formas. Muchas perecían ante cualquier cambio del medio ambiente. Una de esas extinciones fue masiva: solo tres de cada cien especies sobrevivieron al cataclismo. Y así, sucesivamente: cada especie que eludía la muerte salía fortalecida y apta para una nueva etapa, en que probablemente, casi con seguridad sería abatida. Podía sobrevivir ésta o aquella: todo era casual, nada respondía a un Plan.
“La historia de la vida es una narración de eliminación masiva, seguida de diferenciación en el interior de unos cuantos stocks sobrevivientes, no el relato convencional de un aumento constante de excelencia, complejidad y diversidad” (...) “La extensión de variedad anatómica alcanzó un máximo inmediatamente después de la diversificación inicial de los animales pluricelulares. La historia posterior procedió por eliminación, no por expansión” (Stephen Jay Gould. “La vida maravillosa”)
La idea convencional de Evolución es que las primeras formas de vida eran pocas, indiferenciadas, simples, y potencialmente abiertas al desarrollo futuro: de la ameba, al Hombre; del molusco al mamífero. Es el “cono de la Evolución”: pocas especies, básicas, que van diversificándose, ampliando la base de la vida, complejizándose.
El nuevo cono -invertido- nos muestra que la realidad fue exactamente al revés: muchas especies, altamente diferenciadas surgieron en un mismo instante. La mayoría de ellas fueron proyectos fracasados: la evolución procedió por eliminación (“diezmación” la llama Gould)
El desafío de entender la Evolución bajo este nuevo prisma es tan inmenso como el que generó Copérnico; cambia el centro del mundo, cambia el sentido de la Evolución (incluso, cambia la idea misma de que puede haber un “sentido” en la Evolución)
Supongamos, nos dice Gould, que como la cinta de un grabador pudiéramos retroceder en el tiempo y recomenzar la historia de las especies todas las veces necesarias: ¿ganarían siempre las mismas? O...
” Supongamos que diez de un total de cien diseños sobrevivan (a una catástrofe). Si los diez supervivientes son predecibles por la superioridad de su anatomía (interpretación 1), entonces ganarán cada vez (...) pero si los diez supervivientes son protegidos de la Dama de la Suerte, o beneficiarios afortunados de raras contingencias históricas (interpretación 2), entonces cada vez que se haga tocar la cinta de nuevo se obtendrá un grupo distinto de supervivientes y una historia radicalmente distinta.(...) Sospecho que la segunda interpretación capta una verdad modular de la evolución.”
Pero, he aquí el dilema: el viejo determinismo del progreso predecible versus la angustia del azar, del absurdo, de la casualidad.
El Plan (divino o “automático”) versus la aleatoriedad diabólica: sobrevivir por casualidad y generar así una historia impredecible y caótica. No parecen opciones demasiado atractivas.
Es hora de pensar en otra opción, nos dice Gould:
“Cualquier nueva audición de la cinta llevará a la evolución a lo largo de una ruta completamente distinta...pero las diferencias consecuentes en el resultado
no implican que la evolución no tenga sentido y carezca de una pauta significativa (solo que) los eventuales resultados no pueden predecirse de entrada (...) Esta tercera alternativa representa ni más ni menos que la esencia de la historia. Su nombre es “contingencia”...La ciencia ha tendido a denigrar a la historia considerando que cualquier invocación de contingencia es menos elegante o menos significativa que las explicaciones basadas directamente en las “leyes de la naturaleza” eternas.”
Hay que reescribir la noción misma de evolución, aplicada a lo social. Si la iconografía de Darwin generó las teorías del progreso social lineal, incluyendo el marxismo, ¿que podrá generar esta nueva iconografía, que invierte el cono de evolución? ¿Quién será el encargado de utilizar esta poderosa metáfora para desentrañar procesos sociales? ¿Cómo desmontar el mito del Plan – divino o “natural”- con su lógica predecible y tranquilizadora?
2. La Humanidad
Hace cien mil años, pequeños grupos de homo sapiens emprendieron la conquista de los continentes, saliendo de su África natal. Podían haber sido devorados por animales o diezmados por virus, enfrentados en guerras interminables o en luchas internas para poseer a la mujer más hermosa o el adorno más lucido. Pero prefirieron organizarse en grupos bajo una autoridad fuerte, sujetos a tabúes y reglas fijas, aterrorizados con la posibilidad de ser desterrados del grupo y morir en la soledad de la jungla. Armaron así sociedades rígidas en las que las reglas del grupo (su lengua, sus dioses, su brujo, sus modos de enterramiento) dictaban la conducta y el pensamiento de la gente. Así, miles de años.
“En Tasmania, hacia el año 1770, entre 2000 y 4000 personas se hallaban diseminadas sobre una superficie de unos 40000 kilómetros cuadrados, en grupos de cincuenta (…) Para cazar bien, se necesita espacio: para asegurarse el alimento los cazadores de Tasmania tenían que vivir con una densidad de diez personas por kilómetro cuadrado” (Hugh Thomas, Una historia del Mundo)
Imaginemos la India, hace 10.000 años. La pequeña tribu necesita acabar con un bisonte por día. Rogará a los dioses para que le provea caza abundante. Tres días de escasez, significan tres días de hambre extremo en toda la comunidad. La muerte de ancianos, débiles y enfermos. Una catástrofe.
O el fracaso de una cosecha: la muerte para buena parte de la tribu.
De ahí el dramatismo de las rogativas, los ritos propiciatorios, la religión al servicio de la producción agrícola, la invocación a los dioses. De ahí, el poder del jefe-brujo-sacerdote.
Y de ahí el desarrollo de instintos y actitudes básicas de solidaridad y altruismo. El hombre aislado, en ese contexto, es un hombre muerto.
Se fortalece el instinto grupal de protección frente al extraño. Todas las formas de xenofobia, racismo, exclusión, discriminación, todos los muros, vigías, fronteras, trampas y protecciones vienen de allí. “Esos de afuera pueden robarnos nuestros magros frutos”
O sea que el “modo de producción cazador-recolector” requería amplios territorios. Si no se hubiera salido de ese modo de producción, el mundo podría sostener como máximo a unos 700 millones de personas, diez veces menos de los que alimenta hoy en día.
Imaginemos un mundo así: setecientos millones de hambrientos deambulando por los bosques, en busca de presas animales…o humanas. ¿Una idílica visión del pasado, del “buen salvaje”?
La humanidad salió de ese estadio merced a la construcción de un nuevo sistema de relaciones humanas.
Desde el comienzo del proceso de humanización o civilización hubo un conflicto de normas. Por una parte los grupos humanos iniciales, pequeños, sometidos a fuertes presiones del entorno tienden a construir fuertes sistemas sociales “solidarios”, integradores, orientados por propósitos comunes, por fines y medios conocidos por todos. Se desarrollan fuertes instintos de solidaridad, altruismo, cooperación intragrupo. Y se fijan claros límites con el “otro”, el”afuera”. La ley implícita es “dentro de grupo, todo. Fuera del grupo, nada”. Son normas “instintivas”, de protección.
Esa dotación instintiva es la base del conflicto creado al desarrollarse, en un nivel superior de complejización, las civilizaciones, los grandes grupos sociales, donde no basta el conocimiento personal para asegurar la cooperación. Se crean normas de cooperación o coordinación para grandes grupos humanos basadas en algunos criterios universales que pueden funcionar para resolver eventuales conflictos aun entre gente que no se conoce. Estas normas evolucionan a lo largo de miles de años de ensayo y error y les son impuestas al individuo, el cual no las comprende, le son “odiosas” (son básicamente prohibiciones y postergación de gratificación) y las cuales entran en conflicto con la base de normas instintivas. Siempre es más “natural” cooperar para obtener fines compartidos por el grupo que coordinarse por mecanismos impersonales como contratos, cumplimiento de normas de comercio, precios, etc. que permiten generar coordinación entre gentes desconocidas, que no comparten fines. Pero para grupos complejos este es el único mecanismo viable, que no es impuesto caprichosamente por jefes o sacerdotes, sino creado, mejorado y modificado en el avatar de la evolución social. Aquellas normas o instituciones más útiles para obtener resultados, son las que perdurarán como normas a imponer- mediante el aprendizaje, a las nuevas generaciones. Las tradiciones reemplazan a los instintos.
3. Crecer
Algunos audaces rompieron el aislamiento y comenzaron a intercambiar regalos con los grupos vecinos, a fijar algunas reglas (no matar al extranjero que viene a comerciar, respetar los acuerdos) y a obtener valor de esos intercambios. Pronto el mundo se llenó de aventureros que navegaban y comerciaban, que conocían lugares y cosechas, vinos y aceites mejores, que obtenían ventajas, que podían así comprar vestidos mejores y ornatos para regalar a su mujer.
El comercio es “la madre de las revoluciones”, es la estructura vincular que permite el intercambio a largo plazo, la interdependencia geográfica. Ese comercio estuvo en manos de personas, de mentes individuales, de pescadores de oportunidades, al acecho de ideas y productos nuevos, para realizar valor. Cuando el Estado intervino fue para obtener su tajada, coartando muchas veces la libertad de comercio, destruyendo ese valor. Es falsa la idea del estado comerciante: solo individuos activos, a la búsqueda de lucro fueron capaces de abrir las rutas al comercio. (Lucro, “fea” palabra, cargada de la condena eclesiástica: pero que significa beneficio, ganancia, realización del capital, el motivo para que alguien arriesgue su pellejo yendo a comerciar con tribus remotas de las estepas asiáticas.)
Los jefes, rápidamente se apropiaban de esos valores, establecían reglas, decretos, leyes, normas, reglamentos, timbres, sellos, impuestos, tasas, controles, excepciones, prohibían comerciar esto o aquello, prohibían comerciar con esos o los otros, mientras acumulaban oro y construían palacios y pirámides y monumentos y tumbas eternas. Eran Dios en la tierra, el Faraón, el Emperador persa.
Hayek caracteriza a Aristóteles como padre de la “ética del microorden”, es decir el que desconfía del afán de lucro del comerciante y requiere aldeas autosuficientes, manejables, solidarias. O sea, todo lo contrario de la Atenas en la que nació, alimentada con el trigo africano, comerciando con Egipto, Sicilia o España , obteniendo así los recursos necesarios hasta para financiar a pensadores reaccionarios como Platón o Aristóteles, desdeñosos de tanta vulgaridad…
Su legado es recogido por Santo Tomas y de allí se constituye la doctrina básica de la Iglesia: no al comercio y la usura, no al lucro, dar al pobre limosnas, caridad, solidaridad, preservar el cuerpo de la comunidad, el rebaño tras el pastor.
Dice Hayek: “La animadversión hacia la práctica del comercio, que ha prevalecido tanto en la Iglesia de entonces como en la de ahora, su condena del cobro de intereses -que antaño se equiparó con la usura-, su defensa del precio justo y su displicente tratamiento del beneficio, son ideas impregnadas de pensamiento aristotélico.”
Estas ideas reaccionan frente al desarrollo natural de formas cada vez más complejas de interrelación humana: esta formas complejas escapan al control estatal o clerical, de ahí la necesidad del “Plan”: desde la República de Platón, hasta la Ciudad de Dios, desde la Utopía de Moro hasta las propuestas marxistas. En todos los casos se diseña una “sociedad perfecta”, a prueba de azares, una sociedad congelada, hiperplanificada, infeliz.
4. Israel
Alguna vez, en algún lugar, un pueblo pensó que el verdadero dios no era el faraón sino Alguien infinitamente más poderoso y sutil, alguien sin imagen y con presencia infinita. Su Poder disminuía el poder del Faraón. Por eso era revolucionario: la simple idea de un Dios único desarmaba el relato que sustentaba el poder terrenal del Faraón.
La ilustración, la modernidad, han querido transformar a la religión en una atadura que ha impedido la libertad del hombre, en una cadena que lo hizo esclavo de la superstición y el miedo al castigo eterno.
Hemos asimilado esta doctrina con suma facilidad. Nada más fácil que coincidir con las críticas de Russell o de Nietzsche, o Voltaire o Rousseau al ejercicio del poder clerical. Nada más absurdo y “anticristiano” que las guerras de religión, la Inquisición, y los asuntos terrenales que la Iglesia condujo durante centenares de años.
Es también evidente la lucha a muerte que la religión y la ciencia establecieron durante centenares de años, durante la cual las iglesias intentaron disminuir, condicionar, limitar el conocimiento científico en cuanto éste ponía en cuestión el dogma. Desde la Tierra como centro del universo, a la negación de la Evolución o el rechazo del inconciente freudiano, las iglesias han actuado como permanentes amarres, pesas colocadas a la libertad de investigación.
Nadie puede negar esto.
Ahora, se trata de otra cosa.
Hablemos del monoteísmo.
Dice Hayek
“Debemos en parte a las creencias místicas y religiosas -y, en mi opinión especialmente a las monoteístas- el que las tradiciones beneficiosas se hayan conservado y transmitido al menos durante el tiempo necesario para que los grupos que las aceptaron pudieran desarrollarse y tuvieran oportunidad de extenderlas a través de la selección natural o cultural. Esto significa que, nos guste o no, debemos en parte la persistencia de ciertas prácticas, y la civilización que de ellas resulta, al apoyo de ciertas creencias de las que no podemos decir que sean verdaderas -o verificables, o constatables en el sentido en que lo son las afirmaciones científicas, y que ciertamente no son fruto de una argumentación racional. Pienso a veces que, por lo menos a algunas de ellas y como señal de aprecio, deberíamos llamarlas «verdades simbólicas», ya que ayudaron a quienes las asumieron a fructificar, a multiplicarse y llenar la tierra y dominarla» (Génesis, 1:28).
Incluso aquellos, entre los que me encuentro, que no están dispuestos a admitir la concepción antropomórfica de una divinidad personal deben reconocer que la prematura pérdida de lo que calificamos de creencias no constatables habría privado a la humanidad de un poderoso apoyo en el largo proceso de desarrollo del orden extenso del que actualmente disfrutamos y que, incluso ahora, la pérdida de estas creencias, verdaderas o falsas crearía graves dificultades.”
O sea: la religión monoteísta operó como un formidable sistema de apoyo a la consolidación de tradiciones (normas e instituciones) que facilitaron el paso de la etapa tribal (el pequeño grupo defensivo, solidario y xenófobo) a la etapa de la civilización, en la que millones de personas trabajan en forma cooperativa aun sin conocerse, por medio de los intercambios libres.
Sigue Hayek
“Hasta el agnóstico tendrá que admitir que debemos nuestros esquemas morales, así como la tradición que no sólo ha generado la civilización, sino que ha hecho posible la supervivencia, a la fidelidad a tales requerimientos, por más infundados científicamente que puedan parecemos.
La innegable conexión histórica entre la religión y los valores que originaron y siguen sosteniendo nuestra civilización, tales como la familia y la propiedad privada, no significa sin embargo que exista una conexión intrínseca entre lo religioso y esos valores. Entre los fundadores de religiones a lo largo de los dos últimos milenios no han faltado quienes se opusieran a la propiedad y a la familia. Pero las únicas religiones que han sobrevivido han sido aquellas que defienden ambas instituciones.”
Dice José Ignacio García Hamilton (“Por qué crecen los países”)
“El pueblo judío estableció un sistema "teocrático", en el sentido de que pretendía vivir bajo el dominio de una autoridad divina, representada por un Dios único e invisible. Sus gobernantes se consideraban los agentes de Dios, pero no tenían un poder absoluto o arbitrario, sino que estaban limitados por la Ley del Señor, representada en la Torá, o Biblia, cuyas disposiciones regían tanto para gobernantes como para gobernados. Las Sagradas Escrituras exhortan a las autoridades a ser justas, y muchas veces les recuerdan sus deberes morales frente a los súbditos, bajo pena de que la ira de Dios recaiga sobre toda la comunidad.
La tradición hebrea muestra que dicha sociedad cultivó y fomentó la lectura y escritura para que la población pudiera aprender por sí misma la “palabra de Dios".
(…)
Los judíos fueron uno de los primeros pueblos del mundo que practicaron la limitación del poder mediante leyes escritas y la vigencia de sus valores y normas los convirtió en una nación industriosa y productiva.
Según la Biblia, Jehová indicó a Samuel que previniera al pueblo judío que, si elegía a un rey, éste iba a abusar de ellos y a esquilmarlos. “
O sea: el pueblo que inventa el monoteísmo crea un arma poderosísima para limitar el poder del Faraón: nadie puede incumplir la Ley. Los reyes están solo para hacerla cumplir. Nadie, además, le va a enseñar al pueblo lo que dice la Ley: el pueblo sabe leer y accede directamente al conocimiento.
Lord Acton refuerza este argumento:
“Es en la historia del Pueblo Elegido, por consiguiente, donde obtuve las primeras ilustraciones de mi tema.
El gobierno de los israelitas era una federación establecida en la unidad de raza y credo, en una autoridad política basada en un acuerdo voluntario y no en la fuerza física.
El principio de gobierno propio se aplicaba no sólo encada tribu, sino que en cada grupo de al menos 120 familias, sin privilegio de rango ni desigualdad ante la ley.
La monarquía era tan ajena al espíritu primitivo de la comunidad, que fue combatida por Samuel en esa famosa protesta y advertencia que ha sido constantemente confirmada por todos los reinos de Asia y muchos de los de Europa.
El trono se basaba en que el rey carecía del derecho a legislar para un pueblo que sólo reconocía a Dios como legislador, consistiendo su principal objetivo político en restaurar la pureza original de la constitución y hacer que su gobierno se adaptara al ideal venerado por las sanciones del cielo.
Hombres inspirados –que se sucedían continuamente para profetizar en contra del usurpador y el tirano – proclamaban constantemente que las leyes, de orden divino, eran superiores a los gobernantes pecadores, apelando a las autoridades establecidas –el rey, los sacerdotes y los príncipes del pueblo – tanto como a las fuerzas armonizadoras que dormían en las conciencias incorruptas de las masas.
De este modo, el ejemplo de la nación hebrea estableció las líneas paralelas sobre las cuales se ha conquistado la libertad: la doctrina de la tradición nacional y la doctrina de la ley superior; el principio de que la constitución se desarrolla a partir de una raíz, mediante un proceso de evolución, y no por un cambio esencial; y el principio de que es preciso poner a prueba a reformar todas las autoridades políticas conforme a un código que no fue hecho por el hombre.”
Lord Acton proclama entonces una verdad que nadie, imbuido y formado en el espíritu antirreligioso de la modernidad, podría siquiera sospechar: los judíos pusieron los dos cimientos donde creció la libertad: la idea monoteísta de un dios supremo, ante el cual la autoridad del rey se disuelve y la convicción de que hay una “tradición”, un cuerpo de normas que evolucionan lentamente, para sustentar el cambio.
Es que un Dios individual, que puede ser conocido personalmente por cada creyente, al cual se le dedica un día (un shabat libre de reyes y patrones), un Dios que limita al Rey – que solo es un humano más- es una idea sencillamente revolucionaria. Demasiado para ser adoptada: el estado judío se hundió en la nada y con él esta raíz de libertad, recuperada siglos después.
¿No será éste el trasfondo histórico, la razón profunda que hay detrás del obstinado odio al judío por parte del Faraón, ya que ese pueblo le recuerda que su poder es limitado por una Ley divina, que el es solo hombre, no semidiós, ni Caudillo, ni Líder, ni Fuhrer, ni Duce, ni Conductor, ni Jefe, ni Comandante?
¿No será que el odio al judío esconde el temor a la lectura individual de la Ley que cada judío hace, porque sabe leer desde hace tres mil años?
¿No será que el rechazo al judío es a la riqueza lograda por pura capacidad de gestión, sin depender de prerrogativas de sangre o de uso del Estado como botín?
¿No será, en definitiva, que el odio al judío es otra manera de odiar la libertad?
5. Grecia
En otro lugar, la península griega, el poder se dispersaba en muchas ciudades-islas, discutidoras, comerciantes, creadoras de arte y literatura, de política y filosofía, de teatro y arquitectura. Y con una propiedad privada inviolable, a prueba de reyes y dictadores. Crearon la Democracia, un inédito modo de gobierno en el que el pueblo decidía en asamblea. Un milagro rodeado de Reyes –Dioses hostiles, que se las arregló para sobrevivir y ganarle al Persa, con Alejandro. Pero ese milagro podía no haber sido inventado.
Popper se hizo la siguiente pregunta “¿Cómo se explica que en Grecia, en un solo siglo se hayan inventado simultáneamente la literatura, el teatro, la filosofía, la historiografía y la democracia, constituyendo en ese acto el nacimiento de Europa?”
Quizás hasta hoy nadie encontró la respuesta. Pero esas dos tradiciones –enfrentadas, pero a larga convergentes- la judía y la griega (el límite moral al Rey, y la libertad política) fundaron Occidente.
Llegó después la apoteosis romana, el Estado: Derecho, literatura, arte militar, navegación, conquista, incorporación de pueblos diversos a una única matriz cultural básica. Poder, Arte, Paz, dominio. Casi un milenio de perduración.
6. La oscuridad
La caída y dispersión del Imperio Romano creó un océano de pequeños poderes feudales, autónomos, aislacionistas, autistas, congelados, sin industria, sin comercio, solo Guerra y Religión. La peste, el hambre, la miseria, la ignorancia, la suciedad.
En esa tristeza, algunos insistían con la vieja tradición de los vendedores trashumantes: judíos, moros, gitanos comerciando aquí y allá, intercambiando pequeños bienes, trazando caminos, rompiendo fronteras y peajes, alumbrando historias, multiplicando los contactos, esparciendo conocimientos y canciones, rompiendo la monotonía de la aldea, trayendo valores nuevos. Entonces los condes, y los obispos y los reyes comprimiendo, reprimiendo, controlando, tasando, encausando ese comercio mínimo. Entonces los gremios, las corporaciones, poniendo limites, exigiendo fidelidades, ahogando rebeldías, estableciendo rígidas reglas, encorsetando.
A escondidas, escapando de la mirada del obispo, algún buscador alquimista de oro comienza a investigar, a encontrar leyes en la materia, punto de ebullición, transformaciones de elementos, combinaciones, mezclas, diluciones, nuevas materias. Otros verán que los cuerpos tienen leyes, inercias, puntos de equilibrio, fuerzas. Otros observan los pájaros y su extrañas emigraciones, las abejas y su complejo orden, el ciclo de las estaciones, la creación de vida. Nace una proto ciencia. Pero podría no haber nacido nunca.
Perseguidas, estas gentes inquietas se juntan en cofradías, intercambian conocimientos y consejos. Y adquieren de a poco cierto prestigio y poder. Son llamados a las Cortes, son los médicos del Rey, los astrónomos, los que ayudan a la navegación. Los Reyes, ahora, tienen como dominar a los Nobles feudales: establecen un nuevo Poder, menor al del antiguo Emperador, pero efectivo. Limitado por Cartas magnas y por Fueros ciudadanos, pero activo, conspirando para unir a la nación, terminar con los peajes feudales y, sobre todo, recaudar impuestos para el enorme Estado que comienza a levantarse, con sus ejércitos, y cortes judiciales, y miles de empleados de aduanas, de correos, de empadronamientos, de impuestos.
7. Libertad
Pero los comerciantes, industriales, pequeños y grandes burgueses agobiados por impuestos y tasas, por regulaciones y poderes del Soberano le ponen límites al Rey, en Inglaterra y más tarde en las Colonias. Allí nace la Constitución, las Asambleas parlamentarias, la división de poderes, el Federalismo, la libertad amparada por la constitución que reza “Que todos los hombres son, por naturaleza, igualmente libres e independientes, y poseen determinados derechos inherentes de los que, una vez habiendo ingresado en el estado de sociedad, no pueden, bajo ningún pacto, ser privados o desposeídos en el futuro; a saber, el goce de la vida y la libertad, con los medios para adquirir y poseer la propiedad, y perseguir y alcanzar la felicidad y la seguridad”
En Europa ese movimiento adquiere sutiles diferencias : comparte el ansia libertadora pero le infunde un “pathos” más poderoso: la fuerza de la Razón, la idealización del pensamiento libre, la conciencia de que un pensador puede cambiar el mundo con solo proponérselo. Nace una arrogancia nueva: no hay límites para la Diosa Razón. El resultado es el Terror de la Revolución Francesa, un efluvio evitable que marcó para siempre el camino de la violencia revolucionaria, o sea, el crimen justificado por la Causa Razonable.
8. Revolución Francesa y libre mercado
Es casi un lugar común sostener que la Revolución Francesa fue el final del absolutísimo y la puesta en marcha del incipiente capitalismo, con su propuesta de libertad de mercado. O sea, un programa “liberal”. El libro “Ciudadanos” de Simón Shama pone las cosas en su lugar.
En su periodo más agudo - el Terror, hacia 1793- el gobierno revolucionario se basa en “el retorno a la regulación económica tradicional; la movilización masiva de los recursos militares; la reabsorción en el Estado del derecho a ejercer la violencia punitiva y la sustitución de la política espontánea por un programa de ideología oficial”. O sea medidas antiliberales y anticapitalistas.
En aquel año se instituye la pena de muerte para “acaparadores” (un clásico “enemigo imaginario” de las políticas intervencionistas que generan inflación y desabastecimiento).”La misma ley incluyó una extensa lista de “artículos de primera necesidad”, entre ellos no solo el pan, la sal y el vino, sino la manteca, la carne, las verduras, el jabón, el azúcar, el cáñamo, la lana, el aceite y el vinagre. (…) El 9 de agosto se dio otro gigantesco paso hacia la practica anterior a la época de Luis XVI pues (…) se organizaron “grenier d´abondance” (depósitos de granos) en todo el país. En los periodos y los lugares en que hubiese cosechas abundantes, el excedente de granos debía almacenarse en previsión de años de escasez, durante los cuales podía llevarse al mercado, para ayudar a bajar los precios. Este acto “revolucionario” fue más o menos idéntico a una de las instituciones reguladoras usuales del viejo régimen. La única diferencia era que bajo la monarquía las provincias habían gozado de más autoridad para actuar por propia iniciativa que la que ahora se concedía con el Terror económico más paternalista. Por supuesto estas medidas presuponían la formación de una gran red de datos sobre las cosechas y los cultivos, lo que a su vez implicaba una intromisión sin precedentes del Estado burocrático en la economía rural. Incluso el Terror tenía recursos inadecuados para este enorme ejercicio de vigilancia, que muy a menudo degeneraba en que las armees revolucionnaires sans- culottes, enviadas a imponer el Terror económico, saqueaban las aldeas en busca de trigo escondido o vigilaban los campos, no fuese que los campesinos recogiesen la cosecha cuando aun estaba verde, en lugar de entregarla a los precios fijados”
(…)
“Se aplicó el precio máximo al grano el 11 de septiembre, y el 29 los precios de cuarenta artículos alimenticios y del hogar fueron fijados a los sumo en un tercio por encima del nivel de 1790. Pero al mismo tiempo el gobierno se reservó igualmente el derecho de fijar un máximo a los salarios. Como podía preverse que sucedería, los resultados inmediatos de esta reglamentación ambiciosa fueron desastrosos. Apenas se anunciaros los precios fijos, millares de personas cayeron sobre las tiendas, las dejaron vacías y así provocaron una escasez inmediata. Una vez agotados los inventarios, los productores se rehusaron suministrar nuevas existencias, y por lo menos algunos trabajadores hambrientos fueron utilizados cono verificateurs para realizar allanamientos de las tiendas, los sótanos y los desvanes, en busca del jabón o el azúcar escondidos.”
Da la impresión que lo que hace la Revolución es llevar al extremo la pasión centralizadora e intervencionista del antiguo régimen, más que alentar al surgimiento de energía libres, de la iniciativa privada, tal como en aquellos años venía haciendo Inglaterra.
El “aire de familia” que tienen estas políticas con las posteriormente ensayadas no solo por los gobiernos totalitarios, comunistas o nazis, sino también por los progresistas, los populistas y los socialdemócratas surge de que, en realidad, el “modelo de revolucionario jacobino” se impuso como parámetro de acción política “popular”.
En definitiva, que el jacobinismo – la postura mas extrema de los revolucionarios franceses- tiene más que ver con la instalación de las dictaduras totalitarias del siglo XX que con el “parto” de la clase burguesa. La versión de la supuesta “revolución burguesa” que encarnaría la francesa es solo un artilugio de los ideólogos. Lo que en verdad encarnó la Revolución Francesa fue el ensayo general de una partitura luego ejecutada por Mussolini, Hitler, Stalin, Mao, Castro, Kim il Sung, Pol Pot, Ceasescu, Brezhnev
La notas básicas de esta partitura son:
- Igualitarismo como “balance” de la libertad
- Férreo control ideológico
- Creación de iconos que reemplazan las viejas creencias (Diosa Razón, Hoz y Martillo, Esvástica)
- Ejércitos de sans-coulottes (bandas paramilitares, SS, camisas pardas, Guardias de la Revolución, Guardias Rojos) dispuestos a “poner en vereda “ a los opositores
- Intervención en la economía; controles de precios, persecución a “abarrotadotes y especuladores”, desabastecimiento, racionamiento, desaliento a la producción, inflación
- Fortalecimiento de instituciones ejecutivas por sobre las deliberativas (reemplazo de los comités revolucionarios – electos- por organismos designados, en 1793; desaparición de los soviets, )
- Manejo de la anarquía para imponer el monopolio de la violencia por parte del Estado, Terror “revolucionario”
Con mayor énfasis en uno u otro elemento todas las dictaduras “nacionalpopulares” del siglo XX abrevaron en la fuente francesa. De capitalismo liberal, nada.
9. Capitalismo y Socialismo
Durante un siglo todo confluyó armoniosamente: la ciencia, el derecho, la democracia, el comercio, la industria, la medicina, la tecnología. El siglo XIX presenció el más formidable crecimiento de la Humanidad luego de centurias de aumento vegetativo. Un obrero que en 1800 solo podía comprar una unidad de algodón con una unidad de salario, 100 años después podia adquirir diez unidades de algodón con esa unidad de salario.
Pero el crecimiento del poder adquisitivo fue paralelo a la percepción de profundas desigualdades. Lo que en el régimen anterior permanecía oculto, perdido en el corazón rural de los feudos, lastimaba ahora la vista en la ciudad industrial. Jornadas extenuantes, salarios bajos, viviendas precarias. Hasta 1870 ese era el espectáculo. Tras ese desastre se escondía el germen del crecimiento y la igualación social, pero eso no se demostraría hasta mucho después. Por ahora esa injusticia clamaba al cielo y producía el Socialismo.
Hay cosas que nadie puede entender plenamente, que escapan a la posibilidad de comprensión. No todo se puede prever y planificar. Hay un orden espontáneo, producto de mecanismos de adaptación a sociedades extensas, que aun nos cuesta entender. Nadie sabe, por ejemplo, cómo se creó el lenguaje, cómo se articularon decenas de reglas gramaticales y sintácticas, nadie redactó un diccionario. Nadie pudo crear un idioma perfecto, a partir de la luz de la razón. Nadie sabe, tampoco, cuándo y cómo se creó la moneda, por qué razón la gente hizo como que creía que una medallita de barato bronce tenía algún valor. Nadie, tampoco, de forma conciente y deliberada redactó las leyes que durante cientos de años se aplicaron de la Gran Bretaña, el common law, construido desde centenares de sentencias judiciales, constituyendo un cuerpo de jurisprudencia – sabia ¬ que no requiere la codificación en leyes escritas. Nadie planificó las redes comerciales, la interrelación entre industriales, comerciantes, banqueros, transportistas, obreros, consumidores. Nadie dijo “hágase el mercado”, y el mercado se hizo. Nadie escribió un manifiesto capitalista, demostrando científicamente la superioridad del mercado libre por sobre el espacio feudal y mercantilista. Nadie tuvo que demostrar que el mejor precio es el que fluctúa libremente: que si es demasiado bajo, no hay ganancia y que si es demasiado alto, no hay venta.
Nadie planifica - porque no se puede- la producción (tipo, color, tamaño, material) de camisas, camisetas, remeras, tops, pullovers, chalecos, camperas, sacos, corbatas, tornillos, autos, grúas, aviones, alfileres, dados, naipes, servilletas, tenedores, tazas, azucareras, centros de mesa, alcancías, pelotas de tenis, computadoras, celulares, martillos, zapatillas, medias, anillos, relojes o collares de fantasía. Nadie puede prever qué cantidad producir de cada una de esas cosas y anticipar la compra de la materia prima, la capacitación de mano de obra, el armado de la red comercial. Nadie en su sano juicio puede acometer semejante acción: planificar centenares de miles de productos, de precios de intercambio, de salarios a pagar. Solo el socialismo pudo pretender eso. Y así le fue
La explicación marxista sobre la explotación siempre queda a medio camino. No cierra. Es como si retratara una parte de la realidad y se olvidara que existe otra, a contrapelo. Como si explicara la fatiga, pero olvidara relatar el descanso que le sigue.
Por que para la maquinaria de producción capitalista es bueno pagarle poco al obrero, pero es bueno que haya de consumidores con buenos sueldos, ávidos de comprar esa producción masiva y creciente. El doble carácter de la persona (obrero y consumidor) jamás aparece en la misma oración en Marx. Como si fueran dos seres distintos uno debe ser explotado con salarios bajos y el otro…tentado con precios bajos y salarios altos para comprar cada vez más bienes.
Para la teoría marxista la plusvalía es la fuente de ganancia capitalista. Cuanto más bajo el salario y más alto el precio de venta, mayor la ganancia capitalista.
En palabras del viejo Carlos” La ganancia aumenta en la medida en que disminuye el salario y disminuye en la medida en que este aumenta”
Pero… reconoce Marx hay casos en que “las ganancias de un capitalista pueden aumentar a costa de otros capitalistas, independientemente del alza o baja del salario”. O sea; a veces una ganancia mayor no depende de la “tasa de explotación” sino de la capacidad para expandir el mercado, crear nuevos productos, vender más barato, etc. En términos actuales, las ganancias de Google no se basan en la diferencia entre ingresos y salarios pagados a sus trabajadores (salarios, dicho sea de paso, que deben ser los más altos de la tierra) sino en su capacidad para vender su innovador servicio allí donde no hay nadie que le compita.
¿Y como resuelve Marx esta contradicción? Por el absurdo: “Es cierto que la ganancia no habrá aumentado porque haya disminuido el salario, pero el salario habrá disminuido por haber aumentado la ganancia”
Es el salario “relativo” el que disminuye, no el “absoluto”, debería haber agregado el viejo Marx.
Pero dicho así, pareciera que “en términos absolutos”, baja el salario, cuando diez renglones arriba el admite la posibilidad contraria. La frase se transforma en una consigna política, de las tantas que su magnífica pluma creó en décadas de actuación.
Todo, en realidad, es un problema de “comparación” ente lo que gana el obrero y lo que gana el capitalista. Llevando este razonamiento al extremo ¿que es lo que nos muestra Google o cualquier otra empresa de alta tecnología?: mientras los trabajadores de Google ganan en promedio 200 mil dólares por año, sus accionistas mayores incrementan su patrimonio en varios millones de dólares al año. ¡Pobres trabajadores de Google, así explotados! (El promedio de sueldos en Sillicon Valley es de casi 150.000 dólares por año, para el total de USA: 36.000 U$S año).
Al fin Marx nos dice la verdad: “el salario se halla determinado sobretodo por su relación con la ganancia…: es un salario relativo, proporcional.(…) Aunque los goces del obrero hayan aumentado, la satisfacción social que producen es ahora menor [¿Como lo sabe? ¿Habrá hecho encuestas entre obreros prósperos?] Comparada con los goces mayores del capitalista, inasequibles al obrero., y comparado con el nivel de desarrollo de la sociedad en general. Nuestras necesidades y nuestros goces tienen su fuente en la sociedad y los medimos, consiguientemente, por ella, y no por los objetos con que los satisfacemos. Y como tienen carácter social, son siempre relativos”
“Hemos visto, pues: que incluso la situación más favorable para la clase obrera, el incremento más rápido posible del capital, por mucho que mejore la vida material del obrero, no suprime el antagonismo entre sus intereses y los intereses del burgués (…) La situación material del obrero habrá mejorado, pero a costa de su situación social “.
Vamos a ver. Según estos párrafos estratégicos y fundacionales de la teoría marxista, no hay un problema “objetivo y absoluto” de explotación, sino que hay de deprivación relativa, entre el obrero (incluso en los bien pagos) en relación al capitalista. Todo el problema de la explotación social, la necesidad de la revolución mundial que acabe con la explotación es un problema “relativo, comparativo, de proporciones” entre lo que gana el simple obrero (al cual ya no satisfacen los “objetos que recibimos” sino que sufre de un goce “menor”, en comparación con el “promedio social”) y lo que gana su capitalista. Un problema subjetivo, de “envidia social”, de “goce menor que”, no de “situación material, sino de situación social”.
El trabajador promedio de Google, con sus 15 mil dólares mensuales mira con recelo a sus patrones que acaban de comprar un jet privado…y se afilia a La Revolución Mundial, porque esta diferencia no se aguanta!
Ahora cierra el modelo.
a) El capitalista hace su mayor ganancia vendiendo grandes cantidades de producto a las masas
b) Esas masas, justamente, los proletarios, reciben cada vez más salario, lo cual está en el interés del capitalista, que desea consumidores con dinero listo para gastar en los bolsillos.
c) Todo crece: la producción, los salarios, el consumo, tiende a bajar el precio de los productos a fin de incrementar los volúmenes de venta, se mejoran las condiciones de trabajo, hay capital para desarrollar tecnologías más humanas, menos degradantes…
d) Y aumenta la ganancia del capitalista. He ahí el problema. Eso no se tolera.
e) Entonces los proletarios – que tienen mucho más que las cadenas para perder (un salario en alza que les garantiza adquirir cada vez más productos- “aunque los goces del obrero hayan aumentado”, dice Marx- ) - se organizan en Partidos Comunistas, derrotan a la burguesía e instauran el Estado Comunista, del cual jamás podrán salir: salarios congelados, productos de calidad irrisoria, desabastecimiento, homogeneidad aplastante, pero eso si: ¡ningún capitalista enriqueciéndose a mi costa!
En el fondo, tras el ropaje científico, Marx muestra que tiene un serio problema moral con las ganancias. El odia las ganancias, el lucro excesivo, a la manera de la Iglesia medieval que condenaba la usura y exigía un “justo precio”. No las considera una retribución normal hacia un factor (“el factor empresario”) encargado de planear la producción y venta de un bien ( comprar las materias primas, adquirir y mantener las maquinarias, prever -arriesgando su capital o su puesto- niveles de venta de su producto, contratar mano de obra y capacitarla, competir con otros capitalistas en mejorar la calidad y/o bajar el precio, gestionar la producción, almacenaje, distribución, venta y cobranza, obtener créditos, pagar préstamos, abonar impuestos, pagar sueldos, investigar nuevos productos, invertir, y al fin obtener su ganancia para que el ciclo siga…años tras año, sin vender la fábrica e ir a disfrutar a la Costa Azul).
Hay un fuerte – y erróneo- sentido moral en Carlos Marx, un apasionamiento difícil de explicar desde su pretensión de fundar un socialismo científico. Como un padre ofendido, se enoja con la realidad. ¿Qué pensaría hoy de Google?
10. El Estado planificador
A fines del siglo XIX se producía por primera vez una profunda desconfianza hacia cualquier forma de libertad económica, el alma del nuevo sistema. Por ello: El Estado, Bismark, las experiencias de control estatal de la producción, la glorificación del Plan, al servicio de la Nación, del Pueblo, de la Raza. Nacen los totalitarismos del siglo XX, amparados bajo influencia de los intelectuales constructivistas que creen que todo es planificable desde el Estado, que creen que conocen cuales son las fuerzas reales que organizan y transforman la sociedad humana, que poseen un programa de Felicidad y lo imponen a sangre y fuego.
Sin embargo, la Razón no es la herramienta perfecta y única que nos garantiza el progreso. Murió antes de cumplir 75 años. Lo heredan retazos de ideas confusas (populismo, nacionalismo, estatismo, socialdemocracia, indigenismo, ecologismo) que flotan a la deriva, en el sumidero de la Historia.
El problema es que no se soporta la limitación de la Razón: herederos de la Diosa Razón, han puesto en el altar la capacidad de modificar intencionalmente la realidad, de ser arquitectos del nuevo mundo, de parir el futuro, desconociendo como funciona el mundo social. Sobre la base de su supuesto conocimiento de las “leyes del devenir histórico” han montado- en los últimos doscientos años- un escenario de excesos, ilusionados en traer, al fin, felicidad a la Tierra. Trajeron –nos dicen ahora que no era su intención- los millones de muertos del leninismo, estalinismo, maoísmo, polpotismo, castrismo, kimilsunguismo. Y la “fatal arrogancia” de desafiar con las reglas de la razón la compleja realidad social. El sueño de reemplazar con el catecismo racionalista, la lenta maceración de costumbres, hábitos, normas, reglas que han ido moldeando a la humanidad en los últimos miles de años, sacándola de cuasi animalidad tribal y llevándola a coquetear con Dios llegando a la Luna, metiéndose en el ADN, inventando la biblioteca infinita que Borges añoraba, ahora al alcance del Google.
Alguien acaso, inventó Internet? Alguien previó acaso su uso por plomeros para ofrecer su trabajo o de viajeros para descubrir y contratar su próximo destino? Hubo una decisión de alguna MegaCorporación para poner en marcha la más formidable, confusa, compleja y loca Red de comunicación global? Cómo funciona SIN ESTADO? Cómo logra andar sin Gobierno? Alguien planificó - acaso alguna supermente integral hacia 1980- el email, las empresas virtuales, la videoconferencia, el chateo, la venta por la web, la universidad virtual, los blogs, el YouTube, los diarios on line, el acceso a millones de bases de datos, comprar y vender, conquistar mujeres, visitar el paraíso sexual, investigar documentos…
Imaginemos, hacia 1980, al Camarada Ingeniero Mayor intentando siquiera, imaginar un organismo cibernético de las características de la Net: sin un Komintern, sin un Partido, sin un Lider Absoluto, sin cuadros políticos, comisarios políticos, Fuerzas Armadas Revolucionarias. Imposible.
Internet es producto de la sociedad libre, extensa, en la que solo unas reglas básicas y la posibilidad de que millones de seres adquieran información, bastan para conformar un espacio único de intercambio. Nadie la planificó, se construyó nodo a nodo. Miles de sitios nacieron y murieron, algunos llegaron al éxito: nadie lo quiso así. Sucedió simplemente.
Eso es inadmisible para los Planificadores Razonables.
11. Socialismo del siglo XX
Todo estalla en guerra durante medio siglo. Los totalitarismos generan cientos de millones de muertos, en el GULAG soviético, en los campos nazis, en las matanzas chinas, las hambrunas norcoreanas y camboyanas.
El pensamiento progresista versión 2000 se ha comido 70 años de historia de socialismo real. Gracias a la oportuna desaparición de la URSS nadie puede contrastar ahora las tesis totalitarias implícitas en las “bondades del socialismo”...sencillamente porque “dios en la tierra ha muerto”. El mito de la felicidad socialista revive, casi mágicamente, gracias a la caída del muro. La falta de una propuesta ideológica superadora, un movimiento del optimismo y la libertad , ha hecho que diez o quince años después, se hable con total impunidad del “socialismo del siglo XXI” como la nueva utopía, como si no supiéramos ya lo que fue el “socialismo del siglo XX” : ineficiencia, burocracia, corrupción, GULAG, muros. O, en palabras de Koestler:
“Era un comunista, pero la vida en Rusia me deprimía terriblemente. Sólo en ese momento, ante las perspectivas inmediatas de mi partida, admitía cuánto me había deprimido aquella estada en la Unión Soviética. Pensaba en esas calles parduscas y grises, en la pobreza y en la gente andrajosa, sin relieves; en la fea pomposi¬dad de todo cuanto se decía y escribía; en esa atmósfera de reformatorio que invadía toda la vida del país. Y además ese sentimiento de hallarse uno aislado del resto del mundo; los aburridos diarios que no hacían ninguna crítica, ninguna controversia, que no informaban de nin¬gún crimen, que no contenían ninguna noticia sensacio¬nal, ningún chisme, ningún escándalo, en suma, nada que pudiera revestir interés humano; aquellas constantes exhortaciones, aquella monotonía y uniformidad estereotipadas, aquel perenne retrato del Gran Hermano, que lo seguía constantemente a uno con sus miradas, y en fin, aquella frialdad abrumadora de un Neanderthal industrializado.”
Ese horror, tantas veces contado y tantas veces negado por los Sartre o los Chomsky, se desvanece en el aire. Cada vez son más viejos y débiles los que lo recuerdan. Y nacen nuevos horrores. Asi que hoy nadie recuerda, por ejemplo a Kravchenko, el funcionario soviético que en 1944 huyó y contó todo:
“Las razones principales de semejante estado de cosas se dividían a mi entender, en dos grupos.
El primero y mayor: las intromisiones de afuera.
La empresa, inmensa como era, encajaba en un plan total de tal magnitud que prácticamente salía de una mente humana.
Una pequeña variación en el plan central, aun cuando fuese justificada, importaba a menudo en sus segmentos distantes un trastorno mayúsculo. Los funcionarios que desde lejos las ordenaban no podían imaginarse los efectos descalabrantes que sus órdenes, dictadas sin prevención, surtirían en esta o aquella empresa. A los funcionarios locales no les quedaba otro camino que obedecer las órdenes y formular votos en favor de mejores resultados. Por otra parte, la intromisión de afuera reconocía asimismo una índole policial, que se traducía en interminables detenciones, interrogatorios y amenazas, todo lo cual generaba una atmósfera de temor e incertidumbre.
El segundo grupo de causas puede resumirse en un menosprecio del factor humano en el proceso de la producción. Mientras que se despilfarraban los rublos a millones, en maquinarias sin usar y en construcciones abandonadas, los salarios se mantenían lastimosamente bajos, teniendo en cuenta el elevado costo de vida. Las casas para los obreros solo existían en proyecto, de modo que los trabajadores de carne y hueso eran apiñados en barracas de madera, construidas con precipitación, con los techos acribillados de goteras, paredes y pisos húmedos y carentes de los más elementales servicios higiénicos. La preocupación de las altas esferas se concentraba en la producción, sin dedicar la menor atención a los hombres que realizaban el trabajo.”
Nos dice Kravchenko:
“Los primeros dividendos del colectivismo se tradujeron en muerte. Si bien ni apareció una palabra sobre la tragedia en los diarios, la hambruna enseñoreada del sur de Rusia y del centro de Asia era cosa sabida por todos, si bien denunciábamos como “rumores antisoviéticos” lo que sabíamos que eran verdades grandes como una casa.
- No les hablaré de los muertos,- le comenta una campesina- pues tengo el convencimiento de que ustedes deben estar enterados. Peor están los semimuertos, los casi muertos. Hay centenares de personas en Petrovo que están hinchados de hambre. Ignoro cuantos mueren cada día. Muchos de ellos están en grado de tal debilidad que no pueden salir ya de sus casas. Una carreta circula periódicamente para recoger los cadáveres. Nos hemos comido todo lo que podía comerse: gatos, perros, ratas de campo, pájaros. Mañana, cuando haya luz podrán ver los árboles despojados de su corteza, porque también eso ha servido de comestible. Y asimismo el estiércol de caballos nos ha servido de alimento. Sí, estiércol de caballo. Hasta hemos luchado por estiércol, pues algunas veces hemos encontrado granos allí.”
Exageraciones, se dirá. Propaganda de la CIA y el imperialismo.
“¿Cuál era la base de la conspiración comunista contra Kravchenko? -se pregunta Carlos Semprun Maura - Lo primero, evidentemente, que todo lo que contaba en su libro era falso; en la heroica URSS, única vencedora del nazismo, no había Gulag, no había censura, no había cárceles, no había Inquisición, no había injusticias, ni explotación, ni miseria, si aún no era el paraíso terrenal por culpa del cerco imperialista, a eso iban con paso decidido victoria tras victoria. Pero no se limitaban a su propaganda habitual, declararon que Kravchenko no existía, que era un invento de la CIA, que no sabía ruso y que por lo tanto no había podido escribir “Yo elegí la libertad” en ruso, que ese “engendro” lo había redactado una comisión montada por la CIA.
Años después, ya no pudieron negar la existencia de Soljenitsin.
“Lo dedico -empieza el ruso- a todos aquellos a los que no les alcanzó la vida para contar esto. Perdonadme porque no lo vi todo, no lo recordé todo, no lo intuí todo”.
“ Este archipiélago penetró en las ciudades, llegó hasta sus calles …
Sin embargo, unos ni siquiera sospechaban su existencia; muchísimos tenían de él una vaga noción, y solo los que estuvieron allí lo sabían todo. Pero guardaban silencio, como si en las islas del Archipiélago, se hubieran privado de la palabra.
(…) Pasan los decenios que indefectiblemente cicatrizan las heridas y las llagas del pasado. Entretanto, algunas islas se estremecieron y se desintegraron, cubiertas por el mar polar del olvido. Y, así, un día de una época futura, este Archipiélago, su atmósfera y los huesos de sus habitantes, incrustados en un filón de hielo, se les antojaran a nuestros descendientes quiméricos tritones.”
Pero siguieron “hundiendo en el mar del olvido” los múltiples gulags paridos por el socialismo del siglo XX. Amparados por el chantaje implícito (algo así como “hacer denuncias contra el Comunismo alimenta al Fascismo”) periodistas, escritores, intelectuales, políticos han negado, minimizado, relativizado, ocultado maravillas del totalitarismo como la Revolución Cultural china- con millones de muertes; los fusilamientos de La Cabaña, Cuba, a cargo Ernesto Guevara Lynch de la Serna; la masacre de dos millones de camboyanos en manos de los Kmer Rojos de Pol Pot; los crímenes de la dictadura hereditaria de los Sung en Corea del Norte; para no hablar de las delicias de las guerrillas: Sendero Luminoso y sus ejecuciones sumarias a campesinos, las FARC y su narcoterrorismo secuestrador, Montoneros ese fascismo de izquierda, Tupamaros ese marxismo puro y duro, el Mir chileno y tantos otros. Denunciar su militarismo, su obstinación asesina, su sectarismo, su locura ideológica…aun suena mal. Suena a justificar algo a Pinochet o Videla. Se hace con mucha culpa, exquisito cuidado, no vaya a ser que a uno lo confundan con un fascista.
Treinta millones de muertos por Stalin, varias decenas de millones por Mao, dos millones por Pol Pot no parecen indignar lo suficiente a las buenas conciencias progresistas. Lo condenan como “desviaciones”, excesos…
12. “Camino de servidumbre”
Hayek nos viene a decir: cuidado, la sociedad es mucho más compleja que un plan de gobierno. La sociedad es la suma de millones de intercambios humanos, de tradiciones, costumbres, moral, religión, ciencia, conocimiento de lo concreto, saberes distribuidos en millones de personas.
La pretensión del gobernante de legislar sobre ese conjunto, de planificarlo, suele afectar seriamente la lógica del sistema social. Porque NADIE puede pretender (La fatal arrogancia, la llama) conocer por completo ese sistema vivo y operar con leyes para su transformación.
Uno es bueno, es honesto, es inteligente, tiene sensibilidad social, habilidad para trabajar en equipos, sabe de técnicas de gobierno y piensa que con solo llegar al gobierno con gente como uno las cosas van a mejorar.
No, nos dice Hayek. No es cuestión de intenciones, honestidad y ciencia. Es cuestión de comprender cómo son los procesos espontáneos. Esos que han permitido que pese a monarcas absolutos, iglesias posesivas, ignorancia popular, ideologías irracionales, agresividad y violencia, en dos siglos la humanidad pasó de una esperanza de vida de 40 años a una de 70, a desarrollar la ciencia y el pensamiento libre, a generar una tecnología que llegó a la Luna, descubrió el Genoma e inventó la Web.
¿Se imaginan a la WEB diseñada por nuestros legisladores y políticos? ¿Acaso es necesario otro ejemplo más a mano para demostrar que procesos espontáneos de autoorganización son más eficientes que “planes” diseñados por decenas de burócratas?
Pero reconocer la espontaneidad de los procesos es poner límites a la ambición de la política, cosa casi inadmisible en una generación que en el 68 pidió la Imaginación al Poder. Es reconocer que hay planos de la realidad en los que no es necesario el gobierno: la gente libre, con información, hace intercambios libres y provechosos y así se genera valor, sin intervención del Estado. Inadmisible para nuestra lógica generacional, heredera de la Revolución Francesa, El Socialismo, El Estatismo, El Nacionalismo y todas las demás marcas de la Ingeniería Social y el constructivismo.
Hay creaciones espontáneas, construidas en forma anónima por incontables contactos entre seres humanos: el lenguaje, por ejemplo. Sus reglas no requirieron de gramáticos reunidos: surgieron de forma natural, acumulando décadas de cambios paulatinos, construyendo una red de sentido muy difícil de cambiar…por decreto. La Real Academia que supuestamente sistematiza esas reglas, se ha transformado, casi, en legisladora. En vez de descubrir las reglas ocultas, emite decretos sobre el buen uso de la lengua.
Bien. Algo similar ocurre con el mercado y la economía dineraria.
No fue diseñado en ninguna academia o ministerio. La división del trabajo, naturalmente, fue obligando a intercambiar bienes, asignándoles un valor equivalente. Un intercambio libre entre seres libres, guiados por su propio interés y realizando así un valor social: un intercambio provechoso para ambas partes.
El lenguaje común del mercado es el precio de las mercancías: el sistema de precios informa de modo inequívoco e instantáneo el valor que para los consumidores tienen hoy determinados bienes. Los más demandados aumentaran su precio, obligando al resto del mercado a acomodarse: o crear un producto mejor y más barato, o prepararse para competir, hacer estoqueo, etc. Nadie dirige la operación, porque la información clave es transmitida automáticamente por el sistema de precios.
Hasta aquí lo espontáneo.
El viejo régimen, un muestrario de todas las prácticas intervencionistas fue sucedido por el nuevo régimen. Algo los unía sin embargo: el afán de constructivismo, de ingeniería social: es el legislador el que decide que, como, cuando y a quien comprar.
El racionalismo que trajo la Revolución Francesa, sus incontables profetas, reformadores, utopistas, socialistas científicos o no, partieron todos del desconocimiento de los productos naturales de la sociabilidad y pretendieron legislar para “mejorar el mundo”. Iniciaron así, el “camino de servidumbre”.
Al romper por Ley el sutil sistema de precios, favoreciendo ciertas actividades mediante subsidios, protecciones aduaneras, precios subvencionados, exenciones impositivas, etc. quebraron el sistema de información que proveen los precios libres, alterando así los flujos de inversión y desarrollando arbitrariamente sectores económicos, regiones o productos en detrimento de otros sectores, regiones y productos.
De esta manera la política reemplazó a la economía: un buen lobby empresario puede lograr más que la esforzada búsqueda del producto más barato y mejor.
La vocación política en el sentido de que la obtención del Gobierno es el fin supremo del político, para permitirle cumplir sus “sueños” se ha instalado como un lugar común indiscutido. Todo se resume, así al “programa” legislativo que el Candidato llevará a la practica. O sea qué sectores de la economía beneficiará y en perjuicio de quién, todo revestido por valores compartidos como “progreso”, “paz” o “justicia social”.
Los ingenieros sociales en el Gobierno creen que único conocimiento válido es el científico y se saben poseedores (o adquirentes) del conjunto del saber científico. El Estado concentra la poder de la técnica y la ciencia para resolver lo problemas, mediante el Plan. Y todos lo más contentos.
Pero…hay otro conocimiento: el que poseen millones de agentes (trabajadores, empresarios) sobre las características concretas, de tiempo y lugar.
La ciencia necesariamente trata con abstracciones, que desconocen las particularidades locales. El mercado hace exactamente lo contrario. El conocimiento del empresario no se obtiene en la Facultad de Ciencias Económicas sino en el trajín diario en el mercado: características de los productos, de los canales de distribución, deseos y preferencias de los consumidores, maneras de abaratar un costo: esa es la materia de conocimiento del empresario.
Ese conocimiento disperso es no-científico pero imprescindible para que los bienes fluyan.
Pero la fatal arrogancia de los ingenieros sociales es creer que con el conocimiento científico, con los agregados estadísticos, con el formuleo matemático pueden reemplazar el conocimiento disperso en millones de productores y consumidores.
Así llega el Plan.
El socialismo intentó reemplazar millones de decisiones individuales hechas por consumidores soberanos en el mercado, por “el planeamiento económico racional” hecho por pocos investidos con el poder de determinar, quién, qué, cómo y cuando se debe producir y consumir. Esto trajo cortocircuitos, corrupción y masiva frustración de la población. Cuando el gobierno soviético define 22 millones de precios, 460.000 niveles de sueldos, y más de 90 millones de tareas a 110 millones de empleados estatales, el caos, y los cortocircuitos son el resultado inevitable (…)Hay millones de productos y sus variantes, hay cientos de miles de empresas, es necesario tomar millones de decisiones sobre inputs y outputs, el plan debe relacionar fuerza laboral, insumos materiales, salarios, costos, precios, “beneficios planeados”, inversiones, transporte, depósito y distribución, Estas decisiones se originan en diferentes partes de la jerarquía de planificación. Son, como regla, inconsistentes y contradictorias unas con otras porque reflejan los conflictos de intereses de los diferentes estratos de la burocracia.
Yuri N. Maltsev
Academy of Sciences, USSR (1987-89)
April 1990
El ingeniero social ha intervenido secando la savia que recorre el Mercado: savia de vida, conflicto, injusticias, alegrías, fracasos, éxito, broncas, sueños.
No soportan la vida, en realidad. Y, como muestra Popper tienen una concepción conspirativa de la Historia. Siempre un poder ajeno (los extranjeros, los capitalistas, los traidores, Satán) conspira contra el pueblo, al cual hay que defender. Para eso, este pueblo debe ceder algunos pocos derechos a cambio de la seguridad económica, la protección, la tranquilidad.
El pequeño paraíso en la tierra que prometen los constructivistas, claro está, nunca se concretó (también por culpa de la permanente conspiración externa).
Y hoy comenzamos regulando el precio del pan y mañana… el infinito: el control total de los deseos de la gente. Esto no reside en la “maldad” del planificador sino es su lógica profunda. Si dejamos que aflore el deseo profundo del consumidor estamos afectando “las metas del Plan”.
Ahora sí, una cita de Hayek:
El hecho trágico es que la dirección autoritaria no puede restringirse a la vida económica, sino que está obligada a extenderse y a convertirse en "totalitaria" en el sentido estricto de la palabra. El dictador económico pronto se verá forzado, aún contra sus deseos, a asumir la dictadura sobre toda la vida política y cultural del pueblo. Ya hemos visto que el planificador no sólo debe traducir los "fines", vagos y generales, que rigen la aprobación popular, en una escala de valores concreta y detallada, sino que también debe, si quiere actuar, hacer creer al pueblo que el código de valores particular y detallado que él impone, es el justo. Se ve forzado a crear esta unicidad de propósito que - fuera de las crisis nacionales como la guerra- falta en una sociedad libre. Más aún, si ha de permitírsele llevar a cabo el plan que él cree justo, debe retener el apoyo popular esto es, debe aparentar, a toda costa, tener éxito.
El dictador descubrirá desde un principio que si quiere realizar el deseo del pueblo, tendrá que decirle al pueblo lo que éste debe desear.”
Y lo que “no debe desear”. En palabras de Andre Kaminski, en su “Kiebitz”
“- Y me puede decir usted a quien no se le pueden prestar esos libros?
- Eso no se lo puedo decir, camarada. Sobre eso decide el Comité del Partido.
- Fantástico, ¿Quién elige al Comité del Partido?
- Usted lo sabe tan bien como yo. La base.
- Interesante. O sea, que la base elige al Comité del Partido, y el Comité del Partido decide lo que la base puede leer o no.¿Estoy en lo cierto?
- Así es. ¿Por qué lo pregunta?
- Porque quiero saber quien esta sentado arriba en realidad y quien abajo.
- La base es la instancia más alta. Está arriba. Tiene la última palabra. Así se puede leer en los estatutos.
- En ese caso quiero saber porqué la instancia más alta- me refiero a los pequeños miembros del Partido que están arriba y que tienen la última palabra en todas las cuestiones- no pueden leer lo que quieren…
- … Los libros prohibidos están prohibidos porque están prohibidos. Le aconsejo camarada Kiebitz que no haga más preguntas superfluas.”
Ese extraño mecanismo de alienación, mediante el cual “el pueblo” se impide a sí mismo el acceso a lecturas inconvenientes (o a Internet, en la Cuba del siglo XXI) pertenece quizás al mundo de la esquizofrenia.
Sin embargo con brillantez, Hayek demuestra como se trata de un mecanismo “necesario” una vez que se sustituye con el Plan la libre elección de millones de personas.
Como el plan decide sobre millones de cuestiones, jerarquiza millones de precios y decisiones de inversión, no tolera el disenso. La discusión sobre metas precisas altera la lógica racionalista deductiva del Plan y es descripta como “sabotaje contrarrevolucionario”. No es tolerable para la consistencia del Plan.
Y para mantener controlado e inalterable el amor del pueblo al Plan, su adhesión sincera y total, es necesario establecer un casi infinito cuerpo de información que recoja cualquier brizna, cualquier pensamiento, aun no formulado explícitamente, de fastidio o crítica a algún aspecto del Plan: se hace imprescindible la Stasi, la Seguridad del Estado, la Checa, la KGB.
Termina Hayek:
El problema que enfrentamos aquí no es de ninguna manera característico de la economía.
Surge en relación con casi todos los verdaderos problemas sociales, con el lenguaje y con gran parte de nuestra herencia cultural, y constituye realmente el problema teórico central de toda la ciencia social.
13. “La sociedad imperfecta”
Algunas conclusiones de “La sociedad imperfecta” de Milovan Djilas, libro que anticipó en varios años el colapso soviético:
1- La crisis del comunismo de basa en varios factores
El surgimiento de una nueva clase de operadores intelectuales que comienza a requerir más acceso a la libertad de ideas, al intercambio con occidente, a las tecnologías informáticas
La férrea burocracia que se transforma en la clase que se apropia de la propiedad estatal y que goza de beneficios extraordinarios
La fragmentación del comunismo internacional conducido por Moscú, en múltiples comunismos nacionales, a veces celosos y enfrentados entre sí
No será la violencia externa la que acabara con el comunismo sino sus propias contradicciones internas
2- La crisis del comunismo es de hecho, la crisis del marxismo. No existe marxismo en abstracto, como relato de buenas intenciones sino en concreto, como ejercicio real de poder en un tercio de la Humanidad
La crisis del marxismo responde a varios factores
a- La pretensión de Marx, a la manera de Platón, de alcanzar la sociedad perfecta, libre de conflictos internos y manejada por los sabios (del Partido)
b- La pretensión de Engels y Lenin de extender la explicación dialéctica a las ciencias de la naturaleza, con resultados absurdos. El marxismo se quedó con la concepción newtoniana del mundo físico, ignorando o malinterpretando la Relatividad y la física quántica.
c- El Marx político le gana al Marx científico. Se debería reconocerle su rol como fundador de la ciencia social: la determinación de la sociedad como un objeto de estudio científico, su señalamiento del papel central de la economía en la estructuración social, etc. Pero se encorsetó en una rígida dialéctica Base Económica-Superestructura de ideas. Y por necesidades de la lucha política aceptó versiones vulgares de su pensamiento, aptas para convencer rápidamente a grandes masas de sus virtudes, pero plagadas de reduccionismo y errores.
d- La práctica comunista puso patas arriba la teoría de la base material como determinante de las ideas, al demostrar que las ideas de una minoría “iluminada” pueden cambiar drásticamente la base material de una sociedad
e- A la muerte de Marx, la tendencia “filosófica” basada en las supuestas bondades universales de la dialéctica le ganó la batalla al componente racional del marxismo. El caso extremo es Stalin teorizando acerca de la causa única de la realidad, impulsando la “ciencia proletaria” o fracasando lastimeramente en biología aplicada.
3- En lo personal, la conversión de Djilas partió primero de la percepción de la brutalidad, violencia, manejo discrecional del poder, arbitrariedades y despojo económico al pueblo que el partido comunista - soviético primero y de los países de Europa del Este después- cometió. El atraso tecnológico, la cristalización absoluta de las castas, la ausencia de alma y motivación para mejorar fueron sus consecuencias.
Djilas quiso primero explicar el fracaso comunista desde una perspectiva marxista (en su libro “La nueva clase”), pero se dio cuenta que el problema no era meramente de “implementación”. El problema venía de más atrás: del propio método marxista.
La famosa frase de Marx “no es la conciencia la que determina el ser sino el ser social el que determina la conciencia” se le apareció, de una vez y para siempre, como esquemática y falsa. Fue un fuerte insight que tuvo al enumerar las infinitas situaciones por él conocidas en las que la conciencia, la libertad, la creatividad vencen a la supuesta base material inamovible. Los sentimientos, las motivaciones y las ansias de progreso del ser humano no se explican por su “lugar en las relaciones de producción”.
En sus palabras: “Comprendí que no es verdad que la sociedad y el individuo (y más particularmente el pensamiento) dependan en exclusiva de unas fuerzas materiales. Además me di cuenta de nunca podría encontrarse una medida promedio de dicha dependencia, puesto que siempre ha de variar con las circunstancias del momento, todas las cuales son autónomas y completas, amén de producidas por la acción de una fuerzas vivas variables que nunca llegaran a ser idénticas en dos individuos, dado que el hombre es un ser racional y creador”(1)
“ Marx ha sufrido el mismo destino de otros grandes pensadores: habiendo llegado a una verdad-o sea la de la dependencia económica del hombre- convirtió esa verdad en LA VERDAD acerca del ser humano.”
Y sigue Djilas desmontando a Marx con el respeto que aun le inspiraba. “ ..la historia no es susceptible en modo alguno de dejarse interpretar con ayuda de sus doctrinas: en la historia presente, real, en el mundo de la realidad no hay divisiones tan esquemáticas y agudas entre la base (o sea las relaciones de producción y las fuerzas productivas) y la superestructura (es decir las ideas, instituciones y organizaciones), ni tampoco determinan las primeras, incondicionalmente y si residuo, a las segundas.”
En definitiva, el alejamiento del marxismo tanto de la realidad de la ciencia como la desmentida sus mitos fundadores ( como el empobrecimiento creciente de las clases proletarias en los países capitalistas) , así como la práctica de un tipo de propiedad administrada por una burocracia ávida, sin resquicios para los individuos llanos, la realidad del surgimiento de comunismos nacionales enfrentados, las falencias de desarrollo de la URSS en su competencia con Occidente, el clima de opresión, igualación de ideas, repetición ritual de las formulas marxistas, luchas despiadadas por el poder interno, en fin, la realidad tal cual es, se impuso finalmente a Djilas, quien como decía Dylan Thomas asistió a su maravillosa quema de las naves propias, y a buscar un camino distinto. Eso le costó nueve años de prisión.
(1) Es muy improbable que Djilas haya leído a Hayek, pero hay una enorme similitud en el pensamiento sobre “las circunstancias particulares”. Dice el austriaco:
“Hoy en día, es prácticamente una herejía sugerir que el conocimiento científico no es la suma de todo el conocimiento.
Pero una pequeña reflexión demostrará que sin duda existe un conjunto de conocimientos muy importantes pero desorganizados que no puede llamarse científico en el sentido del conocimiento de reglas generales: el conocimiento de las circunstancias particulares de tiempo y lugar.
Es con respecto a éste que prácticamente cualquier individuo tiene cierta ventaja sobre los demás, dado que posee cierta información única que puede usarse beneficiosamente, pero sólo si se dejan a él las decisiones dependiendo de dicha información o éstas son tomadas con su activa cooperación.
Desde la “fortaleza” del Partido no hay acceso al conocimiento de las circunstancias particulares, que son justamente las que diferencian a un individuo de otro, lo que impide que al ser humano se lo empaque en cubículos iguales para producir resultados iguales. Lo que Djilas llama las “las circunstancias del momento”, Hayek denomina “circunstancias particulares de tiempo y lugar”. Su conocimiento esta por fuera de cualquier estructura de planificación central.
14. Sistemas económicos
Para los simples, solo hay dos sistemas económicos: el capitalismo y el socialismo. Es cierto que entre uno y otro casi no hay lugar para una “tercera vía” que conjugue lo mejor de ambos sistemas. No hay tercera vía: si comienza la lógica planificadora se termina en el Plan Único del Líder (caso reciente: Venezuela). Y si se comienza a liberar mercados, la ola arrasará los restos de privilegio corporativo de Empresas Estatales, Sindicatos y Amigos (Caso Chile o Irlanda, o Estonia)
Pero hay otros mundos. Así como Marx se dio cuenta que entre Feudalismo y Capitalismo había otros mundos (El Modo Asiático de Producción, lo llamó; pero nadie analizó cómo con ese “tercero” se ponía en cuestión la Dialéctica perfecta de Feudalismo (Tesis), Capitalismo (antitesis) y Socialismo (Síntesis). Pavadas de filósofo hegeliano.)
Hay otros mundos que escapan a la lógica del mercado libre (con su pelea permanente por existir frente al Estado intervencionista) y la lógica del Socialismo (perdón, ya casi no queda: digamos Corea del Norte y Cuba).
Existe, por ejemplo, la lógica de la “Mafia en el Poder”.
Tiene diversas expresiones, como las ex repúblicas soviéticas. O algunos “paraísos fiscales” en los que crear una Sociedad Anónima y abrir una cuenta no requieren ningún papeleo…
En la exURSS y afines, la Nomenklatura se hizo cargo de las empresas “privatizadas” (adjudicadas directamente a los exjerarcas comunistas). Mientras, la Justicia y Prensa le siguen respondiendo como en los viejos tiempos. La Mafia se hace cargo de nuevos, o viejos negocios, y negocia con el Poder parcelas propias y a compartir.
O existe el “Capitalismo de amigos”: un sistema donde teóricamente hay “libertad” de mercado, pero donde las mejores tajadas se subastan entre empresarios amigos del poder. Así, se crean exenciones, cuotas de mercado, licencias, fideicomisos, protecciones aduaneras, reglamentaciones ad usum delphin, excepciones, perdones, cajoneos, ordenanzas, leyes privadas (“privilegios”) que garantizan un sistema de monopolio, de abuso de poder. A eso algunos le llaman “Capitalismo”, a secas. Perdónalos, Smith, no saben lo que dicen. Si capitalismo liberal es eso, yo me hago ya mismo “anarquista”.Pero el capitalismo no es ese engendro, más bien a tono con los populismos latinoamericanos.
También existe el “bandidaje gubernamental” (ver el excelente capítulo de El Economista Encubierto, dedicado a África) Se basa en un deliberado aislamiento de las corrientes de inversión y desarrollo, una decidida política contraria a las inversiones extranjeras, una agobiante burocracia que prohíbe la instalación de nuevas empresas, o el concederle a los campesinos ancestrales títulos de propiedad . Una política que promueve el crimen y la inseguridad, a fin de impedir la instalación de empresas. Lo único que pretenden esos regímenes es extraer toda la sangre posible al país, pero sin matarlo. A veces se les va la mano y el país muere (Somalia, por ejemplo). Pero por lo general es posible extraer alguna piedra preciosa, quizás haya petróleo, algún recurso elemental cuya explotación será fuente de innumerables “retornos”, coimas, peajes. Todo el sistema estatal se monta en el robo: a la Ayuda Externa, a las débiles exportaciones, a los derechos de importación, a cualquier actividad básica. Es casi una caricatura excesiva de los que en algunos países latinoamericanos sucedía.
También hay siniestros “Países Cerrados”, dictaduras civiles o militares, supuestamente anticomunistas, como Myanmar, o supuestamente comunistas, como Camboya o Laos, que han decidido protegerse como casta gubernamental, cerrando las fronteras con el exterior. Corea del Norte casi estaría en este caso, pero su aun inocente creencia en el MarxismoLeninismoMaoismoKimilsunguismo la convierte en otra cosa: aun tiene ganas de figurar en los diarios, cada vez que amenaza con misiles. Pero Myanmar solo figuró después de muchos años, por la rebelión de los monjes, los asesinatos consecuentes y la presión internacional para “democratizar” la exBirmania.
Hay también “monarquías petroleras”: se resisten, pero es tanta la plata que les entra que de algún modo se van modernizando, de algún modo el bienestar se derrama hacia abajo y cada vez quedan menos pobres en estos estados del Golfo. Les gustaría quedar congelados en la Edad Media, pero los petrodólares traen el veneno del dinero fácil, la tentación de construir hoteles fastuosos, ciudades – isla, paraísos artificiales. Aun hay esclavitud en algunas de ellas.
Por ultimo, existen “Repúblicas Anárquicas”, donde ni siquiera prenden formas dictatoriales de gobierno, ni siquiera el bandidaje gubernamental: Somalia, Haiti, algún país de África o Asia. Hambrunas, pestes, criminalidad, ausencia de Estado, miseria infinita.
Este es el mundo: elija donde vivir. Pero no crea que toda la mierda que se ve es Capitalismo.
15. La tecnología tan odiada
Para los marxistas (todos: leninistas, estalinistas, trotskistas, maoístas, castristas, kautskistas, gramscianos, eurocomunistas, socialistas, socialdemócratas) todos los inventos que el casi moribundo capitalismo hizo desde 1850 son prácticamente inexistentes, un mero estertor de un sistema en desaparición. La luz eléctrica, el fonógrafo, el automóvil, el cine, el avión, la radio, la televisión, los cohetes, la computadora, la penicilina, las vacunas, el plástico, Internet, la web, los celulares, los mensajes de texto, los emails, el Mp3, las redes interactivas, los periódicos digitales, el genoma humano, la llegada a la Luna son tristes ejemplos, mínimos, de lo que podría producir la sociedad socialista, una vez que se liberen la fuerzas productivas atrapadas en las relaciones de producción capitalistas.
En ese convencimiento es que o niegan dichos progresos, o los minimizan, o los critican como atentatorios de la dignidad humana. Jamás los aceptan alborozados, como un logro de la inteligencia humana. Es como si su mirada gris, que solo resplandece con la promesa de Revolución, se apagara ante la vista de pantallas coloridas de los MP4, diciendo que se trata de meros artilugios burgueses, sin ninguna utilidad.
Es por eso que Cuba demoró veinte años, hasta que hoy, al fin, decidió autorizar el uso de teléfonos celulares! Tardaron dos décadas en “aceptar” ese mínimo y despreciable invento capitalista (ese sistema en agonía). Apenas permiten, se sabe, el uso de computadoras y navegar por la web cuesta medio sueldo por hora.
¿Cual sería, seriamente hablando, el origen de esos inventos “infernales”?: ¿el afán de dominación del imperialismo, una forma mínima y depreciada de lo que sería capaz el socialismo si lo permitiera la conspiración de imperio? ¿Qué hacer, San Carlos Marx, con esos diminutos chips capitalistas que nos permiten saber en que coordenadas estamos, hablar a cualquier teléfono del mundo, escuchar a Bach o la Mona Jiménez en el medio del campo, mirar las fotos del Google Earth, pasar un electrocardiograma directo al centro médico, recibir mensajes de todos y desde todo lugar ?¿ Aceptarlos, combatirlos, explicarlos? Pero por sobre todo: ¿por qué razones las gloriosas experiencias socialistas (URSS, China, Cuba, Nicaragua, Corea del Norte, Camboya, Congo) fueron incapaces de inventar la computadora, Internet o el Mp3?
16. Libertad: la tarea central de la historia
La historia no tiene un sentido, sea el despliegue de la racionalidad o una resolución previsible de contradicciones dialécticas. Ahora lo sabemos. Sabemos que el Socialismo no es superación del Capitalismo, sino, por ejemplo, el prólogo al gobierno de las mafias, como en buena parte de los países de la ex URSS. O que el mercado libre se puede reintroducir en China, generando el mayor crecimiento económico que registre país alguno en dos mil años de historia, pero bajo la férrea conducción del Partido Comunista Chino. Un Capitalismo de Partido único, que no figura en ningún manual: ni en los de Marx, ni en el de Adam Smith.
Creo, sin embargo, que buena parte de la Historia es, como enseñó Lord Acton, el despliegue de la libertad, la lucha por la libertad, la lucha por la individuación, la lucha por controlar el poder absoluto del Rey. O del Legislador. O del líder popular.
Dice Lord Acton:
Por libertad quiero decir la garantía de que todos los hombres contarán con la protección para hacer lo que creen que es su deber frente a la influencia de la autoridad, las mayorías, las costumbres y la opinión.
En los tiempos antiguos, el Estado asume facultades que no le pertenecen y se entromete en el dominio de la libertad personal.
En la Edad Media, tiene escasa autoridad y permite a otros entrometerse.
Los Estados modernos caen habitualmente en ambos excesos.
La prueba más eficaz para determinar si un país es realmente libre la constituye el grado de seguridad con que cuentan las minorías.
La pelea secular es, entonces, aquella que libra la idea de la libertad, entendida como la garantía para hacer lo que es su deber, aun contra la opinión de la autoridad, de las mayorías, de las costumbres y de la opinión prevaleciente.
La no aceptación de la autoridad tiránica como algo “natural”,
Mucho antes de Acton, cuando despuntaba el absolutismo real, Le Boetie, hacia 1550 escribió:
De lo que aquí se trata es de averiguar cómo tantos hombres, tantas ciudades y tantas naciones se sujetan a veces al yugo de un solo tirano, que no tiene más poder que el que le quieren dar; que sólo puede molestarles mientras quieran soportarlo; que sólo sabe dañarles cuando prefieren sufrirlo que contradecirle. Cosa admirable y dolorosa es, aunque harto común, ver a un millón de millones de hombres servir miserablemente y doblar la cerviz bajo el yugo, sin que una gran fuerza se lo imponga, y si solo alucinados al parecer por el nombre Uno, cuyo poder ni debería ser temible por ser de uno solo, ni apreciables sus cualidades por ser inhumano y cruel. (…)
Pero lo que sucede en todos los países, con todos los hombres y todos los días, que un solo hombre pueda esclavizar cien mil ciudades y privarlas de sus derechos. ¡Quién lo creyera a no haberlo oído con certeza o visto con sus propios ojos! Si se refiriera únicamente como cosa acontecida en países extraños y tierras remotas, se creería más bien ser un esfuerzo de invención que el puro idioma de la verdad. Pero ello es así, y aún más prodigioso si se considera que este tirano sería destruido por sí mismo, sin necesidad de combate ni de defensa, con tal que el país no consintiera en sufrir su yugo; no quitándole nada sino con dejar de darle. Si un país trata de no hacer ningún acto que pueda favorecer al despotismo, basta y aún sobra para asegurar su independencia. Los pueblos deben atribuirse a sí mismos la culpa si sufren el dominio de un bárbaro opresor, pues que cesando de prestar sus propios auxilios al que los tiraniza recobrarían fácilmente su libertad. Es el pueblo quien se esclaviza y suicida cuando, pudiendo escoger entre la servidumbre y la libertad, prefiere abandonar los derechos que recibió de la naturaleza para cargar con un yugo que causa su daño y le embrutece.
Con enorme perspicacia Le Boetie no se admiraba de que hubiera reyes “malos”, sino de que sus pueblos aceptaban sumisamente la cerviz. Esta es la esencia de la lucha por la libertad: una lucha que se libra primero en el alma de cada individuo, una lucha entre un instinto de conservación, búsqueda de seguridad y pasividad y un instinto de vida, de libertad y de dignidad. No es otra la pelea. Nadie pelea por una ley más o un reglamento menos: se pelea por la dignidad de ser libres y por el derecho a equivocarse.
Nadie enseña hoy día esta Historia: desde la Revolución Francesa la polémica es sobre quien (qué clase, que fracción, qué raza, qué pueblo) debe gobernar el Estado, sin cuestionar la autoridad misma del Estado. La pantomima marxista de “desaparición del Estado” concluye en el HiperEstado soviético, chino o cubano: es un despropósito que más bien parece una idea de marketing político, para seducir a incautos, más que una realidad doctrinaria del comunismo, que es la forma más extrema y totalitaria del Estado.
No nos emociona la lucha por la libertad contra el Rey o el Líder, sino contra el dominador extranjero o el patrón capitalista: la materia de la ficción se nutre de esas luchas y no de la más central y compleja que es la lucha contra la voluntad de ser dominados, de agachar la cerviz y de someterse al Rey-Conductor-Líder.
Esa batalla, que se libra en la mente de las personas, que obliga a imaginar un futuro sin “guía”, sin “conductor”, libre (o sea, lleno de temor por las consecuencias de nuestras decisiones) debería ser la fuente de inspiración literaria más fecunda.
17. El rearme ideológico
La caída de la URSS y el hundimiento universal del proyecto soviético, la transformación capitalista de China, y el confinamiento del socialismo real en solo dos países, Cuba y Corea del Norte, auguraba, hacia mediados de los 90, una era de crecimiento, libertad y democracia cómo nunca había conocido la humanidad.
Solo nos restaba imaginar el futuro: Internet, comercio global, desarrollo de nuevos bienes y servicios, tercera ola, economía del conocimiento, ruptura de la vieja organización piramidal, nuevos modelos de empresa y estado, surgimiento de las ONG, papel más activo de los consumidores, quiebre del sistema de partidos tradicional en muchos países, nuevas formas de participación política, nuevos diseños institucionales, nueva cultura , crecimiento de lo diferente, cruce de experiencias, respeto a las minorías sexuales, culturales o étnicas. Todo eso se abría a nuestra imaginación, hace tan solo diez años.
Es obvio que el diablo metió la cola.
Lo primero fueron las guerras xenófobas en los Balcanes y su revalorización del nacionalismo, el factor religioso, los particularismos culturales, la diferencia.
Después fue la crisis económica de los tigres asiáticos, Brasil, Rusia, la caída de las punto com, con su carga de pesimismo, la vuelta defensiva a Papá Estado para que nos salve de la crisis.
Y el golpe final, Bin Laden y su catarsis antioccidental, el Islam como nueva ideología del mundo pobre, su adopción por la izquierda residual que había perdido sostén desde 1991. Por último la agonía de Irak.
La pérdida de todo horizonte de futuro (a menos que se crea que Irán es el futuro) es acompañada por la histérica cacofonía de los ambientalistas que culpan al capitalismo por la destrucción final del medio ambiente y auguran horrores para nuestros hijos.
Ni el crecimiento de Asia, ni la salida de la miseria de centenares de millones seres humanos en China, India y extremo oriente, ni las proezas de la ciencia, ni las maravillas de la imaginación literaria o cinematográfica, nada impide el rearme ideológico de la paleoizquierda proislámica.
Cómo si no hubiera pasado nada, incontaminados, vienen ahora a seducirnos otra vez los Chávez y los Garaudy, de las bondades del “Socialismo del siglo XXI”, nos explican el papel revolucionario del Islam, nos vienen a contar del idealismo de la Revolución Cubana (como si 50 años de gobierno cruel y duro no hubieran existido) y nos vuelven a llenar de camisetas con las fotos del Che.
La revolución asiática, la que demostró ya sin dudas que la única manera de salir del hambre y la pobreza es más capitalismo y no menos, más sociedad y menos Estado, más iniciativa privada y menos planificadores estatales, más trabajo y menos retórica, más cambio cultural y menos culpabilización al otro…en fin, esa revolución silenciosa es nuestra única esperanza.
Las palabras nuestras, las de los pocos que pelean contracorriente no sirven casi de nada, aunque no dejaremos de esgrimirlas. Pero la única fuerza social que hará que los jóvenes revean su antioccidentalismo, su mofa de la democracia y su admiración por los gobiernos fuertes será el crecimiento silencioso de la alternativa asiática. Europa languidece, EEUU ha perdido toda fuerza moral, quizás sea el momento de que Asia lidere el progreso.
Si no, nos esperan Bin Laden y sus cuarenta abladores de clítoris, lapidadores de adúlteras, cortadores de manos ladronas, asesinos de infieles, ofendidos por caricaturas o versos satánicos, censuradores, homofóbicos, antiabortistas, machistas, totalitarios, medievales, nuevos almohades dispuestos a cortar toda flor colorida que luzca demasiado desafiante para sus túnicas negras.
18. Determinismo
El marxismo, el evolucionismo social, el psicoanálisis freudiano y otros enfoques teóricos son deterministas. Esto es, la conducta del hombre está determinada por causas que desconoce y no puede, a pesar de sus esfuerzos, manejar. La función de la ciencia (el psicoanálisis o el materialismo dialéctico) es detectar con claridad esas causas y “liberar” al hombre de sus determinantes. Para eso es básica la función del “conductor” del proceso: el psicoanalista o el Partido Comunista. Ese es el actor que nos “revela” la verdad, el que nos mueve a liberarnos de las determinaciones que nos limitan como personas o como grupo social.
Está claro que si no existiera tal “determinación” poco y breve sería el papel de los “liberadores”. Es necesario armar una cosmovisión en la que el individuo es sujeto inerme de poderosas fuerzas naturales y sociales: los instintos, las relaciones de producción, la carga genética. Somos, pues, seres desvalidos, juguetes patéticos de fuerzas que no conocemos.
Todo lo que hagamos para resolver los traumas, será inútil ya que nuestra visión del problema es parte del problema. Se necesita una conciencia superior, externa al individuo, que lo ilumina: la conciencia de clase que nos provee el Partido o la transferencia psicoanalítica que alcanzamos con nuestro terapeuta. Solo dotado de esta nueva conciencia, puede el individuo acceder a la libertad.
Para armar esa cosmovisión los “conductores” han construido un inmenso bagaje discursivo, que llena las paredes de las librerías del mundo. El poder de la palabra les pertenece. Dominan la retórica, dominan la articulación de un lenguaje complejo, sutil, que va desarmando las “resistencias” del sujeto. Emiten juicios complejos, que deben ser, a veces, interpretados en seminarios eternos, que dan lugar a más libros, a más palabras destinadas a armar, finalmente, las rejas de la determinación y los vanos intentos de liberarse de ella.
Por eso es tan liberador leer a Popper o a Frankl. Han saltado de la trampa intelectual que se teje desde hace siglos y han visto más allá, al mundo de la libertad, al mundo del ser humano dueño de su conciencia interior, sujeto a presiones externas pero poseedor de una inviolable voluntad de resistir, de una inteligencia que le permite ver el juego opresor. El ser humano no está necesariamente “determinado” por fuerzas ocultas. Ese es el mensaje liberador que estos intelectuales únicos, marginados de la Universidad, vienen a traernos.
Dice Popper “Nuevamente insistimos en que la historia no tiene significado [o sea, no hay “leyes ocultas” que determinan los comportamientos humanos]. Pero esa afirmación no significa que todo lo que nos queda por hacer sea mirar horrorizados la historia del poder político, o que hayamos de considerarla una broma cruel. En efecto, es posible interpretarla con la vista puesta en aquellos problemas del poder político cuya solución nos parezca necesario intentar en nuestro tiempo. Es posible interpretar la historia del poder político desde el punto de vista de nuestra lucha por la sociedad abierta, por la primacía de la razón, de la justicia, de la libertad, de la igualdad y por el control de la delincuencia internacional. Si bien la historia carece de fines, podemos imponérselos, y si bien la historia no tiene significado, podemos dárselo.”
(…)
“Los hechos, ya sean de la naturaleza o de la historia, no pueden decidir por nosotros, no pueden determinar los fines que hemos de elegir. Somos nosotros quienes le damos una finalidad y un sentido a la naturaleza y a la historia. Los hombres nos son iguales, pero a nosotros nos concierne la decisión de luchar por derechos iguales.(…) Somos nosotros quienes debemos decidir cual habrá de ser nuestra meta en la vida y determinar nuestros fines (…) El historicismo [ la concepción de que la historia tiene un sentido final] no es más que una de las muchas tentativas de superar ese dualismo; nace del temor que nos produce la comprensión de que en última instancia toda responsabilidad recae incluso sobre nosotros, por las normas que elegimos.(…) trata de desplazar nuestra responsabilidad hacia la historia, y de ese modo, hacia el juego de fuerzas demoníacas que se mueven detrás de nosotros; trata de basar nuestros actos en ocultas decisiones de estos poderes que solo pueden revelársenos en inspiraciones e intuiciones místicas…(…) Como el juego, el historicismo nace de la falta de fe en la racionalidad y la responsabilidad de nuestros actos.”
Dice Víctor Frankl “Una persona es libre de moldear su propio carácter, y el hombre es responsable por aquello que pueda hacer de sí mismo. Lo que importa no son los rasgos de nuestro carácter o las fuerzas o instintos per se, sino más bien la posición que tomamos ante ellos. Y esa capacidad de posicionarnos es lo que nos constituye como seres humanos.(…)
El hombre pasa a la dimensión noetica cada vez que reflexiona acerca de sí mismo- cada vez que se establece como objeto- o que se hace objeciones a sí mismo; cada vez que se hace conciente de sí mismo-o cada vez que manifiesta capacidad de obrar según su conciencia. De hecho, tener conciencia presupone la exclusiva capacidad humana de ponerse por sobre uno mismo, juzgar y evaluar los propios actos en términos de moral y ética. (…) Reducir la conciencia al mero resultado de condicionamientos es , en primera instancia, un reduccionismo.(…) El reduccionismo es capaz de interpretar el amor como una mera sublimación del sexo, y la conciencia, simplemente, en términos del Superyó. Mi argumento es que el amor no puede ser el resultado de la sublimación del sexo porque en cualquier caso en el que la sublimación tenga lugar, el amor debe ser una precondición necesaria (…) Y la conciencia no puede ser el Superyó por la simple razón de que ella, de ser necesario, está dispuesta a oponerse a aquellas convenciones y estándares, tradiciones y valores que son transmitidos por el Superyo (…) si la conciencia puede tener la función de contradecir al Superyó, seguramente no puede ser el mismo Superyó”
Ambos pensadores, uno desde el problema de la historia y el otro desde los condicionantes del Yo llegan a la misma convicción: nada nos salva de la responsabilidad de determinar con entera libertad , qué valores morales elegir, nada nos condiciona tanto como para convertirnos en meros sujetos pasivos de fuerzas externas o internas que nos controlan y manejan. Esa es su lección. Conviene leerlos.
19. Epílogo
El iluminismo pretendió ignorar el conocimiento acumulado por generaciones, bajo la forma de costumbres, tradiciones y moral. Intentó manejarse exclusivamente con variables “conocidas”, rechazando los factores desconocidos (y potencialmente amenazantes)
Para el racionalismo todos los fines deben ser explícitos y sus efectos “colaterales” conocidos y, además, buenos.
Así como del Universo solo se conoce el 10% de la materia , la que es visible, y un 90% es la “materia oscura” que no por invisible deja de ejercer ni más ni menos que la función de amalgamar a las galaxias; así en la historia humana existe un desconocido caudal de costumbres y leyes morales que permitieron la evolución económica y cultural de los últimos dos mil años, pero están opacadas por las luces de la Razón, que como estrellas en el firmamento son el “único” producto humano que vale la pena aplicar y conocer. El racionalismo pretende, por lo tanto instituir un orden perfecto como producto del puro ejercicio de la razón y para ello simplemente no concibe límites: todo es solucionable mediante la Razón.
Dice Hayek: “ninguno de estos condicionamientos parece ni siquiera sospechar que en determinados campos del conocimiento puedan existir límites a la razón o al propio conocimiento ni considerar que, en tales circunstancias, la función fundamental de la ciencia es descubrir estos límites. (…) Subrayemos, en segundo lugar, que estos enfoques no sólo nacen viciados por una inadecuada apreciación del verdadero problema a considerar, sino también por una total falta de curiosidad sobre cuál puede haber sido el proceso a través del cual se ha formado, de hecho, el actual orden extenso de cooperación humana, así como la forma en que puede garantizarse su buen funcionamiento, y, por fin, sobre las consecuencias que podría acarrear la desaparición de las pautas de comportamiento que facilitaron su aparición y que hoy mantienen su eficacia.”
Los intelectuales juegan a ser dioses, haciendo tabla rasa con miles de años de evolución cultural, desechándola como meras “supersticiones”. Los “modernos”, dotados de inteligencia y Razón, van a construir el mundo perfecto, evidente, claro en sus objetivos y fines, un mundo sin contradicciones, sin lucha de clases, un Mundo Feliz.
Dice Karl Popper: “Mi tesis respecto al presente es que aquí en Occidente- ya sé que existe un Tercer Mundo, en el que las cosas son muy distintas- , aquí en Occidente vivimos en el mundo relativamente mejor, más justo y más asistencial que ha habido a lo largo de la historia; vivimos en el mundo libre, en un mundo cuyos habitantes gozamos de las mayores posibilidades imaginables, en un mundo en el que podemos hablar libremente. Un mundo como no ha habido nunca hasta la fecha. (…)
Hoy día hay numerosos intelectuales que creen que vivimos en un mundo miserable. Y eso es lo que constantemente se les está contando a nuestros jóvenes, eso es lo que se les está restregando continuamente una y otra vez, eso es lo que se les inculca. Por supuesto que en nuestro mundo hay cosas buenas y malas. Sería absurdo afirmar que es imposible mejorarlo más. Nuestra tarea y la de los jóvenes es seguir mejorándolo; pero se trata de mejorarlo de verdad y no de empeorarlo. Si los jóvenes contemplan nuestro mundo desde la convicción de que es un ámbito miserable y repugnante, lo único que conseguirán será hacerse unos desgraciados- vivirán como unos desgraciados- vivirán como unos desgraciados en un mundo maravilloso- (…) Además vivirán como unos ingratos en este mundo en el que tantas tareas hay que podrían llevar a cabo, en el que tanta gente hay que sufre y necesita ayuda.
Esta es mi tesis: vivimos en un mundo que está bien, aunque los medios de información, los periodistas, los intelectuales, todos en suma, crean que vivimos en un mundo horrible, e inculquen a nuestros jóvenes esa creencia.” (Karl Popper, “El porvenir está abierto”)
La historia muestra que a pesar de los Planes divinos o ateos, la llama de la libertad, la justicia y la razón, a veces tiembla y parece apagarse, pero por sobre la mirada de los inquisidores, de los dictadores, de los nazis, estalinistas, leninistas, castristas, maoístas, fascistas, nacionalistas, aristocratizantes o populistas , de los violentos, los fundamentalistas, los integristas, los tradicionalistas, los conservadores, los revolucionarios, los iluminados, los predestinados, los caudillos, los jefes, líderes, conductores, fuhrers, los curas, rabinos o imanes fanatizados, rígidos, por sobre los amables redistribucionistas de dinero ajeno, por sobre los científicos que se creen destinados también a conducir a la Humanidad, a pesar de todos los filósofos que creyeron encontrar La Explicación del mundo, a pesar de iluministas de la “voluntad general”, de utopistas, de planificadores, de ingenieros sociales, a pesar de tantas amenazas, restricciones, condicionamientos, persecuciones, descalificaciones, a pesar de todo eso la llama de la libertad, del libre mercado, de los intercambios libres y múltiples, la llama de la democracia política , de la justicia, del estado de derecho, del control del gobierno por los ciudadanos, de los monopolios por los consumidores, a pesar de todo eso, esa llama sigue ardiendo y quizás nunca se apague. Esa es la única esperanza.
II. Entender el totalitarismo
Es cierto que la lectura de la historia ayuda a comprender el presente. Es que ciertas invariancias se repiten, solo con cambios cosméticos, y conviene, por lo tanto, saber en que desembocaron, como terminaron ciertos procesos. No para “anticipar” el futuro sino para crear escenarios alternativos y otorgarles cierta probabilidad estimada.
Por ejemplo: la emergencia de nuevos líderes políticos - los futuros dictadores- viene normalmente acompañada por la aquiescencia, la inactividad, la prescindencia de los viejos políticos del sistema, los conservadores, aquellos que en poco tiempo serán las primeras víctimas del nuevo líder. “Es un loco lindo, pero perfectamente manejable por nosotros, los expertos” se dijo de Mussolini, de Hitler, de Stalin, de Perón, de Chávez. ”Mussolini es ahora nuestro prisionero” dijo el liberal Benedetto Croce, luego de votar por el inminente Duce…
Entones, la primera invariancia es: los liderazgos emergentes toman por sorpresa a la clase política tradicional, la cual nunca se imagina la audacia, el pragmatismo y la amoralidad del nuevo competidor, y se despreocupa, creyendo que es un fenómeno momentáneo o fácilmente manipulable.
Otra invariancia es la rapidez y la audacia para tomar decisiones originales por parte del nuevo Líder. La marcha sobre Roma, la anulación de la oposición y el asesinato de Matteoti sucedieron en dos años. La construcción del peronismo sucedió en dos años, desde el golpe de 1943 a la apoteosis del 17 de octubre del 45. La “coordinación” nazi- la nazificación de todas las instituciones alemanas - sucedió en un año. Stalin se movió rápidamente para desalojar a sus competidores pese a la orden de Lenin de no permitir que lo suceda el primitivo y violento georgiano.
Las instituciones son lentas: los parlamentos, los partidos donde rige cierta tradición democrática son de largos cabildeos, de extensas negociaciones, de finales abiertos. Eso exaspera a los líderes emergentes, los cuales tratarán de anular las viejas instituciones y crear nuevas: milicias propias (los squadristi fascistas, las SA alemanas, la Alianza Libertadora Nacionalista de Perón), nuevas Constituciones, uso y abuso del Referéndum popular.
Los líderes emergentes tratarán de administrar dosis cada vez más altas de violencia: como amenaza, para amedrentar, como castigo a los opositores, pero también para imponerse en su propio y usualmente tumultuoso movimiento, a posibles competidores (Rohm asesinado por Hitler, Cipriano Reyes, preso siete años por Perón, Cienfuegos y Mattos, muertos o presos en la Cuba castrista, o Stalin, que en 1937 y 1938 hizo fusilar a toda la vieja guardia leninista)
Nadie imagina esa audacia, esa rapidez, esa violencia. Cuando llega, todos callan, esperando no ser la próxima víctima. Mientras tanto el Caudillo se hace dueño del Escenario Público.
La teatralización de los actos de masas se transforma en la más bella de las artes de su política, prácticamente en la única o principal herramienta de fanatización de las masas. La puesta en escena hitlerista, los mitines fascistas, los 17 de octubre peronistas, las multitudinarias marchas en la Plaza de la Revolución de La Habana o en la Plaza Roja de Moscú, cumplen ese objetivo estratégico: no son los contenidos los que importan sino la forma Pueblo-Lider que adquieren esas liturgias.
Para los “pichones” de dictador, aquellos que aun deben lidiar con instituciones penosamente democráticas, deliberativas, esos espectáculos los seducen y los hacen soñar. Los Evo, los Correa, los Ortega añoran la fuerza de esos modelos y desean terminar de algún modo con ese 40% de opositores que se empeñan en no votarles los referéndums, o en votarles diputados adversos.
Entonces remedan patéticamente a sus modelos, hacen como si todos los opositores fueran agentes del enemigo, pagados por poderes ocultos y se ponen extraordinariamente nerviosos. Desearían tener la libertad de movimientos de un Hitler o un Stalin, pero tienen que vérselas con periodistas preguntones preguntones. No saben lidiar con el disenso.
Ahora bien. La clave para entender el totalitarismo no reside en la psicología de sus líderes, las complejas motivaciones infantiles de Hitler o Mussolini. La clave reside en entender como una sociedad política democrática y civilizada va cediendo al empuje del hiperactivo líder, va concediendo, retrocediendo, va justificando, permitiendo, consintiendo, explicando la violación de la Constitución y las leyes por parte de los lideres emergentes. La clave es entender cómo sectores del pueblo, antes con ilusiones democráticas y libertarias, van cediendo, van convenciéndose de la necesidad de un gobierno de fuerza, con un poder casi ilimitado para cumplir borrosos objetivos que tienen que ver con la “grandeza de la nación”, “la pureza racial” o la “felicidad del pueblo”.
Es apasionante- y esclarecedor- observar como sociedades enteras van cayendo en la más absoluta pasividad frente al abuso, la violencia, la discriminación, el racismo o la liquidación de los derechos fundamentales. Es patético analizar los justificativos que jueces, legisladores, pensadores, periodistas buscan para explicar lo inexplicable.
¿Es solo temor? ¿O algo más siniestro y oculto? ¿No será que las prácticas totalitarias de los líderes de masa conectan con pulsiones muy profundas, con instintos, pasiones, deseos, necesidades apenas reconocidas, apenas hechas conciencia? ¿Qué elementos de nuestra animalidad, de nuestra irracionalidad, de nuestra infancia como humanos despiertan estos taumaturgos? ¿Como es que las multitudes se dejan manipular como niños tras unas pocas consignas repetidas sin cesar?
Preguntas que es necesario contestar, a menos que queramos ser impotentes testigos de un nuevo totalitarismo en ciernes: la combinación letal de populismo, nacionalismo, antisemitismo, teocracia islámica, izquierdismo infantil, antioccidentalismo, antidemocratismo, indigenismo, orientalismo, ecologismo y esoterismo.
Delirios
La dictadura personal absoluta genera y nace de los delirios personales del autócrata. Como en un circuito de retroalimentación, el Conductor necesita victorias, para confirmar su infinita sabiduría, para lo cual necesita crear enemigos, no siempre disponibles. Para crear enemigos necesita fundamentar teorías conspirativas. Teorías que se alimentan de aspectos mitificados como “decadencia de tal o cual raza”, “incapacidad sexual de los ingleses” (Mussolini dixit), “conspiraciones judeomasónicas”, o mandatos que vienen del fondo de la historia , como “volver al Imperio Romano” , o “ refundar la raza aria”. O “cumplir el sueño de Bolívar”.
Lo más interesante de estos delirios es que ofrecen pistas evidentes de que un líder está en camino de autocracia. Por ejemplo, Mussolini hasta mediados de los años veinte no se perdía en ensoñaciones extrañas, aunque mostraba abruptos cambios de idea, saltando en una misma mañana del socialismo más extremo, a la defensa apasionada del capitalismo.
El problema- la señal de que la locura del poder ya ha hecho efecto – es cuando aun en la intimidad no cesa el tono declamatorio, la mirada extraviada, el gesto altisonante. Es así como muchos testigos describen al Mussolini ensoberbecido por su victoria en Etiopía: como un “Duce invencible”, que se comparaba en privado con Garibaldi. “un Mussolini dominado por su propio mito, obsesionado por él “(Marck Smith , Mussolini). Sigue el texto:
“Bastiniani lo describía ahora como si estuviera tratando de ocultar una personalidad tímida al tratar concientemente de hacerse temer, como resultado de lo cual ya no le era posible hablar libremente a quienes estaban a su alrededor. Era como si un muro lo separara de los demás, y el que se acercaba demasiado era humillado o castigado. Al estar rodeado de personas insignificantes, ya no veía la política como el arte de encontrar una conciliación o de ajustar diferencias, sino que le complacía golpear, impedir que los demás tomaran cualquier iniciativa, actuar como si pudiera “tomar por asalto el mundo” por sí solo. Cualquier ministro que se atreviera a sugerir que Gran Bretaña era todavía una potencia que se debía tomar en cuenta, podría recibir la airada indicación que mantuviera la boca cerrada. Los demás fascistas, dijo Bastiniani, se abstenían de intentar dirigirse a él honrada y abiertamente, ya que tenía una tan imperativa necesidad de creer que siempre estaba en lo correcto” .
¿De quien esta hablando, solo de Mussolini? ¿No parece estar describiendo con exactitud los comportamientos de Hugo Chávez o los de nuestro fracasado aspirante a dictadorzuelo, residente en Olivos?
La necesidad de creerse un semidiós, de despreciar a sus ministros o a los cuadros partidarios, de creerse siempre con la razón marca el camino del desastre final: no son capaces de observar la realidad, y actuar, sino que se inventan una realidad y así actúan, confirmando el dibujo previo. Cuando Chávez festeja su victoria como si hubiera aplastado a la” oposición oligárquica”, como si 46% de votos al NO, no fuera nada- solo una brizna de polvo que no alterará el destino de grandeza que quiere compartir con Bolívar - está anticipando su derrota final; cuando Kirchner se confunde y quiere al “campo de rodillas”, a la “oligarquía derrotada”, se equivoca y está anticipando su derrota final.
En general, entonces, estos dictadores anticipan con su distanciamiento de la realidad y su reemplazo por delirios, su decadencia. El problema es que a veces esa decadencia se eterniza, como en el caso de Fidel, se hace secular. La decadencia no es sinónimo de caída, de derrota: es solo la señal de que ésta puede venir. Pero hay que darle un empujoncito. Solo un pueblo temeroso de los delirios de su Conductor, solo funcionarios aterrorizados por una mirada del Líder, permiten que la decadencia se eternice, que esos países vivan en el limbo durante décadas.
En cambio, la entereza, la dignidad, impide que esos delirios duren demasiado tiempo.
Decálogo del buen dictador
A modo de sarcástica broma, se puede enumerar un conjunto de reglas que, in toto o parcialmente, han sido aplicadas por grandes y pequeños dictadores de nuestra era:
1- Instaurarás un sistema de gobierno muy complicado y contradictorio, donde nunca nadie sabrá exactamente donde empiezan y donde terminan sus atribuciones. Solo tú sabrás interpretar ese complejo sistema, y serás así el Árbitro
2- Instaurarás el sistema de que cada problema, error o desastre siempre tendrá un responsable (generalmente alguien de baja jerarquía) que cargará con la culpa
3- Todos serán vigilados por todos. Nadie, ni los más altos Ministros, dormirá tranquilo
4- Necesitaras siempre una Conspiración de la antipatria, a fin de mantener en tensión todo el sistema, y a fin de deshacerte más fácilmente de tus enemigos
5- Te encargarás de hacer callar especialmente a los viejos cuadros políticos, a los que acompañaron tu juventud y son testigos de tus errores, omisiones o traiciones
6- Le quitarás cada vez más poderes a los órganos deliberativos (Soviets, Parlamentos), judiciales, y representativos (sindicatos, colegios de graduados, etc.) para concentrar las decisiones exclusivamente en tu persona. Solo los mantendrás como decoración, de cara a la opinión pública nacional e internacional. Eliminarás toda forma de federalismo o autonomía provincial.
7- Harás cada vez más chica la “mesa de conducción”: nunca más de 5 miembros. Harás reuniones de a uno o dos, pocas veces plenarios. Tratarás de que sean enemigos mortales unos de otros
8- Armarás una policía política que cada vez responda menos a las leyes del Estado y más a ti, exclusivamente
9- Armaras grupos de choque encargados de espantar a los opositores… y a los aliados.
10- Crearas una legalidad extraconstitucional, al margen de los mecanismos legales y jurídicos previstos en la Constitución (esa que tú mismo has dictado), que te permitirá actuar con las manos libres.
Mussolini: retrato del Dictador Perfecto
Mussolini, más que Hitler o Stalin es el modelo de referencia conciente o inconciente que los aprendices de dictador siguen al pie de la letra. Hitler, es sabido, rondaba los vericuetos de la locura y Stalin era una fría y letal máquina asesina, sin calor popular ni carisma.
Mussolini, en cambio…
Vivía la política como un permanente espectáculo, del cual el “popolo” era espectador entusiasta. Se divertía enormemente con esa representación. Amaba su papel. Sus principales rasgos políticos y de carácter podrían sintetizarse en:
-Un pensamiento dialéctico, cambiante, contradictorio, lanzado a probar al mismo tiempo la verdad de doctrinas diversas: era, al mismo tiempo…
- Pacifista y belicista, en la Primera Guerra
- Socialista y derechista
- Nacionalista e internacionalista
- Anticlerical y católico convencido
- Antialeman y proaleman
- Pactaba con Hitler, pero avisaba a los belgas que serían invadidos
- Pactaba con Hitler, pero reforzaba su frontera con Austria por temor al ataque germánico
- Racista y antirracista
- Un Ego absolutamente totalizador que centralizaba todas las decisiones: llegó a ser titular de seis ministerios; quiso dirigir las acciones militares siendo un ignorante de temas bélicos; nombraba ministros casi débiles mentales, a fin de destacar como el Único inteligente; no consultaba las decisiones, no tenía siquiera una “mesa chica” donde intercambiar información y discutir política
- Como viejo periodista, para él la política sin los medios no existía: solo los medios justifican las decisiones políticas, se hace política para generar los titulares de la prensa del otro día. Le importaba más la difusión periodística de sus órdenes que la efectividad de las mismas, el anuncio, más que el control de su aplicación; la propuesta más que el balance; el futuro, más que el presente.
- Una cobardía a toda prueba: jamás reconocía sus culpas. Todos sus erróneos cálculos eran atribuidos a errores de sus subordinados. Siempre describía como victoria, lo que era una derrota inapelable. Ejercía la mentira y el doble o triple discurso como una segunda naturaleza, lo cual lo transformaba en un actor permanentemente cambiando papeles. La tensión mental que esto implicaba no tenía jamás un momento de relajación, nunca confesaba sus miedos y dudas, daba la apariencia de la absoluta firmeza, de tener convicciones seguras y determinación. Odiaba las malas noticias, no las creía hasta que eran ya inocultables. Entonces descargaba su cólera sobre sus subordinados. Humillaba en público a sus generales y ministros. En sus entrevistas con Hitler no utilizaba intérprete y con su pobre alemán apenas comprendía, entonces, las complejas propuestas del Fuhrer.
- Creía la información mentirosa que el mismo construía: que tenía un ejercito de diez millones, cuando apenas superaba el millón, que tenía la fuerza aérea más poderosa del Mediterráneo, cuando apenas podía despegar de sus bases; que Italia era autárquica, cuando dependía del carbón alemán; que ganaría la guerra a Albania en un par de días, cuando estuvo meses allí; que podía tomar El Cairo en pocas semanas, etc.
- Era cruel, aunque no en el nivel de Stalin o Hitler. Pero no dudaba en tirar gas mostaza a los árabes en Libia o a los etíopes; mandaba a sus “squadristi” a golpear, torturar y a veces a asesinar a los opositores, decía que Italia necesitaba una guerra con varios miles de muertos, para acostumbrar al pueblo italiano a sufrir y endurecerlo.
- Era de un machismo patológico: odiaba que las mujeres estudien. Solo las imaginaba en el hogar, pariendo hijos: una decena para él era lo mínimo, para fortalecer la “raza italiana” y generar millones de futuros soldados.
- Desprecio al pueblo italiano: proyecto de crear una “nueva raza” dura, guerrera, valiente y dejar atrás al italiano “blando”, alegre, despreocupado, superficial, inmaduro, desprovisto de carácter, poco heroico, exageradamente sentimental y artista, de demasiado buen talante y trivial (todas palabras utilizadas por Mussolini refiriéndose al pueblo italiano)
Semejante conjunto de errores, sostenidos sobre la mentira permanente, la ocultación y la exageración explotaron, todos juntos, cuando Italia entró en guerra. En pocos meses las derrotas se hicieron inocultables y el país empezó a vivir la decadencia final del Duce, con su propio yerno alentando golpes de estado. Como en una serie de explosiones encadenadas, todas las mentiras del Régimen fueron destruyéndose una a una. El momento de la verdad llegó inexorablemente. El Globo se le escapó de las manos, como en la película de Chaplin.
El Reich
Las cosas que llaman la atención sobre la entronización del Tercer Reich son
- La rapidez con la que Hitler copa el Gobierno, el Estado, las organizaciones intermedias, la prensa, la cultura. En pocos meses, en 1933, se produce una intensa nazificación de Alemania que abarca desde las prácticas judiciales hasta la instalación de Campos de Concentración, la creación de una policía de seguridad- GESTAPO- , la liquidación física de la oposición comunista y socialdemócrata, el copamiento de todas las organizaciones intermedias de la sociedad, etc.
- La imposición de un régimen de terror a partir del golpe denominado “La noche de los cuchillos largos” en la que se deshace de su “ala izquierda” (Rohm) y del “ala derecha” (los ministros conservadores) mediante el sencillo expediente de asesinarlos. (Después se dictaría una ley retrospectiva, aduciendo que se aplicó la pena de muerte contra los que atacan al Estado)
- La existencia de una cierta oposición en el pueblo alemán: rumores, chistes- férreamente combatidos. Y una abstención o voto por NO, cercanos al 30% en un Referéndum de 1934 para ratificar a Hitler como máxima autoridad, a la muerte del presidente Hindemburg.
- Un régimen de represión que, sin embargo, no era absoluto. La vieja Justicia alemana aun tenía algunos reparos en avalar la “nueva legalidad” nazi. El caso más sonado fue la no condena de la cúpula del Partido Comunista, acusada falsamente del incendio del Reichstag
- Unas cifras de ejecuciones a prisioneros políticos más bien bajas: unas pocas decenas al año. Comparado con las purgas stalinistas, hay que admitir que el aparato represivo alemán no había alcanzado la desmesura de los 350 mil ejecutados anuales que hubo en la URSS entre 1937 y 1939.
Hay varias explicaciones: Hitler había tomado el poder en un contexto de “República Democrática” y había aun normas y controles al poder absoluto. Stalin esperó veinte años de Revolución para animarse a las purgas en las que se deshizo de toda la vieja guardia bolchevique.
- La instalación de una represión “extrapolítica”: dirigida no hacia los pocos militantes de izquierda que quedaban, sino contra los elementos “asociales”: vagos, borrachos, desocupados, gitanos, locos, prostitutas, judíos, personas “degeneradas”… Es la puesta en practica de las teorías raciales, de eugenesia y “mejora de la raza aria” que constituyen la característica específica del nazismo, lo que lo aleja del fascismo italiano o el falangismo español y lo pone en el campo una de las peores fantasías que ha creado la Humanidad: la pretensión de una raza superior.
Antes del Holocausto
Como el Holocausto es cuestionado por nostálgicos del nazismo, por islámicos fundamentalistas y por gentes llamadas “de izquierda”, es instructivo listar brevemente las leyes, políticas y actos que desde 1933 hasta 1939, es decir antes de la guerra, antes de Auschwitz, antes de las supuestas exageraciones, el Reich ordenó y dirigió en contra de los judíos. No se trata solo de “relatos” o testimonios, sino de leyes, normas, prohibiciones, y crónicas de redadas y pogromos ordenados, permitidos o fomentados por el Estado nazi o por cualquiera de las organizaciones de base nazi (SS, SA, Juventudes Hitleristas, etc.) tal como los relata el historiador Richard Evans en su monumental trilogía sobre el Tercer Reich, citando centenares de fuentes públicas y privadas.
Hitler es nombrado Canciller del Reich el 30 de enero de 1933:
- Marzo: El día después de las elecciones, “miembros de la División de Asalto tomaron la Kurfurstendamn, la calle comercial de moda de Berlín, persiguiendo y propinando palizas a judíos. Se asaltaron sinagogas y por toda Alemania grupos de camisas pardas irrumpieron en juzgados para llevarse a rastras a jueces y abogados judíos, atizándoles con porras de goma e instándoles a no regresar”.
- 7 de abril. Ley de funcionariado. Permite el despido de funcionarios judíos. Impide el acceso de judíos al Estado, la Universidad, la Justicia.
- Junio: Hasta fines de junio la División de Asalto había matado a más de cuarenta judíos.
- Hasta fines de 1933, debido a estas agresiones, emigraron de Alemania 37.000 judíos.
- Se produce un éxodo masivo de escritores, autores, plásticos: unos 2.000 intelectuales y artistas judíos, a partir de 1933, emigran.
- En 1934, de 5.000 docentes universitarios, unos 1.600 fueron expulsados, de los cuales unos 600 lo fueron por su origen judío, y el resto por sus posiciones políticas liberales y de izquierda.
- Persecución “postmortem” a Mendelsohn. A pesar de ser un músico alemán muy popular, su condición de judío lo eliminó de las emisiones oficiales de radio y de los conciertos oficiales. Hacia 1938 sus obras estaban fuera de catálogo de las discográficas.
- Eliminación del Antiguo Testamento de la Biblia cristiana, ”y depuración de la teología de la inferioridad del rabino Pablo” por parte de la Iglesia de Cristianos Alemanes.
- El Premio Nobel alemán, Philipp Lenard condena la Relatividad de Einstein como “fraude judío”, al intentar crear una Física Aria.
Arianización de la economía:
“ La historia económica del Tercer Reich es inseparable de la historia de la expropiación de los judíos por parte del régimen, una vasta campaña de pillaje con pocos paralelos en la historia moderna” (Evans)
- Los créditos para matrimonio no podían canjearse en las grandes tiendas – judías o no- ni en ningún negocio que fuera judío.
- Se prohibió la publicidad a los negocios judíos
- Almacenes Tietz, a punto de la bancarrota, pidió un crédito al Estado: este lo otorgó “condicionado a la arianización de la dirección”, o sea a la expulsión de los propietarios y ejecutivos judíos.
- Campañas de boicot a los negocios judíos.
- Se amenazó con retirar un subsidio a toda persona que fuera vista entrando a un negocio judío
- La aplicación del Plan Cuatrianual (un Plan estatista de control de la producción en vistas al rearme) sirvió para justificar expropiaciones de empresas judías
- En total de cien mil negocios judíos de 1933, solo quedaban hacia 1938, treinta mil en manos judías
Violencia antisemita en 1935
- Después del pico de violencia de 1933, habían disminuido los ataques a la comunidad judía. Pero en 1935 se desata una furiosa ola de ataques antisemitas:
- Boicot a comercios judíos
- Colocación de carteles antisemitas en rutas y caminos (“Aquí no queremos judíos” y similares)
- Prohibición de concurrir al cine, bibliotecas, tabernas, piscinas y baños públicos
- Profanación de cementerios judíos y sinagogas
- Escarnio a los no judíos que mantenían relaciones amistosas con judíos
- Leyes sobre Ciudadanía, Sangre y Bandera (Leyes de Nuremberg), septiembre 1935:
“ A partir de septiembre de 1935 el antisemitismo se convirtió en un principio que gobernaba tanto la vida pública como la privada. Consagrado como piedra angular de la ideología nazi desde un principio, ahora estaba penetrando en áreas más grandes de la sociedad alemana y más profundamente que antes” (Evans)
- Ley de Ciudadanía: son ciudadanos alemanes solo los que son”personas de sangre o parentesco alemán”. Un judío se definía como la persona que tiene como mínimo tres abuelos judíos.
- Declaración de Sangre Alemana, documento para casos “dudosos”. La Prueba de Ancestros era un documento imprescindible apara hacer carrera de funcionario y obtener cualquier otro empleo
- Las personas con DOS abuelos judíos debían obtener permiso del Comité del Reich para la Protección de la Sangre Alemana (sic) si querían casarse con un no judío.
- En el Ejército, hacia finales de 1935 se destituyó a todos los judíos que quedaban, y a los medios judíos se los excluyó de puestos de autoridad
- Ley de Protección de la sangre y el honor: prohibición de matrimonios entre judíos y alemanes, de las relaciones sexuales entre ambas categorías, denominada “Profanación de Raza”
- Los judíos no podían emplear a mujeres alemanas menores de 45 años para servicio doméstico
- Expulsión los niños judíos de las escuelas alemanas
- 25 de julio 1938 : los 3152 médicos judíos que aun quedaban perdieron sus licencias. Poco después la prohibición de ejercer la profesión se extendió a abogados, dentistas, farmacéuticos, veterinarios.
- Ley según la cual todos los judíos debían llevar un segundo nombre (Israel o Sara) para su fácil identificación
- En noviembre de 1938 se prohibió a los judíos la entrada a teatros, cines, conciertos, conferencias, circos, cabaret, danza, exposiciones y otros actos culturales
Los pogromos de 1938: La Noche de los cristales
“La acción violenta a gran escala no se retomó hasta 1938. Fue dirigida de nuevo por la cúpula del Tercer Reich, con Hitler a la cabeza (…) A la sombra de la guerra que se avecinaba, retratar a los judíos alemanes como el enemigo interno supondría un medio importante para preparar a la opinión pública para el conflicto (…) Esta nueva fase de violencia antisemita, la tercera tras las de 1933 y 1935 fue inaugurada por el mismo Hitler en la concentración del partido el 13 de septiembre de 1937, cuando dedicó una gran parte de su discurso a atacar a los judíos como seres “absolutamente inferiores”, sin escrúpulos, subversivos, habían exterminado a los más inteligentes entre ellos y establecido un reino del terror bolchevique.” (Evans)
El 7 de noviembre se 1938, ante el asesinato en Paris de un diplomático aceman, por parte de un joven judío, se desató la tormenta:
- “Hitler dio inmediatas instrucciones a Goebbels para un ataque masivo y coordinado a los judíos alemanes, junto a la detención de tantos varones judíos como fuera posible, y su encarcelamiento en campos de concentración.”
- Un telex del jefe de la GESTAPO: “ Muy pronto se llevarán a cabo acciones contra los judíos, especialmente contra sus sinagogas, en toda Alemania. No deben ser interrumpidas. (…) En todo el Reich hay que detener entre 20.000 y 30.000 judíos. Se debe escoger, sobre todo, a judíos con propiedades”
- Se destruyeron 520 sinagogas, aunque algunas fuentes hablan de más de mil
- Se atacaron y destruyeron comercios y locales judíos, sus cristales rotos dieron nombre a la orgía : “Kristallnacht”
- Se buscaron a los judíos en sus propios domicilios
- Se profanaron cementerios judíos
- Se atacó un orfanato judío en plena madrugada
- En total se destruyeron 7.500 tiendas
- En algunos lugares los judíos fueron obligados a arrodillarse ante la sinagoga y cantar cánticos mientras eran rociados con agua; en otros tuvieron que besar el suelo; en otro se los puso en trenes y se los echó de la ciudad; en otros clases de alumnos fueron sacados para que escupan a los judíos, etc., etc.
- Entre el 9 y el 16 de noviembre se detuvieron a 30.000 varones judíos, que fueron transportados a Dachau, Buchenwald y Sachsebhausen. Allí estaba prohibido lavarse, dormían sobre paja. La brutalidad aumentó con golpizas indiscriminadas: se contabilizaron ese año 276 muertos en los campos de concentración de Alemania.
“La persecución de los judíos por el Tercer Reich había hecho un salto cualitativo. Había desencadenado un estallido de furia desenfrenada contra ellos sin oposición significativa.” (Evans)
-Escribe Goebbels: “En Berlín, primero cinco sinagogas incendiadas, más tarde quince. La cólera del pueblo se está desatando. Esta noche no se puede hacer nada por detenerla…y tampoco quiero hacer nada por detenerla. Hay que dejar que fluya (…) La sinagogas arden en todas las grandes ciudades. La propiedad alemana no está en peligro.”
- Oficialmente hubo 91 muertos judíos. Pero además de los 300 suicidios que hubo esa noche otros cálculos cifran entre mil y dos mil las muertes de judíos. Algo más que una simple violencia callejera.
Las medidas posteriores fueron durísimas:
- Ley de responsabilización a los judíos de cualquier daño que cualquier judío ocasionara-. Las compañías de seguros no pagarían nada.
- Expropiación gradual de las empresas judías
Textual de la reunión del 12 de noviembre en la cúpula, para debatir medidas contra los judíos
“ Goebbels: Se les dará un compartimiento separado en los trenes, tras asegurarse de que todos los alemanes tengan asiento. No deben mezclarse con alemanes, y si no queda espacio que viajen de pie en los pasillos
Goering: En ese caso, creo que más sensato sería darles compartimientos separados
Goebbels: No si el tren va lleno
Goering: Un momento. Solo habrá un vagón para los judíos. Si este se llena, los otros judíos tendrán que quedarse en casa.
Etc, etc.
Como consecuencia
- Los judíos tuvieron que pagar mil millones de marcos por el asesinato del diplomático alemán
- Se les ordenó recoger los destrozos y pagar las reparaciones de propiedades
- Los pagos de las aseguradoras a los judíos fueron confiscados por el Estado
- Prohibición de los judíos de entrar a la Universidad
- Prohibición de entrada de judíos a hoteles de lujo, plazas publicas, paseos
- Perdida de derechos como arrendatarios
- Prohibición de acceder a cualquier trabajo remunerado
- Despido de todos los empleados judíos, sin compensación
- Arianización final de las pocas empresas judías que quedaban
- Depositar todo el dinero en efectivo, joyas, acciones, etc. en cuentas especiales(dinero finalmente confiscado por el Estado, obligando a los judíos a vivir de la caridad de la Asociación de Judíos de Alemania)
- Comenzó a utilizarse mano de obra judía en planes de trabajo forzado, en especial obras de autopistas
- Unos 110.000 judíos abandonaron Alemania entre noviembre de 1938 septiembre de 1939, sumando unos 400.000 desde 1933.
“En el verano de 1939 los judíos que quedaban en Alemania se encontraban totalmente marginados, aislados y privados de los principales medios por los que ganarse la vida. Sin embargo esto no era suficiente para Heydrich. (…) Sugirió que, hasta que emigraran, se obligara a los judíos a llevar una insignia especial.” (Evans)
Goring propuso crear Guetos a gran escala. Hitler vetó ambas ideas “a tenor de la opinión pública internacional”
“Hitler empezó por primera vez a amenazarlos con la aniquilación física. Durante los dos años anteriores se había contenido en sus declaraciones públicas de hostilidad hacia los judíos, en parte debido a consideraciones de política exterior, en parte por un deseo de distanciar su persona de lo que sabía constituía uno de los aspectos menos populares del régimen entre la gran mayoría del pueblo alemán. (…) “Que cree que pasaría en Alemania-preguntó a un embajador- si yo retirara mi mano protectora sobre los judíos?” (Evans)
El 30 de enero de 1939 dijo ante el parlamento:
“En mi vida he sido a menudo profeta y he sido objeto de burlas por ello. En la época de mi lucha por el poder fue en primer lugar el pueblo judío el que recibió con chanzas mi profecía de que algún día asumiría el liderazgo del Estado y, con ello, de todo el pueblo y entonces, entre muchas cosas, solucionaría el problema judío. Creo que a los judíos se les han atragantado las estruendosas risas de esos días.
Hoy quiero volver a ser profeta: si la judería financiera internacional en Europa y más allá consigue sumir una vez más a los pueblos en una guerra mundial, el resultado no será la bolchevización de la Tierra ni la victoria de los judíos sino la aniquilación de la raza judía en Europa”
Sabía de lo que hablaba. Auschwitz había nacido ya, en su cabeza.
Los revolucionarios
“La revolución que hemos hecho no es una revolución nacional, sino una revolución nacional socialista; incluso podemos subrayar la palabra “socialista”. Nuestra única defensa contra la reacción la representan los grupos de asalto, porque son la encarnación absoluta de la idea revolucionaria. El que milita en las camisas pardas desde el primer día se compromete con el camino de la revolución y no se desviará un pelo hasta que consigamos nuestro objetivo final”
Ernst Röhm, Jefe de las SA nazis
Con leves cambios esta podría ser una proclama de cualquier líder revolucionario latinoamericano
“La revolución que hemos hecho no es una revolución nacional, sino una revolución nacional socialista; incluso podemos subrayar la palabra “socialista”. Nuestra única defensa contra la reacción la representan las formaciones especiales, porque son la encarnación absoluta de la idea revolucionaria. El que milita en esas formaciones desde el primer día se compromete con el camino de la revolución y no se desviará un pelo hasta que consigamos nuestro objetivo final”
(Chavez? Firmenich? el Ché?)
Para los que aun no entienden la profunda hermandad entre revolucionarios de “derecha” y revolucionarios de “izquierda” bien vale refrescar algunas cosas:
Ambos desprecian los sistemas democráticos, la negociación, el parlamentarismo.
Ambos combaten al “ capital”, especialmente el financiero, a los “imperios” anglosajones y en grados variables a los judíos y coinciden en su odio a Israel
Ambos ejercitan un fuerte apego a las armas y a la violencia como método de resolución de la política.
Ambos apelan al golpe sorpresivo (queman el Reichtag o protagonizan la toma del Palacio) y aplican crudamente la violencia para “marcar territorio” (La “noche de los cuchillos” de Hitler, los fusilamientos del Ché en Sierra Maestra, las infinitas represiones de la cheka leninista y del aparato de matar stalinista y maoísta)
Ambos son místicos, heroicos, aman el peligro, juegan con la muerte.
Ambos terminan con un religioso culto a la personalidad del Lider, el cual contra toda idea igualitaria es un Semidios por el cual hay que dar la vida (“La vida por Perón”, “doy mi vida por Fidel”)
Ambos desprecian al individualismo: las masas son las protagonistas de la Historia (siempre que las conduzcan ellos)
Ambos se ríen del “humanitarismo burgués”, el sentimentalismo, la piedad por las víctimas, la idea del perdón,
Ambos son antirreligiosos: no soportan a alguien superior a ellos que los juzgue desde el Cielo.
Ambos tienen como objetivo “recrear” al Hombre, o a la Familia, o el Trabajo, o la Patria. Creen que su poder no tiene límites: juegan a ser dioses en la Tierra.
Transitan de un lado al otro de la frontera: Mussolini pasa del Partido Socialista a crear el Movimiento Fascista; crea la Republica Social en su ocaso, hablando de la Italia Proletaria contra la Italia Plutocrática; Joe Baxter, que pasa de la Tacuara filo- nazi a la guerrilla guevarista, Abal Medina similar prodigio.
Pactan o se alían con el “enemigo”: Hitler con Stalin, Fidel Castro con el Gral. Videla, la izquierda laica y moderna con el Islam fundamentalista, homofóbico, sexista y medieval.
Como el personaje de Ibsen creen que el pueblo solo es progresista si los revolucionarios se encargan de dirigirlo: sino son masas idiotas, lumpen, gente sin conciencia de clase.
Ambos llevan al fracaso y la muerte a su pueblo: Decenas de millones de muertos rusos, chinos, alemanes, italianos, camboyanos, coreanos del norte. Miles de europeos del este, cubanos.
Ambos reprimen, torturan, encierran, ocultan, impiden la prensa libre, al acceso a las comunicaciones.
Ambos desprecian las tradiciones, la costumbre, el derecho consuetudinario, las instituciones del orden espontáneo, la evolución, el ensayo y error, el cambio en paz.
Ambos, por ultimo, creen que el hombre es un medio, una máquina reemplazable y no un ser único e irrepetible: por sobre el hombre común, siempre se alza la Patria, el Movimiento, la Clase, el Pueblo, la Nación, el Partido, el Estado, el Líder, el Conductor, el Jefe, la Unidad Básica, el Comité de Defensa de la Revolución, la Célula del Partido, la Organización, la Ideología, las Ideas correctas, el Comité Central, las infinitas siglas, la Comunidad Organizada, los Ministerios del Poder Popular.
Pero cuando pueden ambos se revientan a tiros, se matan, se secuestran, se asesinan, se enfrentan como la Triple A y los Montoneros, como ejércitos privados nazis y ejércitos privados comunistas en la Alemania prehitleriana.
Ambos compiten para arrearnos a su mundo perfecto.
III. Peronismo
Documentos del GOU: la matriz fascista del Peronismo
“Para un militar no debe haber nada mejor que otro militar”
Así reza un apartado del punto d) del Capitulo 6 del Plan de Acción de las Nuevas Bases para el GOU:Plan de unificación, 1943.(Fuente: Memorias Dispersas. El coronel Perón, Bonifacio del Carril, EMECE,1984)
Está claro que este escrito tiene la misma autoría que el famoso y endogámico “Para un peronista no debe haber nada mejor que otro peronista”, canjeado por último en el “Para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino”.
Esa semilla que pasa de “ el militar” a “el peronista” y a “ el argentino” es la misma: algo así como un nacionalismo que pasa de la aldea a la provincia y luego al pais. Una visión estrecha ,limitada, exclusivista, excluyente.
Veamos las características ideológicas y organizativas del Grupo Obra de Unificación ( su verdadero nombre, no el anodino “Grupo de Oficiales Unidos”. Se le dice “la Obra” en los documentos internos. A qué suena “Obra”: Opus, Misión, Destino trascendente...)
1)- Antijudaismo clásico: la banca judía como enemiga de la Nación Argentina
“ I. Objeto
(…)
b) Políticos.
(1) Ante el estado de descomposición política y social a que fue llevado el pais por los gobiernos que se dejaron arrastrar por los políticos venales sobre los cuales ejercía su acción rectora y anónima la banca judía internacional, apoderándose poco a poco de las riquezas de nuestro suelo menoscabando la soberanía nacional y frente a los cuales la juventud argentina resultó impotente , nació como una necesidad imperiosa para salvar a la Patria, el “GOU”.
2- Antidemocratismo, democracia como venalidad, desorden
(2) Para servir a ese Pensamiento Revolucionario y asegurar su completa realización se encuentran empeñadas todas las fuerzas armadas de la Nación que repudian las organizaciones políticas, llamadas “democráticas”, las que llevaron al país a la corrupción y a la postración moral, desvinculándole de la cosa pública, explotada en beneficio de siniestros personajes movidas por la más vil de las pasiones.”
(…)
“Ello se consigue solo cuando todos los militares, guiados por un solo ideal , compenetrados de una doctrina única y resueltos a obrar con la mayor unidad de acción, se encuentran resueltos a imponer el orden desde el momento en que se prevea su alteración”
(…)
“- Las derivaciones de la política moderna, con sus avances en el campo social e institucional, han traído como consecuencia la necesidad de que los ejércitos lleguen a penetrar, más que la política mismo, los designios de los políticos, que ponen en peligro la existencia misma del Estado y del Ejercito”
3- Anticomunismo de matriz falangista
“ f) La defensa contra el comunismo
- El Ejército en su cuadro de suboficiales y en la tropa, es intensamente trabajado por la propaganda comunista. Se nos prepara para una situación similar a la de España. Se impone una reacción intensa y una preocupación constante ante ese problema (…)
4- Acción directa: aplicar violencia al enemigo
“Hay que asegurarse la gente de absoluta confianza y estar listo para obrar con la mayor energía y aun violentamente en un momento dado”
“- Se debe reaccionar contra todo enemigo del Ejercito ya sea interior como exterior. Al camarada con consejos, buscando orientarlo hacia la buena senda. Al extraño con procedimientos más enérgicos.”
5- Exclusivismo, secretismo, sectarismo, militarismo
“Para un militar no debe haber nada mejor que otro militar”
(…)
“6. El enrolamiento
-No importa que nuestra labor sea conocida en el Ejercito aun por los que no forman parte de la Obra, pero debe ser cuestión grave contra el honor del camarada que permita o facilite en alguna forma su conocimiento fuera de la Institución. (Itálicas en el original)
(..)
“ Si grave es que las fallas y fricciones del mando trasciendan a los cuadros, resulta nefasto que sean divulgadas entre los civiles”
6- Pensamiento único, unidad doctrinaria: totalitarismo, incapacidad para aceptar ideas diversas
“Un todo animado de una sola doctrina y con una sola voluntad es la consigna de la hora”
(..)
“Inculcar una única doctrina y animar al cuerpo de una absoluta unidad de acción.”
(…)
“Buscamos unir a todos los jefes y oficiales en una sola doctrina que nos impulse a una sola acción con absoluta unidad”
(…)
“La union de todos los militares, la comunidad de ideas a este respecto y la unidad de pocedimientos, son decisivos para el logro del objetivo: defender la Institución”
“Para un militar antijudío, antidemocrático, nacionalista y anticomunista, dispuesto a utilizar la violencia, que desconfía de los civiles y que cree que debe tutelar al sistema político para evitar la destrucción del Estado y del Ejército … no debe haber nadie mejor que otro militar antijudío, antidemocrático, nacionalista y anticomunista dispuesto a utilizar la violencia, que desconfía de los civiles y que cree que debe tutelar al sistema político para evitar la destrucción del Estado y del Ejército”
Así debería ser reinterpretada la consigna originaria.
Peronismo: ¿Fascismo?
Una de las matrices que conforman el peronismo inicial es su componente fascista. Ambas etiquetas tienen un grado importante de “solapamiento”. Un buen fascista de los años cuarenta- en plena guerra -tranquilizando a sus amigos italianos respecto del carácter del reciente golpe del GOU, señalaba a Perón como “uno dei nostri”, según nos cuenta Pablo Giussani en su imprescindible “Montoneros, la soberbia armada”. El mismo Perón, en infinidad de entrevistas, alababa al fascismo, diciendo cosas como esta: “elegí cumplir mi misión en Italia porque allí se estaba produciendo un ensayo de un nuevo socialismo de carácter nacional. Hasta entonces, el socialismo había sido marxista, internacional, dogmático. En Italia, en cambio, el socialismo era sui generis italiano: el fascismo” (Entrevista con Tomas Eloy Martínez). Es famosa también su frase privada: ”Yo me propongo imitar a Mussolini en todo, menos en sus errores”.
Durante años la oposición a Perón, en especial la de izquierda, acusaba al peronismo de “nazifascismo”, y nadie se horrorizaba demasiado. Era obvia esta cercanía.
Pero después del 55 esa identidad o cercanía fue ignorada, como si fuera más bien una acusación infundada, solo útil para los “gorilas”. Las cosas se dieron vuelta de tal manera que Aramburu (aliadófilo, vasco antifranquista) para cualquier periodista promedio argentino, es “facho” y Perón,es poco menos que un Fidel Castro de las pampas. Absurdos que las ceremonias de la confusión que se celebran en el Peronismo ayudan a crear. “Gorila” como cuasi-sinónimo de “Nazi” es otra de esas ceremonias. Los Comandos Civiles radicales de Córdoba – estigmatizados hoy día como si fueran escuadrones de la muerte fascistas- surgieron a imitación de la Resistencia antifascista francesa.
Los años sesenta y setenta transformaron, mágicamente, al peronismo en un movimiento tercermundista, socialista, antiimperialista con solo algunos resabios retóricos de origen falangista, pero “nada preocupante”. Perón era un líder tercermundista como Nasser, Tito, Castro, Ben Bella o Mao, con limitaciones, pero al que había que acompañar, apoyar y – básico- al que se podría “influir” para que sus objetivos no se desviaran hacia el reformismo burgués y, en cambio, fueran una nueva “vía tercermundista” al Socialismo.
Al fin de cuentas, se podía transformar al Nacional Socialismo…en Socialismo Nacional. Un simple cambio de orden en las palabras.
De este modo se produjo una insólita transmutación: el peronismo pasaba de los arrabales de la derecha filofascista, al corazón de la Revolución antiimperialista y socialista.
Bajo este halo, nosotros, los que teníamos veinte años en los setenta nos hicimos peronistas.
No necesitábamos de mucho: un movimiento popular, ganador de toda elección libre, de base obrera, que había desestabilizado el sistema de poder durante quince años y que ahora se abrazaba con el movimiento de No alineados, con el Tercer Mundo en ebullición, no podía ser más tentador. Su “lado oscuro” (su base falangista y filo fascista, su furioso anticomunismo, la amistad política de Perón con Stroessner, Trujillo, Somoza, Perez Jiménez, Franco…), fue prolijamente borrado por las eficientes Cátedras Nacionales de Sociología, donde una generación entera de cuadros intelectuales recibía orientación ideológica básica. “ De cómo juntar en una misma bolsa al Che, a Evita, a Perón y a Kim il Sung y de cómo expulsar de esa bolsa a Franco, Stroessner o Mussolini”, así se llamaba la materia central de la carrera de Sociología en aquellos años. Hernández Arregui y Abelardo Ramos, nos explicaban el gorilismo de las izquierdas e instaban al nacimiento de una Izquierda Nacional, cercana al peronismo y lejos de cualquier componenda “gorila”.
Una carta falsa de Perón ante la muerte del Che- redactada por un agente de la KGB- (diciendo que “era el mejor de los nuestros”) le ponía digno broche a este casamiento de la izquierda revolucionaria con un movimiento tildado diez años atrás de “filofascista y burgués” por la izquierda argentina. Acusar en 1971 a Perón de fascista era como una broma de mal gusto que nadie en la izquierda de atrevía a hacer, a riesgo de ser acusado de gorila al servicio del Imperialismo.
Otras transformaciones hicieron posible el milagro de la transmutación.
-Había surgido un “ala izquierda” del Peronismo: el Peronismo Revolucionario antes aun del fenómeno montonero que aparecería varios años después. Los Peronistas Revolucionarios no eran jóvenes de clase media, católicos a la manera de los Firmenich, o marxistas mutados en nacionalistas, sino cuadros políticos formados en la Resistencia y atraídos luego por la Revolución Cubana. John William Cooke fue su referente principal, el primero que quiso unir lo útil con lo agradable, Peronismo y Socialismo a la cubana
- El Peronismo de la Resistencia había adoptado la vía armada y dejado una experiencia y una memoria insurreccional antes aun de la aventura castrista. La imagen de guerrilleros peronistas en los montes tucumanos cazaba perfectamente con la reciente mitificación del Che debida a su muerte boliviana.
- La Iglesia abandonaba las posturas conservadoras y surgía el movimiento de sacerdotes del Tercer Mundo. Había olvidado las vandálicas quemas del año 55 y exhibía su simpatía peronista desde la cúpula hasta los sacerdotes de las villas miseria
- La Patria, la Nación, otrora los valores básicos de la derecha aparecían ahora bajo otra luz: la consigna cubana “Patria o Muerte, Venceremos” revalorizaba el nacionalismo, ahora rebautizado Nacionalismo Revolucionario para diferenciarlo de sus variantes elitistas y católicas tradicionalistas.
- Por ultimo, el Sindicalismo había adquirido una dinámica propia, había negociado con sucesivos gobiernos y tenía una experiencia de poder directa y rica, que ponía ahora al servicio del Líder.
Todo se articulaba mágicamente: la generación de nacidos en los cincuenta, con padres antiperonistas y de izquierda, recuperaba los valores de Patria, Religión, Líder y Movimiento y entraba gozosa al Peronismo como la tercera Rama: la Rama Juvenil.
No sabía lo que le esperaba.
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Perón quiso recrear la experiencia fascista en Argentina, con las adaptaciones del caso. A diferencia de Mussolini- quien no podía ocultar su anticlericalismo de origen socialista- era perfectamente conciente de que la Iglesia debía ser – junto con el Ejército- pilar básico de su Régimen. Tampoco utilizaría el esquema de parlamento de las corporaciones, aunque alentaría desde el primer momento la organización centralizada de las categorías socioeconómicas: las Confederaciones Generales (del Trabajo, Económica, de Estudiantes, etc.) y la construcción de un Partido Único, para terminar con el estado deliberativo. La cárcel y la tortura para Cipriano Reyes, el gran gestor del 17 de octubre, fue el símbolo de la voluntad de cerrar cualquier atisbo de independencia.
Con una guerra europea casi perdida para el Eje, Perón obviamente no podía afirmar públicamente sus simpatías. Sabía sus limitaciones.
Se fue conformando así un movimiento basado en antiguos socialistas y radicales, viejos militantes sindicales y toda la intelectualidad de Forja, la verdadera novedad ideológica. Fue este grupo de ex radicales- antiimperialistas y neutralistas- el que aportó la idea fuerza básica del Peronismo: el “nacionalismo popular” que tanto espantaba a los clásicos nacionalistas católicos que habían acompañado a Uriburu en el treinta. Y que tanto confundiría a sus críticos de izquierda.
Forja aportaría la “picardía” popular, la irreverencia del tango, el tono patriótico pero alejado de la retórica cuartelera. Ante el gobierno militar que quiso “adecentar” las letras de tango, Perón supo aparecer como el hombre moderno que intercedió apara anular esa absurda orden. Perón le ponía una cara nueva al viejo sueño nacionalista y antiliberal que venía de la noche de los tiempos coloniales. Ese nacionalismo decadente encuentra en el “populismo” peronista una nueva vertiente que lo vivificaría.
Esa vibrante fuerza sindical y política que Perón comenzaba a conducir estaba lejos, sin embargo, de los acatamientos absolutos que supieron lograr Mussolini y Hitler.
Si bien arma su Partido Único, su maquinaria de control interno fue infinitamente más elemental y débil que las desarrolladas por las “grandes bestias” de Stalin, Hitler o Mussolini. El grado de brutalidad, violencia y coerción fue infinitamente menor. Puede hablarse de una treintena de casos graves de violación a los derechos humanos durante 1946-1955. Eso sucedía, en cualquier mañana de Hitler, entre la gimnasia matinal y su taza de té con strudl.
Por otra parte hay pruebas de que las veleidades falangistas de Perón - ya que el fascismo había muerto, quedaba Franco- no fueron acompañadas por el Partido Peronista con entusiasmo y quedaron reducidas al ámbito puramente diplomático. Los cuadros peronistas, quizás por su procedencia socialista o radical desconfiaban enormemente de Franco y simpatizaban poco y nada con el bando nacional. Perón tomó nota y calló. Pero llenó de falangistas la Facultad de Filosofía y Letras. Su “intelligentsia” se nutria de cuadros falangistas y otros directamente nazifascistas. ¿Donde estaban -uno se pregunta- los intelectuales “nacionales y populares” como Manzi, Discepolo o Marechal o los de Forja frente a este copamiento “facho”?
En suma: si las condiciones externas hubieran sido otras, Perón ni hubiera dudado en declarar públicamente su adhesión a la Internacional Fascista-falangista. Aun a pesar de la Guerra perdida, Perón no se resignó y siguió adherido al bando nacional español, aun contra los deseos reales de sus seguidores.
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Perón dejaba hacer. Todo servía. Mientras los Montoneros debutaban asesinando a Aramburu y las Juventudes Peronistas crecían en número, mientras las rencillas y navajazos entre Montoneros y la derecha de C. de O., Demetrios o Guardianes se extendían, mientras se asesinaba a sindicalistas “burócratas” , la Patria Socialista se iba imponiendo como proyecto hegemónico. Cámpora Presidente significaba la llegada al poder de los muchachos de la JP, de los Montoneros, de la Tendencia Revolucionaria del Peronismo: la Hora del Pueblo. El Mayor Alberte, una figura histórica de la izquierda peronista me dijo una vez: “La verdad es que los diez años de Perón no fueron TAN buenos, que estuvo lleno de errores, corrupciones y vicios. Pero hay que seguir regando el mito, para apuntalar la Revolución”.
Fidel Castro y Allende vinieron a la asunción de Cámpora en una puesta en escena del relanzamiento revolucionario latinoamericano, que no tardaría de prender en Uruguay y el resto la de la Región.
En este contexto, el Viejo decide volver a la Argentina: algo lo apuraba al extremo.
Dice el relato que en ese extraño vuelo, rodeado de la farándula peronista, viajaba un Perón decidido a “hacer tronar el escarmiento” a los “muchachos” de la Juveentud Peronista. La trampa que se armó en Ezeiza fue provocar a los Montoneros para ponerlos en evidencia. El Coronel Osinde, personaje fascista como pocos, fue el encargado de la Operación.
Ahí murió la inocencia.
Perón había mostrado su juego: de Socialismo, nada. De Revolución, nada. De Rama juvenil, nada. Todo era un absurdo malentendido: finalmente Perón era exactamente como lo describían las tías viejas: un dictador fascista de derecha, apoyado en un aparato de movilización de masas. Tan simple como eso. A los jóvenes neo-peronistas, que venían a recibir a “nuestro” líder tercer mundista, a “nuestro” Fidel, a “nuestro” Mao, la matanza de Ezeiza les hizo estallar todas las dudas que tenían sobre la verdadera naturaleza de Perón y de su movimiento.
Lo que siguió fue la puesta en marcha del plan de aniquilamiento de la izquierda peronista que ejecutó la Triple A por orden del Líder y supervisión de López Rega y prosiguió, a partir de 1976, con la implacable fuerza del Estado, en el Proceso de Reorganización. "Puestos a enfrentar la violencia con la violencia, tenemos más medios posibles para aplastarla. Y lo haremos a cualquier precio, porque no estamos aquí de monigotes",dijo Perón en 1973, lanzando oficialmente la Triple A.
El sueño se transformó en pesadilla. El Perón fascista -que los viejos habían prevenido- había obrado con total coherencia con su esencia nacionalista, militar, anticomunista y reaccionaria.
Hoy día nadie dice esto. Hoy día a Perón se lo glorifica en el Panteón de los Héroes. Se lo sigue evocando como líder popular progresista, antiimperialista, se sigue ahondando la brecha entre mito y realidad.
Todo es mucho más simple: leamos a Perón, es transparente y claro:
Iglesia-Estado
“Ahora bien- y a esta conclusión van encaminadas mis anteriores palabras- el hecho de que la Iglesia no tenga que entender en la gobernación del estado, es decir que mantenga la división de potestades, no significa que el estado tenga que prescindir de la Iglesia. Esa no prescindencia, esa obligación de sostener el culto católico y de que el Presidente pertenezca al culto católico, constituye unas de las mas encomiables previsiones de nuestra carta magna, porque quienes la sancionaron, pese al amplio criterio liberal en que se inspiraron y que se refleja en todas sus normas, no pudieron desconocer que la gobernación de los pueblos se ha de basar en normas de moral y que las normas de moral tienen su origen y fundamento en preceptos religiosos” (1948)
Conspiración judeo-masónica-comunista-capitalista
“Este desarrollo intenso de la política internacional, dentro y fuera de los países, ha impuesto la necesidad de crear los instrumentos para manejarla y así han surgido las Grandes Internacionales. El capitalismo y el comunismo soviético no son sino dos de ellas, aparentemente contrapuestas pero, en realidad de verdad, perfectamente unidas y coordinadas. Para comprobarlo, basta recordar 1939 cuando se aliaron para aniquilar a un tercero en discordia, representado entonces por Alemania e Italia. No es menos elocuente lo que sucedió en la Conferencia de Yalta en la que ambos imperialismos se ponen de acuerdo y coordinan sus futuras actividades de dominio y explotación. Pero es que todo tiende a internacionalizarse alrededor de ello, lo que, en último análisis, es el triunfo del internacionalismo comunista. La masonería, el sionismo, las sociedades internacionales de todo tipo, no son sino consecuencias de esa internacionalización del mundo actual. Son las fuerzas ocultas de la revolución como son las fuerzas ocultas del dominio imperialista”.(1968)
Las dos lineas
“Cuando en España desaparece Fernando VII para dar lugar a las Cortes de Cádiz que enfrentan a la dominación napoleónica, en el Virreinato del Río de La Plata desaparece también el poder virreinal, reemplazado por la “Primera Junta”. Es decir que de allí parten ya dos líneas históricas que han de acompañarnos en toda nuestra existencia: la primera hispánica y nacional, la segunda antinacional y anglosajona. “(1968)
Cristianismo
“En evolución ordenada, el pensamiento cristiano, que perfeccionó la visión genial de los griegos, podría más tarde apoyar sus empresas filosóficas en el método de éstos y aceptar como propias muchas de sus disciplinas. Lo que le faltó a Grecia para la definición perfecta de la comunidad y del Estado fue, precisamente, lo aportado por el cristianismo: su hombre vertical, eterno, imagen de Dios. De él se pasa ya a la familia, al hogar, su unidad se convierte en plasma que a través de los municipios integrarán los Estados y sobre la que descansarán las modernas colectividades.”
Ley Universitaria
CAPITULO II
Del gobierno de la universidad
Art. 9° – El gobierno de la universidad estará a cargo del rector y del consejo universitario
Del Rector
Art. 10º. – (Designación). El rector será designado por el Poder Ejecutivo y durará tres años en funciones.
Del Consejo Universitario
Art. 17º. – (Constitución). El consejo universitario estará constituido por el rector, que lo presidirá, y por los decanos y vicedecanos de cada facultad.
De las facultades
Art. 22º. – (Gobierno). El gobierno de la facultad estará a cargo del decano y un consejo directivo, constituido por el decano y diez consejeros, que se designarán de entre los profesores de la respectiva facultad.
(Elección del decano). Los consejeros elegidos se reunirán bajo la presidencia del de mayor edad que sea profesor titular y elegirán, a su vez por el voto de la mayoría, al decano de la terna enviada por el rector de la universidad.
Profesores titulares
Art. 46º. – (Concurso). Los profesores titulares serán designados por el Poder Ejecutivo de la Nación, de una terna de candidatos elevada por la universidad, previo concurso de méritos, aptitudes técnicas, títulos antecedentes y trabajos.
Estudiantes
De su representación
Art. 84º. – Los estudiantes tendrán representación en los consejos directivos por intermedio de un delegado por cada escuela.
Art. 85º. – Entre los diez alumnos que hubieran obtenido las más altas calificaciones en el transcurso de su carrera y se encuentren cursando el último año, se sorteará al que ha de tener la representación estudiantil. Este cargo es irrenunciable, salvo causa justificada a juicio del consejo.
Art. 86º. – El delegado será convocado a las sesiones que celebre el consejo directivo. En dichas sesiones el delegado podrá expresar libremente el anhelo de sus representados, no teniendo voto en las decisiones que adopte el consejo.(1947)
Resumiendo.
La caricatura de un Perón Nazi-fascista asesinando inocentes fue funcional al proyecto neofascista real que él encarnó. Es absurdo intentar homologarlo a Hitler. Pero su adhesión a los postulados fascistas fue reconocida por él mismo, y no debería seguir habiendo dudas al respecto.
El problema para sus admiradores de izquierda, es que nunca los abandonó, ni aun en su final “socialista”. El fascismo no fue la “enfermedad infantil” del Peronismo sino parte constitutiva de su esencia y el escenario del triste final de la experiencia setentista.
Aun en una coyuntura internacional adversa mantuvo la brasa encendida de su adhesión a la Internacional Fascista, dándole apoyo al franquismo, abriendo las fronteras para los jerarcas nazis y llenando las facultades con intelectuales declaradamente falangistas.
Su fascismo originario cambió de terminología hacia los años sesenta, en los que Perón adoptó apresuradamente los lugares comunes del tercermundismo (colonialismo, liberación nacional, violencia de los arriba, imperialismo) pero sin abandonar la vieja teoría de la conspiración judeomasónica, socialista, capitalista.
Su fascismo originario se transformó en un poderosos brazo armado que desencadenó la masacre de Ezeiza y liquidó al ala izquierda con la Triple A inspirando al Proceso militar.
Los asombrados jóvenes izquierdo-peronistas del 73 vieron como Perón no solo no condenaba las matanzas sino que parecía alentarlas. Ya era tarde. La trampa de había cerrado.
Perón y los nazis
No estoy "obsesionado" con el Peronismo. Simplemente creo que constituye algo así como una "segunda" naturaleza de la Argentina y como tal, debe aceptar la crítica, sin apelar a la fácil defensa del "sos un gorila!".
Todos los frentes , coaliciones y alianzas argentinas buscan "la pata peronista", desde los delirantes de la ultraizquierda hasta los caballeros republicanos del PRO, pasando por la Coalición Cívica y -obviamente.- toda la "transversalidad" kirchnerista. Como si se tratara de poseer un relicario, un Santo Grial, toda la política argentina - con la excepción de alguna minoritaria y testimonial agrupación, sea de izquierda o de derecha- busca afanosa al "verdadero peronismo" para que le traspase, mágicamente, la Espada del Poder que la Pareja Mítica ("Perón y Evita") supo blandir durante años.
Nadie escapa a ese embrujo: enemigos que se declaran simplemente adversarios, intelectuales de izquierda que nos explican sesudamente como la retórica fascista de Perón era un simple guiño, pero que su corazón estaba a la izquierda; carapintadas, nacionalistas y neofascistas que simplemente han leído "La Doctrina Peronista", editado en los años cuarenta, y no hacen otra cosa que seguir sus indicaciones; sacerdotes que ocultan los incendios de iglesias y ejercen el "peronismo de púlpito"; periodistas; profesores; historiadores: todos rehuyen el mote de "gorila", como si del mismo fuego del infierno se tratara y se acogen a la sombra protectora del Árbol Peronista, donde estarán al abrigo de dudas e insidias del Enemigo.
Cada uno de ellos construye un Peronismo a su medida, con mayores o menores dosis de nacionalismo, anticapitalismo, anticomunismo, franquismo, democratismo, populismo, folklorismo, revisionismo, catolicismo, socialismo, corporativismo, industrialismo, antimperialismo, tercermundismo, trujillismo, somocismo, castrismo, guevarismo, hitlerismo, tradicionalismo, hispanismo... total, siempre encontrarán un párrafo de algun discurso, del Ella o de Él, que servirá para avalar una propuesta, una idea, una línea politica o filosófica.
Miren lo que la gente seria, no aquejada del "mal argentino" puede descubrir si se libera de ese influjo
(Entrevista a Uki Goñi)
“Uno nace en Argentina bajo una especie de fascismo mágico totalmente oculto y negado,” explica Goñi. “Siempre supimos de la leyenda de la llegada de los nazis con ayuda de Perón y del establishment, pero era algo de ficciones como Los Niños del Brasil. En 1996, haciendo una nota, me di cuenta de qué poca información había acá sobre el tema. Era como el caso Yabrán, o los atentados a la AMIA y la embajada. Me encontré lo mismo: versiones sobre la complicidad del estado argentino de hace medio siglo con el terrorismo de esa época, que era el nazi.”
Los siguientes seis años, Goñi los pasó desenterrando documentos en cinco países.
–¿Se encontró con lo que esperaba o fue peor?
–Me encontré con mucho más de lo que esperaba. Aunque hice más de 200 entrevistas, el libro no está basado en ellas sino en la documentación, porque el tema es todavía muy irritativo. Investigué los archivos en Bélgica del colaboracionista Pierre Daye, que vivió en Argentina y era un hombre educado, un escritor y diarista compulsivo que fundó la organización para el rescate de sus camaradas en una reunión de criminales de guerra en la sala de gabinete con Perón. Daye dejó detalladas descripciones de las reuniones con Perón, escribiendo cosas como que se miraban entre ellos en la mesa, se reconocían como criminales de guerra nazi y se miraban sorprendidos de que “el presidente más importante de Sudamérica nos recibiera en su palacio presidencial.” Otros archivos importantes fueron los suizos, donde se guardan los detalladas minutas del jefe de policía de los años cuarenta, Heinrich Rothmund, que hace un pacto con los agentes argentinos para mandar nazis refugiados a Argentina. También hubo mucho información que logré desclasificar informes norteamericanos sobre la vía española de escape. Pero la gran fuente fue el archivo de la Dirección Nacional de Migraciones aquí en Buenos Aires.
–¿Y lo dejaron investigar?
–No querían, hicieron lo imposible para alejarme pero temían un escándalo. Allí descubrí que cada inmigrante tiene un legajo y en cada libro de llegadas quedaba anotado el número de legajo. Así encontré las llegadas y los números de Mengele, Eichmann, Priebke, y pedí los legajos. No estaban, habían desaparecido. Los habían limpiado. Se armó un gran revuelo, y un día un funcionario me dice, “¿qué quiere que haga? ¿que le admitamos que nos ordenaron quemarlos en 1996? Nunca lo admitiremos.” Aún así, hubo información valiosísima. Por ejemplo, que los expedientes de inmigración de Mengele y Priebke tienen números consecutivos, lo que muestra que fueron abiertos por una misma persona, al mismo tiempo. Esto ocurre muy frecuentemente, con varios criminales de guerra. También aparece claramente que el año de mayor actividad es 1948, cuando el capitán de las SS Carlos Fuldner está en Suiza trayendo nazis. Por ejemplo, ese año se abre el expediente de Eichmann, que llega en 1950.
–O sea que la leyenda negra se quedó corta. No fue que llegaron sino que los trajeron.
–Por eso el libro se llama la auténtica Odessa, porque acá se trata de una organización que nace de las reuniones que Perón, el propio Presidente de la Nación, tuvo en la sala de gabinete de la Casa Rosada con los criminales de guerra. Los papeles muestran que Perón financió esta empresa, que envió a Fuldner a tener reuniones para organizar todo esto al más alto nivel en Suiza, con un pasaporte oficial que decía “enviado especial del Presidente de Argentina”. Lo fantástico es que esto estuvo oculto por 50 años. A mí no me interesa el tema nazis, lo que yo quería demostrar es que en este país vivimos sobre un iceberg gigantesco que todos desconocemos, que pretendemos no ver. En mi libro anterior, “Perón y los alemanes”, documento la historia del nacionalista argentino Juan Carlos Goyeneche que es enviado durante la guerra como enviado de Perón para juntar apoyo a un golpe contra el gobierno de Castillo. Goyeneche se entrevistó con Himmler, con Ribbentrop, tal vez con Hitler, con Mussolini, pidiendo financiamiento para el golpe. Mussolini acepta y manda una carta a Castillo en estos términos que llega a Buenos Aires el mismo día del golpe de 1943. Siempre se dijo que el golpe del GOU había sido financiado por el Eje y cuando se ven estos documentos... Pero los mismos militares que derrocaron a Perón en 1955 nombran a Goyeneche secretario de información pública.
IV. Judíos
Antisemitismo
El antisemitismo es un fenómeno constituyente de la historia occidental. No es, simplemente, una forma de racismo, como la que se ejerce sobre grupos étnicos minoritarios como los gitanos, o sobre razas diferentes a la blanca, o el chauvinismo contra los extranjeros. Todas esas discriminaciones son igualmente aborrecibles y condenables, pero falta en ellas el elemento constituyente básico: la idea del judío como poseedor de un plan oculto de dominación. Nadie, en su sano juicio, acusa a los gitanos de querer dominar el mundo, o los albaneses. La particularidad del antisemitismo es que remite directamente a una fobia, a un temor sordo de “destrucción de nuestro mundo” si el judío lleva a cabo sus planes. No se trata solo de un rechazo estético (“no me gustan los orientales, o los negros”) ni un desprecio a su cultura, su lengua, su música, su comida. Es eso y además -esencialmente- el odio como expresión de temor. Al judío se le odia porque se le teme.
Se los acusa de sub-humanos. Pero se les admira por su inacabable actividad conspirativa, actividad que abarca desde el manejo de las finanzas internacionales, hasta la prensa, los partidos políticos, los gobiernos, las universidades, la literatura, el teatro , el cine, la educación, el pequeño comercio, la burocracia estatal…Las únicas excepciones a su influencia son el Ejercito y la Iglesia, los dos bastiones de la reacción antiliberal y antijudía.
El odio, la desconfianza, el temor, el desprecio al judío es mucho más complejo, subyacente y doloroso- para el propio odiador- que el que se profesa a otras minorías. Es doloroso porque en el fondo -muy en la base de la construcción de la identidad cultural occidental- sabe que sin judaísmo, no hubiera habido cristianismo, que Jesús fue circuncidado como todo buen judío y que la idea misma de Dios – un Dios invisible, omnipotente, presente en el drama humano, no lejano en su Olimpo- es tan judía como Jerusalem. Odiar a los judío es odiar, tambien a los que inventaron, o descubrieron a Dios. Es, por lo tanto, muy parecido al odio del hijo al padre, tan necesario como doloroso para el crecimiento. Quizás Pablo se haya impuesto odiar a los judíos- él que era uno de ellos- como modo de afirmar la aventura de una nueva identidad religiosa, al fundar el catolicismo (la Iglesia Universal, opuesta a la Iglesia Nacional judía)
La columna judía de occidente es tan imprescindible para el sustento de la libertad occidental, como la columna greco-romana.
El Islam fundamentalista lo sabe.
Sabe que destruir la columna judía de la identidad occidental es condenar a muerte a Europa y EEUU, sus verdaderos enemigos. El Islam tiene como enemigo estratégico a Occidente, del cual los judíos son una frontera- enquistada además, bajo la forma del Estado de Israel en su “propio” territorio.
La eclosión del nuevo antisemitismo- no el clásico de origen católico o el de la extrema derecha racista- forma parte de esta pelea universal encabezada por el Islam y seguida alegremente por toda la izquierda- desde sus variantes herbívoras social-democratas, hasta sus versiones salvajes, absolutas y extremas.
La izquierda – al perder su Centro en 1989-giró un poco y se encontró con un Nuevo Sentido: la lucha del Islam contra Occidente ; y allí se mudó, rápidamente. La izquierda es la agencia de publicidad del Islam: traduce en términos "admisibles" para occidente, las terribles leyes de la Shaaría y la Jihad. Pareciera que la única manera de revertir esto es "remarxistizar" a la izquierda, sacarla de la locura tercermundista-islamica-indigenista y explicarles que Marx era un señor occidental, un aleman amante de Goethe , un tipo algo extraviado pero finalmente un exponente de los valores occidentales. Equivocado, pero occidental.
Banalizar el antisemitismo como un mero problema coyuntural, una moda casi, como un simple efecto menor del conflicto de Israel y los palestinos, como un folclórico e inofensivo tic, superficial y liviano, es darle la espalda al problema que encubre: la quiebra de la fe en los valores centrales de occidente. Libertad, tolerancia, consenso, democracia, no discriminación, igualdad de sexos, division de poderes, respeto a todas las creencias, etc. son todos valores creados y cultivados en Occidente. No se puede ser devoto de estos valores y, al mismo tiempo, ser antisemita.
Esa es la disyuntiva que plantea el Islam: si ustedes aman esos valores, son projudíos, partidarios de la explotación del pueblo musulmán por parte del sionismo-imperialismo. Solo si aborrecen esos valores, se podrán sumar a la Guerra Santa y conquistar el Paraíso.
Muchos ya han incorporado esa consigna y trabajan todos los días, desde los partidos, la prensa y la educación en esa gran obra universal de destrucción de Occidente.
Judíos: resignación o supervivencia
Según el ignoto economista vienés Carl Menger- un revolucionario de la ciencia social, prolijamente olvidado por nuestra Universidad- los productos de primer orden – los que consumimos: pan, manteca, vino- son originados en órdenes superiores: la harina, el grano de trigo, el suelo donde se plantó el trigo, la maquinaria que lo cosechó, la experiencia del agricultor que sabe qué variedad de semilla conviene sembrar en clima seco, y en su tipo de terreno, el asesoramiento del ingeniero agrónomo, la red de transporte que lleva el grano al molino, y luego a los hornos, y así sucesivamente. Es casi imposible desenredar las complejas relaciones entre los diversos órdenes que se combinan para producir, por ejemplo, la notebook con la escribo este texto: la cantidad de capital acumulado, desde las tarjetas perforadas de los tejedores franceses dando la idea de la primera computadora manual hasta el invento del plástico, o el vidrio líquido, pasando por los diseñadores, ingenieros informáticos, artesanos, maquinas herramienta, ensambladores, empaquetadores, distribuidores, vendedores…
Los órdenes primarios no requieren más conocimiento que el del consumidor: saber abrir la lata de conservas y calentar su contenido. Poco y nada. Un pueblo recolector solo necesita saber donde nacen los frutos silvestres que quiere. Poco más. Un pueblo pastor requiere, en cambio, más saberes: razas, pastos, aguadas, enfermedades, crianza, corrales, invernadas, yerra, matanza.
La complejidad social que existe en una comunidad recolectora es infinitamente menor a la que exige una comunidad pastora. La división de trabajo se expande al pasar a comunidades agrícolas, comerciales, industriales, postindustriales, las interacciones entre subfunciones crecen exponencialmente.
Es por eso que los Planes fracasan: no pueden procesar tanta información, tantos actores y tantas interrelaciones. No hay computadora capaz de ser programada con trillones de interacciones entre los diversos niveles, tipos, variedades, categorías de mano de obra, materias primas, maquinarias, tecnologías, mercados, precios, cadenas logísticas.
Otro elemento teórico que aporta Menger es la diferencia de “riesgo” que existe entre los que operan en niveles sucesivos: El panadero sabe exactamente qué cantidad de harina comprar para satisfacer a su clientela habitual: trabaja con poco riesgo. Pero el agricultor no sabe cuántas hectáreas plantar con trigo, ya que los precios de referencia actuales no le informan sobre la verdadera situación de la demanda dentro de seis meses, cuando recoja la cosecha. Sus decisiones tienen un margen mayor de incertidumbre. Y el joven que decide estudiar ingeniería agraria no sabe si sus conocimientos serán valorizados por los agricultores dentro de cinco años, cuando quizás el trigo ya no tenga el valor actual. La decisión de generar valor en los ordenes superiores es una decisión de incertidumbre y que requiere, por lo tanto, para ser tomada cierta garantía de que el mercado – la demanda- sabrá valorizar correctamente su aporte: que la hectárea de suelo fértil valdrá más que la de terreno inculto, que el título de Ingeniero Agrónomo tendrá más valorización que el de panadero.
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Cuando el bien a consumir es, simplemente, poder estar vivo, las cosas se ponen muy interesantes. Hablo, por ejemplo, de los judíos en la Europa previa a la emancipación liberal.
Si el bien de primer orden, el que hay que consumir, simplemente, es poder seguir vivo las prioridades se reorganizan rápidamente.
Una estrategia elemental sería, simplemente, no hacer nada. Esperar que la suerte acompañe, que el buen Rey no se muera y que el mal Rey no asuma, esperar que la casualidad haga que por esta vez la furia de la gente no se dirija hacia los judíos, rogar por que el buen Dios te proteja.
No parece una estrategia inteligente. Si se hubiera aplicado, simplemente hoy no habría más judíos: hubieran desaparecido en los pogroms desatados desde la Edad Media en toda Europa.
Lo más inteligente es darse una estrategia de poder: hacerse imprescindibles. O sea, trabajar para crear valor en los ordenes superiores de la cadena productiva: ser no simples consumidores, sujetos al azar de la represión, sino productores de valor en los ordenes superiores: capacitarse para la medicina, la química, el arte, la administración, las finanzas, el comercio, la literatura.
Como dice José Amador de los Ríos, en su imprescindible “Historia Social , Política y Religiosa de los judíos de España y Portugal”, Madrid, 1875: “ Nada parecía faltar al pueblo de Judá para llegar al colmo de la prosperidad, haciéndola duradera. A la holgura que le daban su libertad civil y su libertad religiosa, veía unido el bienestar que le granjeaban sus riquezas. A los frutos que le ministraban el comercio y el cultivo de las artes industriales (..) agregaba las honras y distinciones que le conquistaban a manos llenas sus grandes empresas científicas y literarias, llevadas a cabo bajos los auspicios de reyes tan gloriosos como Jaime I de Aragón y Alfonso X de Castilla. Los judíos eran grandemente útiles al Estado, no solo porque administraban sus rentas con desacostumbrada inteligencia, sino también porque acudían a su sostenimiento con tantos y tales impuestos y subsidios, que no era en verdad fácil intento el de sustituir con otras, las crecidas rentas que aquellos constituían, ora respecto de los reyes y de los próceres, ora respecto de los prelados y de los cabildos catedrales. ¿Qué pudo pues, poner en contingencia tanta prosperidad, derribando tan alto poderío y disipando tantas riquezas?”
Esta “utilidad al Estado” es la que garantizaba la permanencia, la sobrevida - aunque cada treinta años, en promedio, una matanza popular eliminaba alguna parte de la comunidad .
La lógica de supervivencia era clara: generar valor en lo que enumera de los Ríos: comercio y artes industriales, empresas científicas y literarias, administración de las rentas del Estado, aporte impositivo para el sostenimiento de las rentas, al punto de “que no era fácil intento el de sustituir con otras, las crecidas rentas que aquellos constituian”. No es fácil el intento de desembarazarse de los judíos: llevó centenares de años, a un costo económico que aun hoy paga España.
Esta estrategia de supervivencia es la que lleva a los judíos a sus tratos con el poder: reyes, emperadores, obispos y nobles, políticos y estadistas. La visión holywoodense del judío como un pacífico y resignado señor que solo le reza a Jehová es una burla. Los judíos, en cuanto comunidad, articularon fuertemente sus intereses económicos y políticos, han sido y son actores importantes del juego de poder, son todo menos “pacientes y resignados”, porque en eso les va la supervivencia.
De ahí el misterio judío: crean valor casi al borde del desastre y así sobreviven: sobornando cosacos o funcionarios corruptos, negociando con reyes y obispos, generando vínculos comerciales, tramas de contactos (ejemplo: mi abuelo le hizo un trabajo de pintura a un paisano y no le cobró nada. A cambio, le dijo “cuando mi hijo se reciba de contador, quiero que lo contrates como contable”. Cinco años después la promesa fue cumplida. Así se construye sobrevivencia)
De ahí, también el odio al judío, la desconfianza, la idea de que existe un poder extraño detrás de ellos, que los sustenta a pesar de tantas matanzas. Como dice un ideólogo católico:
" Los judíos dominan a nuestros gobiernos como los acreedores a sus deudores. Y esta dominación se hace sentir en la política internacional de los pueblos, en la política interna de los partidos, en la orientación económica de los países; esta dominación se hace sentir en los ministerios de Instrucción Pública, en los planes de enseñanza, en la formación de los maestros, en la mentalidad de los universitarios; el dominio judío se ejerce sobre la banca y sobre los consorcios financieros, y todo el complicado mecanismo del oro, de las divisas, de los pagos, se desenvuelve irremediablemente bajo este poderoso dominio; los judíos dominan las agencias de información mundial, los rotativos, las revistas, los folletos, de suerte que la masa de gente va forjando su mentalidad de acuerdo a moldes judaicos; los judíos dominan en el amplio sector de las diversiones, y así ellos imponen las modas, controlan los lupanares, monopolizan el cine y las estaciones de radio, de modo que las costumbres de los cristianos se van modelando de acuerdo a sus imposiciones.
¿Dónde no domina el judío? Aquí, en nuestro país, ¿qué punto vital hay de nuestra zona donde el judío no se esté beneficiando con lo mejor de nuestra riqueza al mismo tiempo que está envenenando nuestro pueblo con lo más nefasto de las ideas y diversiones? Buenos Aires, esta gran Babilonia, nos ofrece un ejemplo típico. Cada día es mayor su progreso, cada día es mayor también en ella el poder judaico. Los judíos controlan aquí nuestro dinero, nuestro trigo, nuestro maíz, nuestro lino, nuestras carnes, nuestro pan, nuestra leche, nuestras incipientes industrias, todo cuanto puede reportar utilidad, y al mismo tiempo son ellos quienes siembran y fomentan las ideas disolventes contra nuestra Religión, contra nuestra Patria y contra nuestros Hogares; son ellos quienes fomentan el odio entre patrones y obreros cristianos, entre burgueses y proletarios; son ellos los más apasionados agentes del socialismo y comunismo; son ellos los más poderosos capitalistas de cuanto dáncing y cabaret infecta la ciudad. Diríase que todo el dinero que nos arrebatan los judíos de la fertilidad de nuestro suelo y del trabajo de nuestros brazos será luego invertido en envenenar nuestras inteligencias Y lo que aquí observamos se observa en todo lugar y tiempo. Siempre el judío, llevado por el frenesí de la dominación mundial, arrebata las riquezas de los pueblos y siembra la desolación. Dos mil años lleva en esta tarea la tenacidad de su raza, y ahora está a punto de lograr una efectiva dominación universal.
(Julio Meinville. Prologo de "El Judío en el misterio de la Historia". Buenos Aires 1936)
Cuatro años después de escrita esta advertencia- “ ahora esta a punto de lograr una efectiva dominación mundial”-, sobrevino Auschwitz…
Esta visión absurda, diabólica, no debe ser corregida por una visión opuesta, idílica, del judío dedicado mansamente a sus menesteres. Si así hubiera sido, no hubiera sobrevivido. El judío ha sobrevivido sobre la base de desarrollar los órdenes superiores de los que habla Menger, capaces de superar la contingencia sobre la base de adaptarse a la demanda del poder, para no caer bajo su peso. Un trabajo poco agradable, riesgoso, pero el único posible dada la infinita capacidad de daño de sus enemigos.
Cuando ese equilibrio se rompe, cuando la pregunta de Amador de los Ríos queda sin repuesta (“¿Qué pudo pues, poner en contingencia tanta prosperidad, derribando tan alto poderío y disipando tantas riquezas?”) el costo humano es inconmensurable. Peste Negra en Europa: la mitad de los judíos asesinados; España 1391: un tercio de los judíos asesinados; Europa, 1942: dos tercios de los judíos europeos asesinados. Medio Oriente: amenaza de Irán, Hamas y Hezboláh: destruir Israel, hacer desaparecer a los judíos.
Judíos españoles: gloria y caída.
“Se alimentaba de sus lágrimas y crecía al compás de sus desastres”
José Amador de los Ríos
Matanzas de judíos en España y Portugal
En un período de quinientos años la crónica de matanzas de judíos en España indica que hubo unas treinta masacres. Cada generación judía vivió o escuchó los terroríficos relatos de las matanzas de alguna aljama: en Córdoba o en Sevilla, en Toledo o en Gerona.
La pregunta es cómo convivían los judíos españoles con esa amenaza permanente.
El esquema de supervivencia de los judíos en España consistió en la búsqueda obsesiva de la imprescindibilidad: en la medida que mis servicios fueran imprescindibles para el rey, mi vida será respetada. Así, hubo judíos en cargos eminentes en todas las cortes españolas, cristianas o árabes: consejeros, administradores, médicos, financistas, científicos, poetas, cobradores de impuestos, comerciantes, fabricantes. Los judíos desarrollaban afanosamente todas las artes posibles a fin de ser consentidos, admitidos, tolerados, bajo el poder protector del rey… pero con el odio larvado del clero y el pueblo llano.
Dice José Amador de los Ríos, en su imprescindible “Historia Social , Política y Religiosa de los judíos de España y Portugal”, Madrid, 1875: “ Nada parecía faltar al pueblo de Judá para llegar al colmo de la prosperidad, haciéndola duradera. A la holgura que le daban su libertad civil y su libertad religiosa, veía unido el bienestar que le granjeaban sus riquezas. A los frutos que le ministraban el comercio y el cultivo de las artes industriales (..) agregaba las honras y distinciones que le conquistaban a manos llenas sus grandes empresas científicas y literarias, llevadas a cabo bajos los auspicios de reyes tan gloriosos como Jaime I de Aragón y Alfonso X de Castilla. Los judíos eran grandemente útiles al Estado, no solo porque administraban sus rentas con desacostumbrada inteligencia, sino también porque acudían a su sostenimiento con tantos y tales impuestos y subsidios, que no era en verdad fácil intento el de sustituir con otras, las crecidas rentas que aquellos constituían, ora respecto de los reyes y de los próceres, ora respecto de los prelados y de los cabildos catedrales. ¿Qué pudo pues, poner en contingencia tanta prosperidad, derribando tan alto poderío y disipando tantas riquezas?”
Durante siglos se elaboró un complejo sistema legal, económico y administrativo que se basaba en:
1- Sometimiento exclusivo de los judíos al poder real. Es decir, no debían rendir cuenta a poderes municipales o jueces locales.
2- Organización en aljamas o consejos a la cabeza del cual un magistrado judío actuaba como representante del Rey.
3- Regidos por leyes propias y juzgados por alcaldes judíos, siempre y cuando no fueran pleitos con cristianos o por agravios a la fe cristiana.
4- Aportes impositivos de las aljamas para el sostenimiento del Estado y la Iglesia.
Los reyes expresaban claramente el acuerdo de convivencia con los judíos, como esta “Pragmática de Juan II, tomando bajo su protección a los judíos y moros de su reino”(1443)
“ Os mando a todos e cada uno de vos que guardedes y amparedes a los dichos judíos y moros y a sus cosas y bienes , y no le hagan no consientas en hacer contra ellos ni contra ninguno de ellos levantamiento ni bullicio ni escándalo ni otro mal ni daño ni desaguisado alguno sin razón y sin derecho: puesto que los judíos y los moros son propios y cosa mía y de mi cámara.Yo los tomo y los recibo en mi guarda, y bajo mi seguro amparo y defensa real.
Si alguna persona hiciere lo contrario que le prendan los cuerpos, le secuestren todos sus bienes, y procedáis contra ellos y contra sus bienes con las mayores penas, así civiles como criminales, en que caen aquellos que quebrantan seguro puesto por su Rey y Señor natural.”
Los judíos eran los grandes proveedores impositivos de los gastos del reino. El propio Papa Honorio III lo reconoce en la Bula de 1219 , en la que se anula otra anterior que obligaba a los judíos a vestir en forma diferenciada: “…que algunos de ellos prefieren pasarse a los moros a andar de este modo con semejantes señales, haciendo además con esta ocasión conspiraciones y conventículos, de los cuales pudiera originarse al mismo rey, cuyas rentas estriban en gran parte sobre los mismos judíos, grave detrimento…”
De modo que…había que cuidar a “nuestros” judíos, desagradables pero útiles.
La gloria, a pesar de todo
El saber es la gloria
De Dios y de su gracia
No hay tan noble joya
Ni tan buena ganancia
Así reza una estrofa de Dom Sem Tob, rabino de Carrión, en su Elogio del Libro, escrito hacia 1360.
Nada era fácil para los judíos españoles, pero aun así se dieron el espacio para producir un pensamiento original y una rica literatura, como la de Sem Tob.
No fue el único.
En la Corte de Alfonso X, el Sabio, en Toledo, se congregó la crema de la intelectualidad judía proveniente de Córdoba, Sevilla y Lucena, hacia mediados del siglo XIII.
Como dice la Real Academia de Historia (1798) “ Era esta la vez primera que en tiempos bárbaros se ofrecía a la república literaria una Academia de Sabios, ocupados por el espacio de muchos años en rectificar los antiguos cálculos astronómicos, en disputar sobre los artículos más difíciles de esta ciencia, en construir nuevos instrumentos, en observar por medio de ellos el curso de los astros…”
Rabbi Jehduah Mosca Ha-Qaton tradujo los Lapidarios; Jehduah Bar-Mosseh ben-Mosca y Rabbí Isaac Aben-Zaqut Metolitolah produjeron sus Tablas Astronómicas; Rabbí Jehduah ha-Cohen, tradujo Ochava Sphera del árabe; se produjeron los Libros del Cuadrante, de la Piedra de la Sombra, del Relogio de Agua, obras de Rabbí Isaac Aben-Zaqut Metolitolah y tantas otras obras que distinguieron esa Corte de sabios.
También en el mundo árabe fue importante la presencia judía junto a los Califas.
Cuenta Amador de los Rios la deliciosa historia de Rabbí Abu-Joseph Aben-Hassdai, médico de la corte de Abd-er- Rahman III.
Doña Toda, madre de don García de Navarra y abuela de Sancho, conocido como el Gordo, se dirigió a Córdoba a solicitar una cura para el sobrepeso de su enorme nieto y apoyo para reponerlo en el trono de León. El Califa le ordenó a Abu-Joseph Aben-Hassdai que vaya a Pamplona a negociar el arreglo. Trabó este amistad con Sancho, el Gordo y lo convenció de que curaría su dolencia y de que a cambio del reino de Leon , deberían cedérsele al Califa diez fortalezas.
“ A todo se avino el desheredado-dice de los Rios- con tal de verse enjuto y vengado de sus próceres”. Pero el judío pedía que todos (nieto, tío y abuela) se dirigieran a Córdoba, a firmar el acuerdo.
“Había el Califa insistido particularmente en este punto , porque halagaba su vanidad el dar a su pueblo el espectáculo de una reina y dos reyes cristianos, que vinieran a posternarse humildemente a sus pies, para implorar el apoyo de sus armas.”
Convencer a Doña Toda de tamaña humillación no parecía empresa fácil.
“ Pero tal maña hubo de darse el ingenioso judío y tal habilidad desplegó respecto de la reina, que vencida al cabo toda repugnancia ante la seguridad del doble triunfo de la salud y del trono de su nieto, emprendió al postre aquella su viaje acompañada de los dos reyes(..) Fue su entrada a Córdoba un curiosísimo espectáculo para la muchedumbre y un verdadero triunfo para Abu-Joseph Aben-Hassdai. La Sinagoga entera de la capital mahometana había salido a recibirle: los ancianos, los sacerdotes, los gremios de mercaderes y de menestrales, todos le aclamaban como jefe y príncipe del pueblo hebreo(…) Decían los poetas hebreos: “Dios nos lo ha dado como caudillo: concediéndole el favor del Califa, éste le ha instituido príncipe, elevándole sobre todos sus ministros. Sin flechas y si espadas , por la sola eficacia de su elocuencia, ha arrebatado a los come-puercos fortalezas y ciudades”(…)
Cumplido por don Sancho el pacto establecido con el Califa, obtenía el judío colmadas albricias de Abd-er-Rahman, las cuales se reflejaban directamente sobre su pueblo, constituyendo esta edad unas de la épocas más bonancibles y de más grato recuerdo que alcanzó jamás en su dolorosa peregrinación por el mundo la raza proscrita”. Lo recordamos ahora.
La caída
El esquema de sobrevivencia acumulaba presión y cada tanto estallaba en sangre y fuego: los reyes protegían a los judíos hasta que la presión de las masas, azuzadas generalmente por clérigos o conversos fanáticos, o cualquier evento extraordinario (guerra, invasión, motín) quebraba el precario equilibrio y sobrevenía la masacre.
De las causas de matanzas enumeradas por Amador de los Ríos se destacan dos principales: el odio popular y las guerras civiles o invasiones. Es decir, cuando existía “normalidad”, cualquier pretexto podía desencadenar la matanzas. Pero cuando había guerra, era seguro que se produjera una masacre. En un caso todo dependía del azar; en el otro la suerte estaba echada desde el principio. Más allá de ello, y como principio general, en cuanto la autoridad real decayera, por disensiones internas, muerte del rey, guerra o invasión, más alta era la probabilidad de matanzas de judíos.
¿De qué eran acusados los judíos?
Nos enumera De los Ríos dieciocho acusaciones usuales: proselitismo de su doctrina, profanación de hostias consagradas, profanación de imágenes de Dios y la Virgen, irreverencias contra las ceremonias de Semana Santa, amasar hostias con veneno, sacrificio de niños cristianos, bebiéndoles la sangre, crueldad con sus hijos si estos imitaban a los cristianos, uso de veneno, cuando eran médicos, para dañar a sus pacientes, voracidad en la usura, uso de cautela y engaño, pronunciar diariamente tres maldiciones contra los cristianos, hacerse sacerdotes para profanar los sacramentos, infiltración entre las principales familias, y en las dignidades la Iglesia, la Universidad y los Colegios mayores, usurpación de apellidos ilustres, no creer en la religión del juramento, ejercitados solo en oficios viles, que gravitaban sobre ellos doce maldiciones y que los descendientes de los que echaron sobre si la sangre de Jesús traían al nacer manchada de sangre y pegada a la cabeza la mano derecha.
Prohibiciones
El Concilio de Elvira, en el lejano año 300 fija las primeras prohibiciones de y hacia los judíos:
- Prohibición de casamiento con judíos
- “Si algun clérigo o fiel comiere con judíos sea separado de la comunicación para que se enmiende”
-“ Si algún cristiano, teniendo mujer propia, cohabitase con judía o gentil, sea arrojado de la comunión”
Dice una bula Apostólica,
“ Que no pueden ser jueces ni arrendatarios ni recaudadores ni cogedores ni tasadores ni conductores de las rentas y los pechos y tributos y frutos de los bienes y cosas de los cristianos, ni pueden ser sus contadores ni procuradores ni mayordomos ni gestores y negociadores ni medianeros ni corredores ni concertadores de desposorios ni tratadores de matrimonios ni tener con ellos compañía en ningún arte ni oficio, ni las judías ni las moras pueden ser parteras de las cristianas.”
Dice Don Juan II
“Así mismo en ningún tiempo de enfermedad ni de flaqueza los cristiano reciban de los judíos ni de los moros medicinas ni jarabes ni curaciones de llagas ni otra manera alguna de medicina, ni coman ni beban con los judíos ni los moros, no los reciban en sus convites, ni moren en uno con ellos, ni bañen en uno con ellos, ni puedan ver ama cristiana para criar a sus hijos, ni tener servidor continuo cristiano en su casa, ni en su heredad. Y que los judíos y los moros traigan habito distinto y señales públicas en todo lugar por las cuales puedan ser reconocidos de los cristianos, que moren apartados en cierto circuito y lugar.
Sigue Don Juan II
“Pero de esto no se sigue que les sea vedado ni entredicho poder contratar y comprar y vender y cambiar otras cualesquiera mercaderías y cosas entre los cristianos y con ellos, ni que les sean vedados oficios y menesteres bajos y serviciales así como traperos y plateros y carpinteros y tundidores y albañiles y condidores y zapateros y cortadores y albarderos y sastres y jubeteros y fresneros y herradores y peleteros y cambiadores y cesteros y esparteros y alcalleres y joberos y silleros y cabestreros y perailes y las otras obras mecánicas y oficios y menesteres bajos y serviles.”
A partir del siglo XIV el equilibrio se rompe: hubo cada vez más ataques (en ese siglo hubo matanzas en diez ocasiones distintas, incluyendo el holocausto de 1391, un golpe feroz y simultaneo contra las juderías de casi todas las ciudades españolas) cada vez más invectivas desde los concilios provinciales y los reyes eran cada vez más débiles y menos capaces de refrenar las agresiones contra los hebreos.
1391
1391 constituye la mayor matanza de judíos del mundo hispánico, uno de los primeros genocidios de la historia, una formidable muestra de locura y estupidez colectiva, de codicia desenfrenada, autodestrucción e irracionalidad.
Nunca tuve yo noticia de ese año trágico: ni como judío, ni como estudiante de Sociología, ni como residente en España durante varios años. Nunca supe la desmesura, la violencia sanguinolenta, la rapidez con que el mal, en manos de la muchedumbre española, se ensañó con la comunidad judía. Los estudiosos del mal, los expertos en analizar la desmesura del crimen de masas harían bien en estudiar y enseñar qué fue el año 1391.
La muerte de Juan de Castilla en 1390 generó un estado de permanente inestabilidad política, en el cual la autoridad real era cuestionada a todas horas.
Las multitudes eran ya ingobernables. Algunos provocadores como Terran Martínez excitando a la gente, calentaban la caldera. El 15 de marzo de 1391 estalló .
“El hierro, el saqueo y el incendio, degollaban, aniquilaban y destruían- cuenta Amador de los Ríos- con prodigiosa rapidez cuanto se oponía al paso de la furiosa muchedumbre (..) Más de cuatro mil judíos perecían al furor del fanatismo (…) yerma en su mayor parte la Judería y reducidos a escombros sus mas notables sinagogas y edificios, desvanecíanse como el humo las riquezas laboriosamente allegadas en tantos siglos…”
Siguió Córdoba, contagiada de sangre: en pocas horas se desmoronaron siglos de trabajo acumulado. Dos mil cadáveres se contaron en las calles cordobesas.
El contagio siguió imparable por Montoso, Andujar, Jaén, Úbeda, Ciudad Real, Huete, Cuenca, Segovia, Valencia, Barcelona, Palma, Lérida, Gerona, Burgos, Logroño, Zaragoza, Huesca, Teruel, Palencia, León…
Cincuenta mil judíos encontraron la muerte por fuego, cuchillo, palo o piedra ese año de 1391, olvidado ya. Imaginemos cincuenta mil personas asesinadas en cinco meses, en una era en la que la población total de España era de pocos millones…150.000 judíos abandonaron España en 1492: un siglo antes, entonces, una tercera parte de la comunidad judía fue asesinada en esas jornadas.
Pero el efecto demoledor, no fue solo humano: toda la economía española sufrió un golpe del que quizá nunca se recuperó.
“ Cegados por el bárbaro furor del fanatismo ; aquejados por la sed de oro(…) no reparaban los españoles del siglo XIV en que, destruyendo de un golpe todas aquellas fuentes de la pública prosperidad y riqueza, quebrantaban por extremo las fuerzas del Estado, haciendo a sus hijos la fatal y triste manda de cargar exclusivamente sobre sus hombros las obligaciones, antes compartidas con la activa y laboriosa prole de Judá.(…) Los rendimientos generales de la corona, las rentas de los magnates, las temporalidades de los obispos y cabildos, los tributos asignados a las Abadías y a las Ordenes militares, todo decaía, se aniquilaba o reducía a la nulidad, desapareciendo crecido número de obras piadosas fundadas sobre la capitación judaica, quedando multitud de huérfanas, viudas y monasterios de monjas desposeídos de sus pensiones o privilegios sobre las aljamas rabínicas”
Sigue De los Ríos: “Abrumados bajo el peso de injustificable y ruda persecución; despojados de sus riquezas, que o había tragado el fuego o había hecho suyas la codicia de la muchedumbre; desheredados por reales pragmáticas y bulas pontificias , hasta del ejercicio de las artes y oficios que habían constituido su industria y dado pábulo a su comercio- arrastraban los judíos españoles en el suelo ibérico por otro siglo más aquella desdichada existencia. El edicto de 1492 los sorprendía en medio de tan deshecha borrasca…”
1492
Vale la pena transcribir, aunque sea parcialmente, el Edicto de expulsión de los judíos , firmado por Isabel y Fernando, obra maestra de cinismo y maldad del Poder en acción.
“ Nos fuimos informados que hay en nuestros reinos algunos malos cristianos que judaizaban de nuestra Santa Fe Católica, de los cual era mucha culpa la comunicación de los judíos con los cristianos. En las Cortes que nosotros hicimos en la ciudad de Toledo en el año pasado de mil cuatrocientos ochenta, mandamos apartar los judíos en todas las ciudades, villas y lugares de nuestros reinos y señorías, dándoles juderías y lugares apartados en donde viviesen en su pecado, y que en su apartamiento se remorderían; y además hemos procurado y dado orden como se hiciese Inquisición en nuestro reinos y señoríos, la cual como sabéis hace más de doce años que se hace y por ella se han hallado muchos culpables, según es notorio, y según somos informados de los inquisidores y de otras muchas personas religiosas, eclesiásticas y seglares, y consta y parece ser tanto el daño que a los cristianos se sigue y ha seguido de la participación, conversación o comunicación que han tenido o tienen con los judíos, los cuales se precian que procuran siempre por cuantas vías y maneras pueden , de subvertir a Nuestra Santa Fe Católica a los fieles, y los apartan de ella y los traen a su dañada creencia y opinión, instruyéndoles en las ceremonias de su ley, juntándose, procurando circuncidarlos (!) a ellos y a sus hijos… (uno imagina a los judíos, diezmados después del genocidio de 1391, casi sin bienes, abandonados de toda protección real, perseguidos por la Inquisición dedicándose a ganar adeptos y practicando circuncisiones a diestra y siniestra)…dándoles libros por donde recen sus oraciones, declarándose los ayunos que son de ayunar y juntándose con ellos para leer y a escribirles las historias de su ley, notificándoles las pascuas antes que vengan, (…) lo cual consta por muchos dichos y confesiones, así de los mismos judíos como de los que fueron engañados y pervertidos por ellos: lo cual ha redundado en un gran daño y detrimento y oprobio de Nuestra Santa Fe Católica (..)
Por eso Nos acordamos mandar salir a todos los judíos de nuestros reinos, que jamás tornen, ni vuelvan a ellos ni a algunos de ellos; y sobre ello mandamos dar nuestra Carta por la cual mandamos a todos los judíos e judías de cualquier edad que sea, que viven y moran y están en dichos reinos (...) que hasta en fin de este mes de julio salgan con sus hijos e hijas y criados y criadas y familiares judíos, así grandes como pequeños, de cualquier edad que sean y que no osen tornar a ellos de viniendo ni de paso, ni de otra manera; so pena que si no lo hiciesen o cumpliesen así, y fueran hallados estar en dichos nuestros reinos y señoríos o venir a ellos de cualquier manera , incurran en pena de muerte y confiscación de todos sus bienes para nuestra Cámara y fisco(..) Y mandamos y defendemos que ninguna ni algunas personas de los dichos nuestros reinos , de cualquier estado, condición y dignidad que osen recibir, ni reciban ni acojan ni defiendan ni publica ni secretamente judío ni judía, pasado todo el mes de julio en adelante, para siempre jamás, en sus tierras y en sus casas (…) so pena de perdimiento de todos su bienes, vasallos y fortalezas y otras herencias.”
Ciento cincuenta mil judíos dejaron para “siempre jamás” su solar español.
Juicio al Edicto, por José Amador de los Rios
1) Que lejos de que sea lícito suponerle dictado a sobre hora, es por el contrario efecto natural de la no dudosa e intransigente opinión del pueblo cristiano, en mil formas y conceptos pronunciada desde principios del siglo XV, respecto del pueblo judío
2) Que, aun dada esta indudable influencia, constituye el Edicto un acto de verdadera dictadura, con anulación de todas las leyes protectoras y de tolerancia que a los hebreos concernían, y con menosprecio de las Cortes del reino cuyas prerrogativas y derechos sin duda lastimaba
3) Que juzgado con relación a las especiales circunstancias de actualidad, no favorecía al noble y elevado carácter de los Reyes católicos, quienes parecieron olvidar, al dictarlo, cuanto obligaba la lealtad de aragoneses y castellanos, no menos que los más elementales preceptos de la moral, ofendidos por su ingratitud para con los judíos.
4) Que fue en efecto el decreto del 31 de marzo grandemente desastroso para el comercio, la agricultura y no pocas artes industriales, como lo fue también para la población de España, produciendo en consecuencia una perturbación altamente nociva en el creciente desarrollo de la nacional cultura.
5) Que si bien habían sido de mucho efecto los servicios tributados en letras y ciencias a la civilización ibérica por los hijos de Judá, no fue en lo relativo a este doble concepto tan dañosa su expulsión, y sí del todo indiferente para las bellas artes, de que sustancialmente carecieron.
Por fin, culmina De los Rios
“ Fue la vida del pueblo hebreo entre nuestros mayores, vida de pruebas y de conflictos, como es difícil discernir, que en medio de tantos sinsabores e infortunios desplegó pacientísima y muy superior perseverancia a la que era de esperar de fuerzas humanas , no pareciendo sino que se alimentaba de sus lágrimas y que crecía al compás de sus desastres.”
De todo esto poca noticia nos ha llegado. A pesar de ser hijos de España, jamás en nuestras escuelas se ha contado esta historia, jamás se nos ha dado a leer la maravilla de Sem Tob, que transcribíamos arriba, ni noticias de las obras de los sabios de la corte de Alfonso X, ni las picardias de Rabbí Abu-Joseph Aben-Hassdai…
Como si un brazo ignorara al otro, como si la cultura española pudiera desembarazarse de mil años de presencia activa de los judíos. La limpieza étnica del Edicto de 1492 siguió operando durante siglos, hasta hoy, en que toda una tradición se oculta, se escamotea de planes de estudio, de seminarios, de cátedras, de columnas dominicales. Para nosotros, la cultura judía creada en España es un agujero negro, un vacío, una lejana melodía sefardí cantada por Dina Roth, pero poco más. Es hora de descubrir esos tesoros.
Antisemitismo colonial
El antisemitismo argentino no se construyó en los pocos años que hubo entre la llegada del primer barco cargado de judíos (1889) y la feroz matanza de la Semana Trágica (1919). En treinta años no puede construirse un odio tan brutal.
La historia viene de mas atrás, de mucho más atrás.
Por ejemplo, del 1600. En esas primeras décadas de Buenos Aires, un treinta por ciento de los residentes eran portugueses, de los cuales muchos eran “cristianos nuevos”, judíos recientemente conversos.
Pero, ¿quienes eran realmente estos portugueses, criptojudíos, de donde venían?
La clave es , como apunta Boleslao Lewin, diferenciar a los marranos españoles de los criptojudíos portugueses.
Los primeros eran los que en largas décadas fueron aceptando las propuestas de convertirse al catolicismo y abandonando las duras posturas judías de los otros. Tuvieron tiempo para asimilarse, hacerse a la idea de un cambio de creencias y costumbres. Lo hacían, algunos quizás por convencimiento, la mayoría por simple instinto de supervivencia, por acomodarse a la “corriente principal”, abandonar toda pretensión de exclusividad.
Pero había un núcleo duro: los cien mil que fueron expulsados de España en 1492, bajo el Edicto de los Reyes Católicos, por negarse a la conversión.
Este núcleo orgullosamente judío, que prefirió el exilio a la agachada, la verdad de sus creencias a la mentira y el ocultamiento de una conversión forzada llegó a Portugal. Allí el Rey aprovechó a otorgarles un permiso provisorio de residencia a cambio de su oro. Pero, finalmente, hacia 1497 ordenó su conversión forzosa. A ellos, justamente, que habían rechazado ese fácil expediente en España!
La feroz masacre portuguesa de judíos- apresurada, enardecida- obligó a muchos de ellos a convertirse a las apuradas, sin haber realizado ningún proceso interno de asimilación paulatina a la idea. De pronto, fueron “cristianos nuevos”, débilmente disfrazados con los ropajes del rito católico pero íntimamente judíos. Fueron, entonces, los “criptojudíos”, los judíos ocultos, que seguían en secreto con sus ritos. Los marranos españoles, en cambio, aunque extraños aún a su nueva condición, abandonaron el rito secreto: la Inquisición se dedicaba especialmente a ellos, tratando de descubrirlos en un “renuncio”.
Los portugueses criptojudíos abandonaron Lisboa rumbo a Amsterdam y otros, rumbo al Nuevo Mundo.
Durante casi cien años Portugal no tuvo mayor interés en las costas del Brasil, dedicado a sus posesiones africanas y asiáticas.
Fue un judeo-portugues, Fernando de Noroña, quien propuso al Rey poblar con nuevos cristianos ese país, proveyendo anualmente una cantidad determinada de Palo Brasil a Lisboa.
Así, los criptojudíos portugueses aprovecharon ese abandono de Portugal para instalarse y progresar en América.
Todo llega a su fín. Hacia finales del siglo XVI comenzó a haber interés en Portugal por enviar colonos, esta vez “cristianos viejos”, al nuevo continente y comenzó la persecución a los criptojudíos de San Pablo y Rio de Janeiro.
Es así como algunos de éstos salieron de sus ciudades y se aventuraron al Perú, al Paraguay y a Buenos Aires, llevándose con ellos su cultura de intercambio comercial, el conocimiento de lugares y recursos del Brasil
Así, entonces llegaron a estas costas.
Sus artes de comercio seducían y espantaban a la vez a la cerrada alcurnia local, una aldeana aristocracia de las familias fundadoras de ese villorrio. Si por el Rey fuera , el destino de Buenos Ares hubiera sido el de una modesta plaza fuerte dedicada a vigilar la entrada del Río de la Plata, a cuidar las espaldas del rico Perú, la joya de la Corona.
Dice Ernesto Palacio, historiador revisionista… “Si algo se justificaba desde el punto de vista del gobierno español , era el cierre del puerto de Buenos Aires. Su apartamiento de las habituales rutas marítimas, su situación a trasmano de la metrópoli y sobre todo su proximidad a lasa colonias portuguesas del Brasil hacían de él una especie de boca de infección, peligrosa como una herida abierta. Codiciada además por sus cueros y grasas., los barcos de comercio lícito e ilícito acudían como moscas. Ello implicaba el doble riesgo de inflicionamiento de herejía y judaísmo, por una parte y de la succión por otra, de energías útiles en forma de doblones peruanos o mercancías a las espaldas del control fiscal”.
Dice Saguier en su monumental “Genealogía de la tragedia argentina
” Ya en 1619, quince años antes de la complicidad grande descubierta en Lima, el Cap. Manuel de Frías, Apoderado General del Río de la Plata, un poderoso aliado de los Jesuitas y el representante de los productores orientados hacia el mercado interno, propuso a la corona española un extenso
memorandum rogando por la inauguración de una oficina de la Inquisición en Buenos
Aires, para poner un alto a los numerosos arribos de "cristianos nuevos Portugueses
anteriormente judíos", que amenazaban la pureza de la religión y constituían un monopolio económico, por cuanto "...muchos de ellos eran ricos y poderosos y muy inteligentes en toda clase de mercancías y esclavos".
Portugués- comerciante- Judío se transforma en el identikit del “otro”, del enemigo encubierto que atentará aviesamente contra la tradición, la Fe y la corona.
“La mayoría de los colonos criollos veían a la elite Portuguesa como una raza
extranjera que debía quedar separada de la mayoría criolla, mientras que los Portugueses plebeyos eran vistos como parte de las castas [inferiores]. Los estereotipos típicamente aplicados a los judíos por los antisemitas --ambiciosos, esforzados, taimados, clánicos, astutos, inteligentes-- fueron siempre aplicados a los comerciantes Portugueses” (Saguier)
Como señala Palacio – indignado como buen nacionalista católico- : “La ciudad comercial, inficionada de portugueses, contrabandistas – cartagineses en suma- empieza a despertar a la codicia y a la aventura y vuelve sus ojos hacia Europa, de espaldas a la tierra que la nutre”. Esta claro entonces, que el odio nacionalista hacia el judío se entronca con el rechazo a esa ciudad “cartaginesa”, pro europea, aventurera, codiciosa, individualista, opuesta al interior, a la América, a la España nutricia.
Los judíos expresaban de alguna manera una dualidad que sería permanente en nuestra historia. Señala Saguier que ese primario conflicto enfrentó a los partidarios de la apertura comercial, el intercambio libre y la ideas “erasmistas” con los partidarios del mercado interno, la cerrazón y la tradición católica y real.
“En Buenos Aires el conflicto ocurrió entre los Beneméritos, que representaban los intereses económicos de los productores orientados hacia el mercado interno, y los Confederados, representantes de los intereses de contrabandistas, traficantes de esclavos, y nuevos pobladores Portugueses. En esos casos, una victoria se alcanzó en ambos lugares, los vascongados y los confederados pudieron preservar su hegemonía política.
(…)
La principal característica de la facción Confederada era su ofensiva ideológica
expresada en una suerte de reformismo erasmiano, nutrido por el procedimiento casi libre en que los libros ilegales estaban siendo introducidos por Buenos Aires durante la Tregua de los Doce Años (1609-1621).
Una vez que Felipe III murió y la Guerra de los Treinta Años (1621-48) comenzó, las oportunidades para los conversos portugueses (cristianos nuevos) de introducir libros ilegales y participar en la vida hispanoamericana se incrementaron aún más. La exuberancia del pensamiento neo-erasmiano o lascasiano (Robles, Vives, Valdés), se expresó en la forma en que los militantes confederados luchaban contra los patrones de comportamiento etnocentristas e inquisitoriales
practicados por los Beneméritos.”
En síntesis:
Beneméritos: miembros de la aristocracia local de los primeros pobladores, católica tradicionalista, fiel a la corona, apegados al mercado interno, sin deseos de abrir el puerto, cerrados a los individuos “sin abolengo”, chauvinistas, anti portugueses, preocupados por los libros ilegales, por la herejía y el judaísmo.
Confederados: partidarios de la apertura al exterior, de la importación de esclavos, erasmistas, cuestionadotes de la fe tradicional, con apertura a todos los oficios, razas y orígenes. Son los que ganan la partida: transforman a Buenos Aires en la menos “católica”, “realista” y feudal de las ciudades de Hispanoamérica. Se casan con las hijas de los beneméritos, les prestan dinero, se quedan con sus propiedades.
Como una cara oculta, la sangre impura de los cristianos nuevos, de los criptojudíos, de los marranos invade la sangre hidalga de los fundadores. Ese es el conflicto básico , el estigma, que continuó durante siglos pregnando la historia argentina. Es el odio al “ judío oculto”, agazapado, siempre cuestionador de la Fe y la Corona. Y el que se queda con nuestras propiedades y nuestras hijas.
De ese rencor de siglos nace la Semana Trágica.
Auschwitz: motivos para la memoria
Una recorrida por los foros de la web y los textos de diversos sites, me ha hecho reflexionar seriamente sobre el error en que viví hasta ahora.
Yo creía, ingenuamente, que se había cometido una tremenda injusticia contra los judíos durante la segunda guerra. Y creía que dicha injusticia la había cometido el régimen nazi y, debo confesarlo, creía también que dicha injusticia fue…comprendida, ¿avalada? por alguna parte del pueblo alemán. Esto último siempre revulsionó mi conciencia democrática, porque hasta cierto punto esto suponía una agresión, una acusación a una comunidad, un pueblo, exactamente lo mismo que yo condenaba en el caso de la matanza al pueblo judío. ¿No estaba yo matando al pueblo alemán al acusarlo de complicidad con el exterminio a los judíos? ¿No era yo, no en acto aunque si en potencia un exterminador, un antigermánico, un propiciador de la “solución final al problema…alemán”?
Es por eso que, cautamente, guardaba esos sentimientos.
Lo innegable para mi era que un régimen político, el nacional-socialismo, había imaginado, planeado, ejecutado y ocultado la más cruel, masiva y discriminada matanza de la Historia. Un plan siniestro que condenaba a la muerte por gas, fuego, hambre, frío o fusilamiento y por el solo hecho de pertenecer a una etnia, a todos sus miembros: hombres, mujeres, ancianos, niños, enfermos o sanos, locos o cuerdos, buenos o malos.
Una afrenta que la Humanidad no perdonaría jamás.
Qué equivocado estaba, por Dios!
En realidad las cosas no fueron así, las cosas nunca son fáciles ni claras, ni evidentes, nos insinúan ahora los bienpensantes.
Primero. ¿Existió tal masacre? Me dicen que es casi un invento, un imposible técnico: dilapidar tantos recursos en un plan tan inútil para la marcha de la guerra de Alemania contra los aliados. Exageraciones creíbles porque, en efecto, los judíos habían sido objeto real de persecución en la Alemania de la preguerra y no gozaban de la simpatía del régimen. Pero de ahí a pensar en un plan de exterminio, hombre!...
Lindo argumento. Casi lo compro. Me imagino así a todos los primos de mis padres y sus hijos y nietos vivos, felices, en algún lugar de Ucrania o de Moldavia, algunos llamándose quizás como yo, Stefan Lijalad o Carl Mordcovsky. Decenas de familiares desconocidos pululan en Europa del Este ingenuamente, sin saber lo preocupados que estamos los primos americanos por su suerte. Algo tontos los tipos ¿no? Pudieron habernos avisado ( “Estamos bien, vivos, todas mentiras aliadas…”), pero seguramente perdieron la agenda con los teléfonos.
Segundo. Si realmente ocurrió,¿ por qué exactamente debe ser condenado el régimen nazi? Muchos ven la cuestión desde un punto de vista diferente. Veamos.
Todo crimen es condenable, incluyendo el que cometieron los judíos asesinando a Cristo, o los que cometen a diario contra los palestinos.
Toda muerte, todo asesinato es condenable, sigue el argumento, independientemente de la cantidad de víctimas. En ese sentido, los asesinatos nazis son tan condenables como cualquier matanza (los asesinatos de los norteamericanos contra los indios, de los holandeses contra los indonesios o , nuevamente, la de judíos a árabes).
Toda muerte violenta es igualmente condenable: por ejemplo la que cometen millones de mujeres abortando.
En fin, no hay nada especial en el exterminio a los judíos que organizaron los nazis; forma parte del aciago patrimonio de la humanidad.
Por otra parte, los judíos asesinando a palestinos no se diferencian en nada de sus victimarios de ayer, así que TODOS ESTAMOS A MANO. Lamentable lo de Auschwitz, pero no muy distinto a Sabra y Chatila .
Ni la cantidad de víctimas ni los motivos son, entonces, argumentos válidos para condenar a los nazis.
¿Será posible, interrogo yo tímidamente entonces, condenar el método?: ¿No parece especialmente cruel tomar a un grupo de familias, por ejemplo, de la comunidad judía romana, en 1944, separar a hombres de mujeres y niños, meterlos en vagones de carga sin ventilación; hacer que sus excrementos se acumulen los cinco días de viaje; bajarlos en una estación gritándoles órdenes en un idioma incomprensible; separar a los que bajan en viejos y enfermos, y hombres sanos; llevar a estos últimos a hangares de desinfección, marcarlos, raparlos y mandarlos a unas barracas, mientras sus mujeres y niños no sufren ninguna de esas vejaciones sino que son introducidos sin mayores explicaciones en unos baños públicos para darles una ducha de desinfección, que termina con sus gritos bajo la lluvia de gas que sale de los grifos? ¿No hay algo DISTINTO, esencialmente prehumano o extrahumano en el sistema, en su planificación meticulosa? (Imaginemos al ingeniero encargado del diseño de las duchas, al químico buscando la fórmula del gas que más rápido acabe la escena de las duchas, a los constructores pensando en el modo más veloz de deshacerse de cientos de cadáveres, en fin). ¿No hay algo parecido al mal absoluto en el reciclaje de los muertos: pelos para hacer colchones, grasa humana para jabones, dientes de oro para el Tesoro del Reichbank?
Son estas, claro, solo preguntas de un ignorante de los vientos que corren.
Cada pueblo- nos insinúan- tiene modos de expresión y defensa de sus valores. El liderazgo nazi interpretó que el sentir de su pueblo era la limpieza étnica de Europa y ejecutó ese deseo oculto de generaciones germánicas. En un contexto como ese: ¿podemos juzgar a Hitler con nuestros valores de occidentales actuales?
“¿Y por qué vamos a hacerle (nos grita Izquierda Unida de España) el juego a los sionistas imperialistas masacradores de los palestinos? Que conmemoren “ellos” los sesenta años de la liberación de Auschwitz.”
Guau. Confieso que estos argumentos me dejan casi sin palabras para contrarrestarlos. Suenan casi ciertos. El problema es que son tan inmorales como sus autores, divulgadores, exégetas o promotores. Condenan al ser humano a un destino letal, amargo, seco como las órdenes de un Kapo del Lander, un destino que no vale la pena ni imaginar. Ocultan un cocodrilo enorme y cruel detrás de decenas de pequeños cerdos y nos dicen: “¿ven? Somos todos iguales! Que vamos a hacer, quizás algún día el Hombre mejore…Mientras tanto no les quitemos a los neonazis el derecho a la libre expresión. Y que los judíos dejen de rascarse la herida, porque, como dice Saramago, “YA no les tenemos más simpatía por lo que les pasó”
Qué tonto, yo.
Sigo creyendo que Auschwitz no es una anécdota cruel, un exceso, el caso extremo de una conducta común y habitual. Creo que fue un resultado de dos mil años de prédica antijudía desde el púlpito, de cientos de años de consolidación de una cultura xenófoba en la Alemania “antiliberal”, nacionalista y conservadora; de cien años de búsquedas de “soluciones finales al problema judío”, de cincuenta de los siempre populares “Protocolos de los sabios de Sión”; y por último creo que Auschwitz fue producto de una decisión implementada por el movimiento “ nacional y popular ” germánico, con apoyo del pueblo en su conjunto, en un delirante ejercicio de crueldad masiva, eficiencia e hipocresía.
Recordar sin pausa, siempre, como una letanía, el horror nazi no es hacer el juego a ningún otro horror: es prevenirse permanente y constantemente, saber señalar que donde no hay límites, la conciencia civilizada debe ponerlos; saber que un pueblo puede asesinar a otro, que un niño puede ser convertido en jabón en nombre del interés de una nación, religión, raza o ideología.
Auschwitz nos obliga a repensar los límites de lo humano, ni más ni menos. Auschwitz no "le pasó a los judíos" como pretende Saramago: le pasó a la Humanidad entera, poniendo en cuestión el concepto mismo de “lo humano”.
Creo, para terminar, que hay valores universales y que estos valores no pueden ser suspendidos por causas ideológicas, por razones de estado o “para defender la Revolución”.
Creo en la vieja -¡ oh ingenuo!- Declaración de Derechos del Hombre de 1789 porque creo en el Hombre, como proyecto. No creo que sea un ser absurdo que vino a matar o morir en Auschwitz, o en un Gulag, en un autobus de Tel Aviv, o en un campo de muerte de Pol Pot, en Bagdad o en las hogueras de la Inquisición, en las Torres gemelas, o en un campo de refugiados de Gaza..
Vino a ser un pequeño dios, un creador de vida - hijos, ideas, bienes-, un constructor de cada instante de su paso por la vida, angustiado siempre por la muerte que le espera al final del camino, pero aun así con fuerzas para el optimismo.
Señor Saramago:
Me gustaría lograr su simpatía. Ahora que usted ha declarado que “los judíos ya no merecen simpatía por lo que les pasó”, me pregunto como puedo hacer para lograr nuevamente su agrado. Qué puedo hacer señor Saramago. Me pregunto si mis hijas, medio judias ellas, tienen al menos la mitad de su simpatía. O si mi sobrina nieta, que solo tiene un 38 % de sangre judía merece o no su simpatía, Don Saramago. Que le digo a mi mamá, señor. Ella es 100% judía: 100% culpable, por lo tanto. Que mala eres mamá. Tu padre, ese socialista rumano, sastre, ya sabía yo que en algo raro andaba: era judío. Comía semillas de girasol, leia diarios en yddish, no pronunciaba bien el español: era culpable. Pero, al menos, gozaba aún de la simpatía condicional de Saramago: estaba en los años de gracia, en los sesenta años de gracia que los judíos consiguieron merced a los seis millones de muertos, desde 1940 al 2000. Cada millon de judíos asesinados sirvió para sumar diez años de credito.
Pero se acabó el credito: game over. Ya no merecemos su simpatía, má, ni la del resto de la Humanidad. Ahora lo dice un premio Nobel.
Se que somos culpables, porque Usted dice: “YA no merecen simpatía, me agotaron, se me acabó la paciencia; en su momento, se la ganaron porque les pasó algo muy malo, pero no abusen de mi paciencia.YA no los soporto más, YA no merecen mi simpatía. Eran simpáticos porque fueron víctimas. Si no hubieran sido víctimas, no me serían simpáticos. Si quieren seguir gozando de mi simpatía, tienen que convertirse, nuevamente en víctimas. Asi me gustan: tranquilos, amedentrados, sufrientes, pacientes, en fila hacia las duchas , asi merecen mi simpatía. Ahora, en cambio, si son prepotentes, gritones, discuten, dicen malas palabras, tienen los odios de cualquiera , votan a horrorosos politicos de derecha; si son, simplemente humanos como los griegos, nigerianos, portugueses , los tucumanos o los iraquies: ahí ya se me acaba la simpatía.”
Se que somos culpables, porque Ud. dice ”lo que les pasó” a los judíos. Es decir, a los judíos europeos de 1940 no le ”hicieron” algo terrible: algo les pasó, es decir, algo anónimo, un accidente quizás (pobre, le pasó de todo, le sucedió, tuvo un accidente, lo gasearon un poco, lo asesinaron levemente).”Algo”: no un plan premeditado, una solución final a un problema de dos mil años, abonada con miles de predicaciones dominicales, cientos de pogroms, expulsiones, discriminaciones, acusaciones, exclusiones, torturas bajo el potro de la Inquisición, humillaciones como el caso Dreyfus, durante veinte siglos, Señor Saramago.”Algo” les pasó: no tuvo obviamente nada que ver con el pueblo alemán, con alguna vieja inquina de los europeos, ni con una enfermedad de la Civilización . No, la matanza fue el extravío de un solitario loco, ayudado por el eficiente Eichmann. Sin que nadie lo supiera, de noche, en el sótano de alguna olvidada granja de Baviera, unos pocos locos mataron a seis millones de judíos (y un millon de gitanos, por añadidura).
Pero, eso es ya, Historia. Basta con esa historia:
“ los judíos arañan sin cesar su propia herida para que no deje de sangrar, para hacerla incurable, y la muestran al mundo como si se tratase de una bandera”
El tema es, Sr Saramago, que quiero su simpatía, la necesito. Qué tengo que hacer: por ejemplo declarar solemnemente que no soy sionista. Más aun, declarar que voy a luchar por que se termine el Estado de Israel. Luchar por todos los medios, incluso, por qué no, cometiendo actos heroicos, como volar un ómnibus lleno de familias, o un restoran repleto de oficinistas. Eso. Dígame don Saramago, qué tengo que hacer. Usted que lo tiene todo tan claro, que desde su isla maravillosa observa los males del Mundo y cavila posibles soluciones. Necesito su respuesta.
Gaza, 2009
El año se va con una nueva guerra entre Israel y Hamas. Toda la opinión pública internacional, todos los líderes, desde Sarkozy al Cardenal Tutu, todos los gobiernos desde el de Chile al de Irán, han condenado a Israel por el ataque a Gaza.
Israel está solo.
Yo he decidido hace años soportar públicamente a Israel, apoyo que solo sibilinamente podría afirmarse que yace en mi condición de judío. Soy un judío al que Hitler hubiera mandado al Campo, pero que descree de Jehová, desconce los ritos religiosos, no ha ido a colegios judíos y solo tiene "un amigo judío"...Soy , técnicamente hablando, un "asimilado".
Mi apoyo a Israel se basa en razones más profundas que una mera camiseta étnica.
Si yo critico al nacionalismo, critico aun con más dureza al nacionalismo judío. Si critico al fundamentalismo, critico aun con más dureza al fundamentalismo judío.
Israel es el único país al cual se le pone en duda su existencia, cada día. Hoy, que han explotado las nacionalidades soviéticas y el mapa se puebla de países casi de fantasía a los que nadie cuestiona, parece una contrasentido este rechazo a la existencia de Israel.
Como si hubiera una maldición no expresada, los israelíes tienen que mostrar muchos muertos antes de emprender alguna acción de defensa. Parece poco un muerto y algunos heridos a partir de la ruptura de tregua, el 19 de diciembre. Doscientos cohetes fueron lanzados en cuatro días. No parece mucho: Sarkozy habla de "respuesta exagerada". Pregunto si la invasión de Francia, con sus 20 mil civiles inocentes muertos por la aviación aliada, fue una "respuesta exagerada" al régimen nazi. ¿Qué es una respuesta exagerada? ¿Qué significa para un país soberano, que pretende vivir en paz, recibir diariamente cincuenta cohetes explosivos?¿Cuándo tiene derecho a defenderse ese país? ¿Cuando sus muertos se cuenten por miles?
Además se miente.
Gaza no está "ocupada" por Israel, sino en manos del grupo extremista Hamas que asesinó a setenta miembros del gobierno de la OLP y se hizo del poder, hace un año.
Israel no ataca a nadie en Cisjordania- y nadie ataca a Israel desde Cisjordania, mostrando que es posible la coexistencia de los dos estados.
Israel no esta "masacrando " a la población civil, del mismo modo que los Aliados no masacraron a la población francesa. Israel ataca edificios públicos, militares, portuarios.
Israel avisó que atacaría: dio tiempo a que Hamas acepte renegociar la tregua.
Israel no desea asesinar a los palestinos, si así fuera atacaría indiscriminadamente. Israel discrimina: intenta golpear al Hamas, exclusivamente.
El propio Abbas, condenando la acción israelí, acusó al Hamas de haberla propiciado.
Porque Hamas juega al todo o nada, juega a la destrucción de Israel, no a la construcción de un Estado Palestino conviviendo con Israel, cosa a la que sí juega la Autoridad Palestina, afortunadamente hoy en manos de Abbas.
Israel construyó un muro- absurdamente comparado con el de Berlín- que contuvo la infiltración de las guerrillas. Así terminaron los ataques que costaron, en pocos años, la vida de casi mil israelíes. Aunque hubieran sido diez. Ese muro es un muro de vida, no de muerte, es un muro ampara la vida y rechaza la muerte. Pero nadie- ni Sarkozy, ni Tutu, ni Saramago dirán una palabra sobre el Muro de la Vida. Y lo seguirán comparando con el de Berlín.
La causa israelí está perdida, en términos de comunicación: las infinitas opiniones de políticos, escritores, periodistas, son claramente condenatorias. Israel no se preocupa por hacer relaciones públicas porque sabe que eso es perder el tiempo. El que aun no entiende la causa israelí, que siga a oscuras, es su problema. Israel sabe que no tiene el apoyo del mundo, a excepción de la estratégica alianza con Estados Unidos.
Lo que tiene que hacer Israel, lo que hace, es defender su existencia, ni más ni menos. Y es eso lo que apoyo sin lugar a dudas. Y con dolor, infinito, por las muertes inocentes.
V. La crisis financiera mundial
La desgraciada crisis del 30 fue la antesala de los fascismos, la consolidación del comunismo, y la extensión del keynesianismo. Produjo la más formidable invasión por parte de los políticos y su herramienta- el Estado- sobre los particulares. La nacionalización de empresas, de los sistemas bancarios y financieros, del comercio exterior, de los sistemas de salud y previsión social, la máquina inflacionaria, el abandono de la espontaneidad del mercado en pos de una planificación racionalista que a corto plazo parece funcionar y a largo nos hunde en el desempleo y la inflación, todo eso – y mucho más- fueron los frutos de la reacción antiliberal post crisis del treinta.
Cómo hacer, ahora que somos más sabios, por que sabemos como termina la película fascista, y la nazi, y la falangista, y la stalinista, y la castrista y la socialista, y la laborista y la populista, cómo hacer para que el mundo intelectual- que había empezado tibiamente a reconocer algo de esa realidad- no se abroquele en un anticapitalismo instintivo, en el reforzamiento del poder del Estado, en el “salvataje” a los amigos privados en problemas. Qué batalla nos espera! Qué difícil demostrar que la culpa de esta crisis no está en los mercados libres, sino justamente en la lógica de intervención que teorizó Keynes y que conformó todo el sistema de postguerra. Diría que será casi imposible, como le fue imposible a Hayek derrotar en la polémica de los años treinta a Keynes. Habrá que soportar que bailen al son del nacionalismo más barato, del estatismo más destructor, del populismo más crudo, la “caída” del primer mundo en el lodo, entusiasmados como lobos ante la vista de la sangre.
La crisis mundial ha puesto dramáticamente en discusión muchos temas, de los cuales apenas había interés en los años 90, cuando la economía capitalista parecía no dejar de crecer y la política democrática había-al parecer- derrotado al comunismo.
Hoy- corsi e ricorsi- parece que el signo contrario domina la discusión: el retorno del keynesianismo, el final del capitalismo, el necesario Estado que controle la codicia individual, etc.
El discurso común es, sin caricaturizarlo, más o menos el siguiente:
- El capitalismo se basa en una lógica depredadora, ya que el ser humano sin controles o limites es una especie depredadora: consume recursos naturales y personas en la hoguera de la producción, buscando simplemente su beneficio personal.
- Para limitar esta codicia es necesario que la Sociedad, por medio del Estado, controle la acción individual , en beneficio de la comunidad. De este modo, la sociedad le cede al Estado- administrado en concreto por funcionarios políticos- el poder de coacción, la capacidad legislativa, judicial y ejecutiva.
- Los grupos económicos intentan copar el Estado para obtener beneficios, pero la política democrática, por via del voto permite que las mayorías impidan esa maniobra de cooptación.
El Estado democrático ejerce entonces la defensa de los sectores más débiles de la sociedad para impedir la depredación capitalista
- Esta crisis es Terminal: se termina con ella el llamado “neoliberalismo”, el Consenso de Washington y se sigue en la senda intervencionista que desde los años treinta hasta los ochenta se siguió, y que nunca se debió abandonar.
El capitalismo no fue fundado por nadie. Nació, de a poco, desde las oscuridades de la era feudal y contra el absolutismo del Rey, que no soportaba la competencia privada y quería todo el poder para el Estado, o sea, para él.
El capitalismo es básicamente una creación espontánea, que solo se desarrolla plenamente en un ambiente de seguridad jurídica, libertad de comercio, de paz, de bajos impuestos, contratos garantizados por el sistema jurídico y de incentivos para la creatividad, el ensayo y error, el riesgo. Es decir en un contexto altamente normatizado, lo contrario de la "ley de la selva".
No es capitalismo el mercantilismo, no es capitalismo el empresario amigo del Rey, no es capitalismo el manejo de la economía mediante subsidios, exenciones impositivas, alientos a ciertas industrias, tipos de cambio diferenciados, cuotas, protecciones aduaneras, monopolios, licencias, permisos, exclusividades, mercados protegidos.
No es capitalismo la estafa, el desfalco, el trafico de influencias, el acceso privilegiado a información, la ausencia de leyes que penalicen el trabajo en negro, la evasión impositiva, el cambio de las reglas de juego, el engaño al consumidor, la competencia desleal, los “contactos” con el poder, las “influencias” en las altas esferas: todo eso se observa todos los días en los regímenes populistas y socializantes, supuestamente “populares”: corrupción, “amigos del poder”, burguesías rapidamente enriquecidas, contratistas multimillonarios, excepciones, leyes privadas (“privilegios”)
No está en crisis el capitalismo, sencillamente porque la crisis forma parte de su dinámica imprevisible. La vida está llena de crisis, algunas graves.
Lo que siempre está al acecho, tras esta crisis, es el intento de someter a la acción de funcionarios la vida económica. Con el pretexto de “controlar” la codicia privada, se intenta instaurar un sistema que ahoga la motivación a crear nuevos bienes y servicios, más eficientes, baratos, de mejor calidad y más accesibles a la gente. La economía controlada se congela, deja de crecer, se repite a sí misma y decae, como todas las economías cerradas y estatistas: ¿o es necesario aun demostrar que fue la apertura al mundo lo que salvó a China de la hambruna a que el comunismo la llevaba permanentemente? Ese Comunismo de mercado- aberración que algun dia, quizás, dará lugar a una democracia capitalista- muestra al menos que ciertos valores capitalistas (derecho a la propiedad, por ejemplo) deben ser aceptados aun por sus enemigos para desarrollar el país : ¡y vaya que se desarrolló China! Preguntemos a sus dirigentes si desean una vuelta atrás…
Hace seiscientos años, un erudito árabe, Ibn Jaldum escribió, refiriéndose al peso de los impuestos-o sea al peso del Estado - en la economía:
“Cuando las tasaciones con fines impositivos y los impuestos son bajos, los contribuyentes tienen la energía y el deseo de hacer cosas. Las empresas crecen y aumentan, porque los impuestos bajos traen la satisfacción. Cuando las empresas crecen, crece el número de impuestos individuales y el monto de los mismos. De consecuencia, los ingresos fiscales, de las cuales es la suma total (los gravámenes individuales), aumentan.(…)
Cuando los gravámenes aumentan más allá de los límites de equidad el resultado es que desaparece el interés en generar empresas, ya que cuando comparan gastos e impuestos con su renta y ganancia y consideran el poco beneficio que logran, pierden toda la esperanza. Por lo tanto, muchos de ellos abandonan de toda la actividad económica. El resultado es que se van los ingresos fiscales totales abajo, dado que el número de los gravámenes individuales se va abajo.
(…)
El aliciente más convincente para la actividad económica es bajar tanto cuanto sea posible las cantidades de impuestos individuales sobre las personas capaces de emprender actividades productivas . De este modo, dispondrán a tales personas psicológicamente a emprenderlas, porque pueden sentirse confiadas de lograr un beneficio de ellas.
Como se observa, Jaldum no habla de “redistribución de la riqueza”, sino de condiciones para generar riqueza, alicientes a la iniciativa privada. Liberalismo explícito!
El sistema de mercado es perfectible, obviamente, sobre todo a la luz de nuevas tecnologías, y nuevos desafíos. Pero pretender que la política venga a controlar (reemplazar) a la economía privada es un retroceso destinado, además, al fracaso: es volver a lo de siempre, al Rey administrando la cosa pública, como si de su hacienda se tratara. Ahora a eso de le dice “redistribuir la riqueza” – quedándose el “redistribuidor” con el rédito político (y en caso de corrupción, con un “vuelto” importante)-
Como dice el viejo “Camino del Tao”, de 2500 años de antigüedad
Cuando más prohibiciones existen, más pobre es el pueblo.
Cuando más grande es el número de leyes,
Mayor es el número de ladrones y bandidos
Por lo tanto el sabio dice:
No hago nada y el pueblo se reforma por sí mismo.
Amo la quietud y el pueblo se hace recto por sí mismo
No negocio y el pueblo se hace rico por sí mismo
No tengo deseos y el pueblo es simple y honesto por sí mismo
Hoy vuelve a quedar entre los temas en discusión las vieja advertencia de Lao Tse o de Jaldum: qué cantidad de prohibiciones exigen los políticos y qué cantidad de prohibiciones está dispuesto el pueblo aceptar; qué cantidad de “negocios” a cargo del Estado, que impidan la creación de riqueza se pueden permitir; cuanto deseo deberán reprimir los políticos para que el pueblo pueda crecer solo.
*****
Se sabe que los geólogos tuvieron una polémica, en el siglo XIX entre los “catastrofistas” y los “uniformitaristas”. Para los primeros la Tierra se conformó mediante explosiones catastróficas, determinando el presente. Para los uniformitaristas, en cambio, hubo un parto inicial y un largo y pacifico proceso de asentamiento y cambio imperceptible de la Tierra.
En cuestiones sociales, históricas, pasa lo mismo.
Los “ revolucionarios” siempre afirman que estamos en vísperas de una pavorosa tragedia, de una crisis que nos hundirá en los infiernos de Hades…a menos que los sigamos “a ellos”, a los profetas que saben. Los más tranquilos, los uniformitaristas, creen que nada es demasiado crítico, que solo hay lentos procesos de cambio.
Confieso mi duda ante tales cosmovisiones.
Desconfío de los catastrofistas (sus visiones mezclan realidad y fantasía: hoy hablan de cambio climático, ayer predicaban la Revolución inminente) pero me parece que los otros son incapaces de ver las señales del cambio dramático, que una vez cada, digamos, tres o cuatro décadas, sobreviene. Son los que ante el Muro de Berlín a punto de caer, miraban aburridos hacia el costado pensando que “nunca pasa nada”. Por ejemplo, Churchill era catastrofista en la década del treinta: alertaba sobre las intenciones guerreras de Hitler, mientras los políticos europeos sonreían, cínicos, creyendo dominar a la bestia.
Sabemos que hace millones de años un meteorito terminó con el 97% de las especies, lo cual indica que Dios estaba distraído y su obra casi se le queda inconclusa antes de tiempo.
O sea. Que hay catástrofes: naturales y sociales.
El pensamiento liberal clásico no es catastrofista: supone largas evoluciones, siglos en los que las normas se van ajustando, en los que los hombres puestos a intercambiar comparten cada vez más un sistema normativo básico, justamente el que transforma a los mercados en espacios humanizados y libres, no en áreas de coacción a la libertad de elección.
Pero el liberalismo no pinta una fábula idílica, a la manera de la Utopía, del Mundo Feliz: hay conflictos, oposiciones, hay “destrucción creativa”, las empresas fracasan, los gobiernos intervienen más o menos, los competidores nos ganan, hay pelea, lucha, conspiraciones y batallas. En el mercado no hay certezas: las certezas se basan en la palabra, la confianza, el cumplimiento de los contratos. Cuando eso se pierde- porque algún grupo de financistas se dedica a engañar al resto, por ejemplo- el sistema tambalea. Justamente porque es un sistema muy sutil, muy poco ingenieril, un sistema humano que se basa en la confianza y en el cumplimento de los contratos. No en las órdenes de un gobierno o en el capricho de algún millonario.
En una época no tan remota, digamos trescientos años atrás, el mundo era pacífico. Había, eso si, guerras casi permanentes. Pero esas largas guerras no afectaban las escualidas economías de aquellos tiempos, que se seguían basándose en la tierra, como en plena Edad Media. Y las guerras no diezmaban las poblaciones, como lo hicieron las Grandes Guerras del siglo XX. Es claro que había enclaves de progreso- Flandes, Londres- pero no había algo así como una economía global.
En aquellos tiempos los funcionarios civiles y eclesiásticos extraían una fuerte plusvalía a los campesinos y trabajadores urbanos. Las impresionantes catedrales y los hermosos palacios dan prueba sobrada de ello. El Rey y la Iglesia sonreían satisfechos con ese orden de cosas. Nadie decía en ese entonces, como el actual Papa dice ahora, que el dinero “es como arena sobre lo cual no puede construirse nada sólido.”
El dinero, por vía de los diezmos y los impuestos llegaba a raudales a las manos de los funcionarios reales y eclesiásticos.
Y esos funcionarios, a que negarlo, aunque odiosos para muchos, cumplían funciones indelegables. A menos que pensemos que es un ideal un sistema anárquico, sin instituciones, si orden, sin leyes, debemos concluir que aunque no gusten sus métodos, no había alternativas: el Estado brindaba cierta idea de seguridad material y la Iglesia brindaba cierta idea de seguridad espiritual. Esos curas bien alimentados y metidos, eran, sin embargo, unos intermediarios de la Eternidad que cada familia quería tener de su lado, como amigos, consejeros, guías espirituales. El Rey, a su vez, era la corporización de ciertos valores de permanencia, de identidad.
Hoy día, las cosas son diferentes, pero hay algunas similitudes.
El sistema de libre mercado funciona sobre la base del crédito (“creer en la palabra”, confiar en que me devolverás el préstamo más un interés pactado).
Hay unos funcionarios privados cuyo acceso privilegiado a los mecanismos del crédito los hace tan antipáticos como los funcionarios del Estado Absolutista, y tan imprescindibles como ellos. (Hasta que no se invente nada mejor).
Es cierto que son odiosos, que juegan con nuestro dinero, ganan fabulosos sueldos y primas, son codiciosos e histéricos. Pero me pregunto que sería un mundo sin bancos, sin compañías aseguradoras, sin consultoras de riesgo, sin bolsas, sin agentes financieros.
No habría posibilidad siquiera de que un granjero de Canadá o Argentina obtuviera un préstamo para comprar de semillas, préstamo otorgado por un banco que obtuvo el efectivo de un fondo de pensiones dinamarqués. Al no obtener el préstamo, el granjero sembraría solo la mitad de su terreno, bajaría así la producción y –multiplicando esto por millones de granjeros- el trigo escasearía y aumentaría así su precio, generando una hambruna.
¿Quien tendría la culpa de esta hambruna? ¿El banco por NO prestar?¿El granjero por NO sembrar? Nadie, en realidad. No existiendo canales de circulación del dinero basado en una confianza básica, la maquinaria se detiene, independientemente de la bondad o maldad de sus agentes. Destruir el sistema bancario es lo último que hace un gobierno antes de destruir su economía. No es un chiste: es como paralizar el corazón, y pretender que los músculos sigan recibiendo oxígeno.
Para preservar esa matriz básica del sistema de intercambios hay infinidad de vericuetos técnicos y legales, pero el objeto es uno solo: en caso de pánico financiero, hay que salvar a los bancos inyectandole dinero público, o sea de los contribuyentes. Doloroso pero inevitable.
En las crisis catastróficas se pierde la confianza. Los bancos se niegan a prestarse unos a otros, dejan de prestar a las familias y a las empresas.
Imaginemos, entonces, que la gente, asustada, se niega a realizar intercambios: deja de comprar lo prescindible, saca su dinero del banco, no invierte en su pequeña empresa, se refugia en el hogar, deja de intercambiar bienes.
Imaginemos que las personas dejan de “poner sentido” a las cosas. Es que, para los socialistas y los cristianos, los bienes en el mercado son simplemente “cosas materiales” que vienen a resolver necesidades básicas. Para ellos, no es una necesidad básica ponerse para la próxima fiesta la ropa más impactante, para poder seducir así a algún joven pretendiente.
Ese tipo de necesidades humanas está fuera de la lógica de los socialistas y los cristianos. Para ellos lo fenómenos del consumo: la moda, las marcas, la diferenciación, la seducción… son extravagancias de la sociedad de consumo, estupideces que sacan recursos a cosas más importantes como fábricas de acero, destornilladores, canteras o minas de carbón. Para ellos, las búsqueda de “marcas”, que mueve millones de dólares anuales aun entre los sectores más pobres de la población, es incomprensible.
La gente, según ellos, no proyecta “sentidos” a los bienes, a las marcas. No tiene necesidad de hacerlo, y si lo hace es simplemente porque la publicidad manipula sus almas. El “sentido” lo aportan ellos (la mística revolucionaria, el Hombre Nuevo, la Fe en la Santa Madre Iglesia, o en el Profeta)
Pero, pese a socialistas y cristianos, la gente SÍ proyecta sentidos a una gaseosa, una hamburguesa o un celular. Podemos reírnos de eso, pero no negarlo. Buena parte de la economía mundial se basa en la necesidad de la gente de tener objetos cargados de valor simbólico. Zapatillas que evoquen un estilo de vida informal, o camisetas que muestren el “lado oscuro” de la vida.
Ahora bien, en las crisis la gente se retira, por un tiempo, del juego de los sentidos asignados a los bienes. Esto significa, que se refugia en las funciones básicas – animales- (casa, comida, abrigo, seguridad) y deja de comprar lo “superfluo” (o sea, lo que nos diferencia de un cavernícola).
Los socialistas y cristianos, contentos, aplauden la “sabiduría” de la gente. Esa “sabiduría” destruye millones de puestos de trabajo, desde costureras y vendedoras de ropa de marca, hasta programadores de software para teléfonos celulares o juegos electrónicos. Parece que en esas crisis renacen los austeros monjes- como Leonardo Boff, diciendo que solo hay que comer un poco de arroz y taparse con una tela – que en vez de animar a la gente a reabrir los cauces del consumo y la producción de valor, la invitan a encerrarse aun más, propiciando así el retraso de la vuelta a la normalidad.
Los reflejos de la vieja ideología anticomercial, antidineraria, antimercado, explotan en estos tiempos todos los días en infinidad de comentarios periodísticos y en los foros de la web. Se habla de avaricia, avidez, salvajismo, falta de controles de le Estado, como las causas de la crisis.
Como escribe Juan A. García, en “La ciudad Indiana”, 1900, “Anticipándose unos siglos a Carlos Marx, San Jerónimo decía: “Como el mercader nada agrega al valor de sus mercaderías, si ha ganado más de los que las ha pagado, su ganancia implica necesariamente una pérdida para el otro; y en todo caso el comercio es siempre peligroso para su alma, puesto que es casi imposible que un negociante no trate de engañar”.
O sea: el comercio y los servicios financieros son inútiles, no agregan valor al producto, son formas de robo organizado que debe ser limitado, y en esto coinciden socialistas y cristianos.
Ese es el contexto ideológico de la “economía cristiana” que ahora esgrime el Papa contra el inmoral capitalismo: desprecio al comercio, a la ganancia, control obsesivo por parte del Estado para “proteger” a la población, “precio justo”, o sea imposibilidad de acumulación para reinvertir en más capacidad productiva. Pobreza como virtud.
O sea: en las crisis la gente se retrae, se deshumaniza, descarga sentido de los bienes y solo se dedica a resolver sus necesidades básicas. Al hacer esto- obviamente sin saberlo- condena a la economía al crecimiento cero, postergando la recuperación. Socialistas, cristianos y ecologistas aplauden, alborozados, por el fin del capitalismo, al cual vienen “matando” desde hace dos siglos, prometiendo catástrofes ineludibles y radicales.
Por otra parte, esa idea de que la codicia es un invento capitalista, es para reírse. Como si durante milenios el mundo no haya sido testigo de robos, injusticias, explotación, acumulación de riquezas, abusos, confiscaciones, por parte de jefes, reyes, faraones, obispos, brujos, imanes, varones feudales, guerreros, conquistadores. Esto lo transcribe Juan Agustín García, en 1900 (“ La ciudad indiana”) describiendo la sociedad colonial, católica y monarquita y antiliberal, hacia 1700:
“Cada uno, se dice en un sermón colonial, espera fabricar su fortuna a expensas de otro. No tienen otra regla para adquirir su deseos, ni otros límites que su impotencia. Se entra en los empleos no para trabajar en la tranquilidad pública, ni por restablecer el orden y la disciplina; sino para elevar las casas sobre la ruina de otras muchas y constituirse el heredero del huérfano y la viuda. El espíritu más grosero llega a ser fecundo y fértil en arbitrios cuando se trata de grandes o pequeñas ganancias”.
Pero, es indudable que esta crisis remueve el fondo y afloran a la superficie viejos prejuicios antes ocultados. El viejo odio de la Iglesia hacia la actividad comercial y financiera, cierto antisemitismo remanente (el judío como manipulador financiero), cierta impaciencia con la molesta libertad, el pedido de un Estado cada vez más interventor, el reclamo de menos libertad y más solidaridad, menos ganancia y más justicia, un trasfondo ideológico que desde hace miles de años – desde Aristóteles y Santo Tomás hasta Marx- nos alerta contra el dinero, ese corruptor. Mejor que dinero contante y sonante es, seguramente, el oro, las propiedades inmuebles y los títulos de nobleza hereditarios.
Dice Marx, con su bella prosa: “ Como tal potencia inversora, el dinero actúa también contra el individuo y contra los vínculos sociales que se dicen esenciales. Transforma la fidelidad en infidelidad, el amor en odio, el odio en amor, la virtud en vicio, el vicio en virtud, el siervo en señor, el señor en siervo, la estupidez en entendimiento, el entendimiento en estupidez.
Como el dinero, en cuanto concepto existente y activo el valor, confunde y cambia todas las cosas, es la confusión y el trueque universal de todo, es decir, el mundo invertido, la confusión y trueque de todas las cualidades naturales y humanas”
O sea. El dinero envilece, cambia, trastoca, modifica, invierte. La matriz conservadora de Marx fluye aquí pura y cristalina: se opone al capitalismo desde un lugar “moral”, para preservar al hombre del poder destructor del dinero. Exactamente lo que dijo Benedicto: “Ahora estamos viendo, con el hundimiento de los grandes bancos, que el dinero desaparece, que no es nada; se trata de una realidad de segundo orden".
Esta “realidad de segundo orden”, este agente del “inversión y trueque de los valores” debe ser ingnorado, nos dicen, superado con otros mecanismos. (A nadie se le ocurre cuales otros)
Creo que eso es suicidio- o asesinato. De eso hay que escapar como de la peste. Quieren vaciar la pileta del agua sucia, y no se dan cuenta que el agua se va junto con el bebé. Eso nos va a condenar a un retroceso de décadas. Eso es parar la máquina (ruidosa, conflictiva, imprevisible) que ha sacado a centenares de millones de personas de la pobreza ancestral, en solo veinte años. En nombre de “valores” éticos se intenta desmontar la lógica de un sistema altamente adaptable, mutable, pero, como todo en este mundo, lejos de ser eterno. Podemos, si nos ponemos de acuerdo socialistas, cristianos, ecologistas, anarquistas, estatistas, reguladores, políticos, académicos, universidades, medios, periodistas, columnistas, escritores, artistas, cantantes, maestros, profesores, monjes, curas, obispos, rabinos, imanes…, podemos, si hacemos todos fuerza en contra de la libertad de mercado, aplacar, hundir, disminuir, controlar, minimizar, debilitar, destruir al capitalismo, en nombre de valores de solidaridad, compromiso militante y defensa del pueblo. Entonces, sí, veremos la crisis perfecta.
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Hay tres actores centrales del drama económico, y solo tres. Cada uno de ellos ha creado su propia ideología justificadora. Los tres, sin embargo, están obligados a convivir. Cuando desaparece uno de ellos, sobreviene la crisis terminal de un sistema productivo y político.
Los actores son:
Estado- Consumidores-Productores
Hay tres posibles alianzas
1) Estado – Productores (Capitalismo de Estado)
El Estado se asocia con los propietarios del sistema productivo. Se establece una relación dinámica en la que cada subsector intenta obtener beneficios de alguna parcela de la Administración Pública, la cual “cobra” por dichos beneficios (en especie o en apoyo político de alguna clase). Se fomenta la protección aduanera, los mercados protegidos, los oligopolios. Se promueve la producción “nacional” aunque esta sea cara o de mala calidad. Es el reino de las excepciones, las resoluciones, las reglamentaciones, las licitaciones arregladas, las leyes especiales, los decretos.
Consecuencia: burocratización, inflación, desempleo, baja productividad.
2) Estado – Consumidores (Populismo)
Esta alianza genera gobiernos demagógicos que mantienen bajo el precio de las mercaderías para favorecer a los consumidores- su apoyo político- pero descapitalizan y por ultimo arruinan a los productores. La retórica es “anticapitalista”, culpándose a los empresarios productores por la inflación, el desabastecimiento, el mercado negro, la desaparición de líneas enteras de productos.
Consecuencia: huperinflación, desabastecimiento, mercado negro, militarización de la vida económica, con confiscaciones de empresas.
3) Consumidores –Productores (Liberalismo)
Los productores dependen de las decisiones de los consumidores, que buscan calidad y bajo precio. Para lograr el apoyo del consumidor los productores deben mejorar sus sistemas productivos, invertir en investigación, motivar y capacitar a su mano de obra, comunicar eficientemente su oferta. El Estado no interfiere: no hay exceso de impuestos, retenciones ni regulaciones; su papel se orienta a abrir la economía a los intercambios globales, mejorar la infraestructura, la Justicia y los sistemas de de seguridad. El Estado no genera riqueza, ni la “redistribuye”. Es el mercado el que asigna los recursos. Los productores comprenden que no se trata de obtener el apoyo de algún funcionario, sino de obtener el apoyo de los consumidores, para lo cual deben construir su prestigio en base a la mayor calidad en bienes y servicios.
Consecuencias: crecimiento y mejora en la calidad de vida. Riesgos permanentes de quiebra, fracaso empresarial, crisis económicas cíclicas.
- Existe una posibilidad extrema: la entronización uno solo de los tres actores, y la desaparición de los otros: el Estado Absoluto.
Desaparecen así los productores independientes: el Estado es el único productor. Los consumidores ya dejan de elegir: solo consumen los que el Estado decide producir, con independencia de la demanda pública y atendiendo exclusivamente a la lógica de la producción (menores costos, existencia de recursos, etc.). En cierto modo los consumidores como tales desaparecen ya que dejan de decidir qué, cuándo, cuánto y dónde adquirir bienes y servicios.
Consecuencias: parálisis del sistema, hundimiento final (ejemplo: URSS)
- Como utopía puede pensarse en un sistema de Consumidores-productores (prosumidores alguien los llamó) con capacidad cooperativa para crear un sistema de producción y consumo a cargo de un único actor: no es necesario el Estado, ya que se supone que no habrá necesidad de arbitraje y de sistema judicial y de seguridad. Una simple fantasía utópica, que encarnó en algunas visiones ácratas.
En los dos primeros sistemas- el capitalismo de Estado y el populismo socializante- la política es el ámbito central de toma de decisiones.
Se desarrolla entonces un sistema de administración pública, de acceso a los puestos, de rotación de las ofertas políticas, de capacitación de cuadros técnico políticos que configura la situación más habitual. Tanto la Europa unida como hasta cierto punto EEUU y los países en desarrollo se mueven en esta lógica de preeminencia de la política, o sea, preeminencia del Plan por sobre la evolución espontánea de la relación productores-consumidores.
El Estado sabe que en esa relación hay una fuerza de desarrollo que no puede “controlar”: una alianza que limita al Estado el rol de garantizador de las reglas de juego, pero lo inhabilita a tomar decisiones monetarias, fiscales, cambiarias, laborales y comerciales. Una “catástrofe” para los miles de cuadros profesionales formados en la lógica del Estado “dador”, del Estado que favorece o bloquea sectores enteros, grupos económicos, empresas, actividades. Profesores, periodistas, escritores, opinadores: todos ellos participan de alguna forma del Estado-Decisor, ya que acceden a la información calificada que anticipa, prevé, sugiere...posibles decisiones que el Poder dictará y sobre eso construyen sus saberes: el periodista con mejores fuentes, al analista que sabe cual es la lógica de tal o cual funcionario, el profesor que explicará a sus alumnos el proceso de toma de decisiones en el Estado, etc. Todos ellos quedarían sin trabajo si se impusiera una alianza Consumidores-Productores, ya que las decisiones de inversión, ahorro, compra, contratación son , en ese caso, exclusivamente individuales, imposibles de anticipar puesto que responden al balance entre millones de objetivos y metas diversos que solo logran su consumación en el mercado.
De allí la mala prensa que tiene el liberalismo, esa alianza entre productores y consumidores que limita la actuación de la política, del Estado y sus empleados.
La actual crisis - que es ciertamente una crisis más relacionada al exceso que a la falta de regulaciones - es la última gran ocasión para desarrollar con todo lujo la ofensiva antiliberal y demostrar la sapiencia del Estado controlador, que evitará todas las crisis del futuro. Dios en la Tierra se llama Estado, a él nos rendimos, ante él nos arrodillamos y confesamos nuestra impotencia como consumidores y productores.
Así construimos la próxima Crisis.
VI. Mi país
Por qué Macri
Voy a cometer voto por Macri. Como una lucha entre Mr. Hyde & Mr. Jeckill mi interior se remueve, enfrentado en dos partes opuestas.
Por un lado está la tradición social democrática, aquella adhiere a la Democracia (y abandona la jerga comunista) pero desconfía íntimamente de capitalistas, liberales y pro mercadistas. Durante años, luego de la natural ruptura con la adolescencia “revolucionaria” adherí a esa línea de pensamiento: votar a Alfonsín, a Bravo, a concejales socialistas, a la Alianza. Ninguna ruptura ni conflicto interior.
Del otro la creciente noción de que ese pensamiento “buenista” es parte del problema. Parte importante. Que constituye una forma atenuada de la ingeniería social a que siempre tienden los planificadores, desde Rousseau a Marx y de Perón a Keynes. “Desconfiar de la gente (fácilmente manipulable por la propaganda, pasto de los capitalistas) y conducirla, porque “ nosotros sabemos”: donde invertir, qué industria proteger, qué precio cuidar, cual liberar, qué droga prohibir o qué libro, etc.” Y la terrible constatación de que ese pensamiento es largamente permisivo de la tentación totalitaria de izquierda. Aun vemos sus homenajes al Che, a Fidel y ahora a Chávez. “Nos sacamos fotos con ellos aunque aclaramos que no queremos repetir su experiencia en nuestro país” dicen los Zapatero, los Lula…o los Kirchner.
Definirse como “liberal” en esta Argentina estatista por derecha o por izquierda es casi cometer suicidio social. Yo lo he asumido: conmigo traigo algunos libritos de maestrito (de Popper, de Misses, de Hayek, de Sarmiento, de Jefferson, de Ortega, de Montaner…) que me ayudan a elaborar mi posición, a encontrar explicaciones donde antes solo tenía intuiciones.
Y la obligación de ejercer esta responsabilidad (reflexionar, leer, estudiar la realidad de este, para mi, nuevo punto de vista) incluye votar en elecciones.
La realidad nunca es blanca como la pantalla de mi notebook.
Pero creo algunas cosas son claras: un proyecto político apoyado en la prebenda, en el copamiento y desangrado de las instituciones, que desconoce la mecánica de los precios, que impone restricciones, leyes de abastecimientos probadamente ineficaces, debe encontrar algún límite en algún lugar. Primero fue en Misiones, a cargo de un Obispo. Después en Tierra del Fuego, de la mano del ARI, y Macri en la Capital. Mañana en Santa Fé, con Binner. De modos distintos, con ideologías diversas se alza aquí y allá una cierto muro de contención al proyecto hegemónico. A eso adhiero.
Y acá ese muro lo construyó Macri. Mauricio que es Macri.
Si alguien piensa que el complejo y riesgoso camino de Mauricio Macri hacia el esquivo poder es para hacer buenos negocios...está loco. Todas las luces de la prensa y la oposición estarán puestas en los contratos de obra que genere la Ciudad. Nunca se vió a un "capitalista amigo del poder" meterse a gobernar directamente, para hacer negocios: ellos hacen negocio con TODOS los gobiernos, y desde la sombra y el bajo perfil, al modo Yabrán. O Eskenazi. Es simplemente absurdo suponer que un poder así se ejerce…ganando elecciones.
Me imagino las motivaciones de Mauricio Macri para meterse en este proyecto político (diferenciarse de Papá, crear su propia historia, etc.) pero eso no viene mucho al caso. Pienso que si lo hace como jefe de una banda de capitalistas ávidos de contratos, eso se verá a poco andar y recibirá el repudio de sus votantes: se hundirá en la vergüenza y desaparecerá de la política. Pero sinceramente no creo que esa sea su motivación.
Hay que optar: no entre dos personas impecables, hermosas, puras e incontaminadas sino entre un Delegado del Poder central-un ex grossista y asesor de la Decibe travestido ahora en fiscal de los noventa- y un empresario masivamente votado el 3 de junio, obligado por la lógica a hacer una gestión impecable (aunque subsista el riesgo de caer en practicas oscuras).
Esa es la opción, nos guste o no. Yo apuesto a Macri y sobre todo a Micheti, la cual - seré ingenuo- me parece una persona integra y admirable.
El lunes, con el 58 o 62% de Macri, la seguimos.
Punto de inflexión
Tengo la sensación de que una vez más, la gente le va a dar una lección a los políticos, incluyendo a los de la oposición. Y a los consultores que ya anuncian la imposibilidad de que Cristina pierda en octubre.
Me parece que estamos en vísperas de un cambio dramático de la curva de tendencia predominante desde 2003.
La Capital ya ha experimentado ese cambio: hoy el kirchnerismo es en la Ciudad de Buenos Aires poco menos que un sesgo de la politica, un pequeño segmento casi marginal.
El poder está ocupado ahora por el macrismo, a nivel local, y por Lavagna como opción presidencial. Cristina K solo alcanza a ubicarse 5 puntos por debajo de la intención de voto al ex ministro de Economía, y en baja.
Todas las preocupaciones de los porteños encuentran el vacío del lado del Gobierno nacional: ni la inseguridad, ni la inflación y su vergonzoso ocultamiento via INDEK, ni la renacida corrupción o la inédita crisis energética pueden ser desviados por discursos de la candidata en los que campea su admiración por Hegel, ni más ni menos.
Tenemos ya en ejercicio un matrimonio autista que solo “maneja” el tinglado que los corruptos intendentes peronistas del conurbano y los no menos corruptos sindicalistas arman a la hora de meter gente en los actos. Los veinte o cuarenta mil barrabravas, apaciguados a golpe de paco, plan jefes y jefas, prebendas o simplemente vino a granel solo garantizan la tapa del diario de mañana. Pero el sordo terror que despiertan esas multitudes que a veces se desatan como en San Vicente, dando un espectáculo tan peronista en el más siniestro sentido de la palabra, ha alejado para siempre a las progresistas clases medias urbanas del país de este proyecto sin nombre (neo-peronismo, trasnversalidad, centroizquierda, ¿qué?).
La racionalidad se refugia ahora en Carrió, Lavagna y Macri. Estos tres están condenados a entenderse. Cada vez más, la gente los junta en su imaginario como versiones distintas de un país más previsible, más libre, humano y progresista, abierto al mundo, sin la crispación de la ausencia de ideas, de los que creen que la historia los mira, cuando en realidad están condenados por su pequeñez a ilustrar, alguna vez, solo la historieta argentina.
A esos nombres habría que asociarles el de López Murphy- que enternece en su escuálida “des-popularidad”- y, extrañamente , el de Scioli. Este personaje, al cual seguramente le queda demasiado grande su popularidad, deberá cumplir el papel al cual la gente lo ha destinado: romper desde dentro el sistema K, como gobernador de Buenos Aires. Pero esto sucederá en dos o tres años.
Antes, ahora mismo en octubre, se verá si la candidata llega o queda al costado del camino, boqueando como pez fuera del agua.
Todos los indicios son que la Argentina urbana, moderna, le dirá que no. Queda, es obvio, la Argentina de la pobreza, esperanzada en algún lider gritón y aún creyente en santidades evitistas, gente atada a un libreto ya gastado, pero a la que nadie ha sabido hablarle en estos años.
Hay final abierto, como en los grandes momentos de la Historia, guiados solo por la imprevisibilidad de lo que está cambiando. Nada está dicho.
Hegel y Curto
Cristina K ha dicho en el reciente Congreso de Filosofía , en Mendoza, que ella es Hegeliana. Ni más ni menos.
Como dice Popper. “ Hegel es, sobretodo en Alemania, objeto de una admiración desproporcionada. Todo el mundo se cree con absoluta seriedad que Hegel fue un gran filósofo por el hecho de emplear grandes palabras. Y es precisamente esa inmodestia intelectual verdaderamente inaudita lo que más cunde entre los intelectuales (…)
Hace tiempo que no lo leo, sencillamente porque no lo considero honrado. Hegel no busca la verdad. Lo único que quiere es impresionar. La Filosofía de Hegel fue la primera que se ocupó en Alemania de los problemas relacionados con el poder. Supuso la apoteosis del Estado, en particular del Estado Prusiano. Hegel denominó de forma grandiosa al estado prusiano la “marcha de Dios a través del Mundo”.
Pero nadie le puede negar a Cristina K, ni a nadie, elegir su filósofo de cabecera.
Mientras ella se nutre de ideas de la fuente Hegeliana, se nutre de votos de la fuente Curtoiana, esto es, de los intendentes del conurbano y de los centenares de pequeños caudillejos locales que ocupan el Estado Hegeliano en este país. Solo a un peronista se le puede ocurrir nutrirse al mismo tiempo de Hegel y de Curto, pero forma parte de esa tradición política juntar en explosiva mezcla a Mussolini y Marx, a Franco y el Che, y otras variantes audaces. Los peronistas son hegelianos porque aman la contradicción, el conflicto, la pelea, la guerra, la violencia. Y porque aman al Estado.
Se sabe que Hegel opinaba que la historia avanza justamente por medio de contradicciones entre Tesis , Antítesis y Sintesis . Hay muchas síntesis dialécticas interesantes. Como
Hegel………………Antitesis Marx………………..Síntesis Stalin
Y como no: Hegeliana en filosofía, Curtista a la hora de recoger votos:
Hegel………………Antitesis Curto………………..Síntesis Cristina K
Hegel es el cambio, la contradicción, el Espiritu avanzando en el mundo. Es el Gran Hombre que me permite al mismo tiempo armar tinglados de negocios y hablar de Derechos Humanos, llorar en la AMIA y abrazarme con el pro-iraní Chávez.
Curto es el manejo de 500 palabras, entre las cuales se destacan: retorno, diego, puntero, gilada, barrabrava, apretar, votos, interna, territorio, poder, guita, contratos.
Hegel y Curto. Síntesis peronista en manos de Cristina K.
Corrupción en el GBA
De primera fuente me ha llegado este relato (se ocultan nombres por razones obvias)
“Yo soy arquitecto y trabajo en una empresa constructora. Esa empresa está a cargo de un proyecto de mejoramiento de viviendas precarias en un Partido del GBA, por dos millones de pesos. No se trata de construir nuevas viviendas, sino de mejorar (baños, cocinas, techos, etc.) las existentes. La Municipalidad, a través de su Dirección de Vivienda maneja las adjudicaciones y la implementación concreta del plan.
Lo primero es la exigencia de un retorno del 30%. O sea, nada de “diegos”, ahora la cosa es un tercio del contrato.
Se supone que va para el Intendente y…más arriba.
Pero lo insólito es lo siguiente. El director de vivienda fue echado. Se lo acusó de quedarse con el 30% y no repartir nada. Desapareció de la vista. Y entonces, a fojas cero: nuevo pedido del 30%, un nuevo 30% que se sumó al ya pagado.
Cada vivienda recibe, en teoría, unos 14000 pesos para reparaciones. En la práctica a cada familia le llegan unos $5000, un tercio de lo estipulado. En el medio: retornos, gastos burocráticos, coimas a sucesivos inspectores, etc.
Ya ni siquiera se guardan las formas ni se actúa con sigilo. No, en plenarios municipales, con decenas de testigos, se acuerdan cantidades y modos de pago. El cobro siempre es anticipado: el primer pago de toda obra es el 30% para la intendencia y sus amigos.
Cuando hay algún “problema” me citan, siempre en lugares alejados de la cede municipal y con la exigencia de que “venga solo”, así el apriete es más siniestro. Me obligan (a fin y al cabo son peronistas “del pueblo”) a poner materiales aun mejores que los del contrato: le roban a la gente, pero después le exigen a la empresa que meta más y mejor calidad de trabajo, para quedar como “defensores del pueblo”. Roban y ganan votos: negocio redondo.”
Hasta ahí el relato.
Conclusiones obvias: un botón de muestra de lo que este régimen de impunidad está generando en todas las reparticiones que manejan obra pública: municipios, provincias, empresas estatales, direcciones nacionales o provinciales de infraestructura, de salud, de educación, de rutas.
Marea pensar que año tras año miles de millones de pesos son tragados por un sistema que financia así sus costosas campañas políticas, realiza operaciones encubiertas, paga buchones, periodistas y policías, destruye pruebas, intimida, corrompe, asusta, desanima, corroe, desgasta, achica, pervierte, denigra, y promete la felicidad del pueblo.
Qué hacer. Por ahora, denunciar cuanto pequeño o gran hecho llegue a nuestros oídos. Como este caso. Qué más. Y votar…a otros.
Comentarios preelectorales
Es imposible que a uno no lo tilden de elitista, cuando dice lo siguiente:
La Argentina moderna, urbana (Capital, Rosario, Córdoba, etc.) la que vive en la Pampa Húmeda, concentra al tercio de la población, edita los principales diarios del país, tiene las universidades más prestigiosas…esa Argentina rechaza a Cristina Kirchner, por 70 a 30.
No es una Argentina “mejor”, simplemente es la heredera de un país que atrajo a millones inmigrantes, los integró en dos generaciones, la que se relacionó con el mundo, la que forjó una mezcla cultural propia, autóctona y “gringa”, que parió el tango y el teatro popular, el cine y la gran literatura. Esa Argentina está contra CK , aunque aun no sabe “a favor de quien” estar.
La Argentina profunda, el interior, la tierra adentro, tanto al norte como al sur apoya a CK, aunque no en forma hegemónica. Con variaciones por provincia y ciudad, la mitad vota oficialismo, y la mitad oposición. Se juntan allí desde barones semifeudales a políticos K de cualquier partido. En general, con la obvia excepción de Córdoba, el interior mantiene una relación amor-odio con el poder nacional que nace de su extrema debilidad , la dependencia de los aportes de Casa Rosada y la imposibilidad de armar una alternativa. Se agachan y votan por el poder central, cualquiera sea éste, en la esperanza de recibir una migaja más, este año. Lo odian profundamente, sin embargo. Han olvidado su dignidad hace mucho, aunque quizás algún día se acuerden de que vivir es algo más que agacharse.
Por último, en el Conurbano de BsAs la candidata oficial arrasa por casi 60 a 40. Es en este territorio casi ignoto para el pensamiento académico, ese “agujero negro” como alguien lo denominó alguna vez, donde el poder electoral de “este “ peronismo se asienta. Digo “este” porque es casi indistinto cual sea el que predomina (el Peronismo de Menem, o de Duhalde, o de Kirchner, o de Cristina).
Este territorio, conducido por caudillos locales - que se afianzan por largos períodos, con su anticonstitucional sistema de reelección permanente- con el tejido incansable de negocios sucios, contratos de obra con retornos, arreglos mafiosos, circulación de droga, juego, prostitución, desarmaderos, barras bravas, piratas de la ruta, policía brava, bandas sindicales… este GBA de la crónica policial de cada día, es la base de sustentación, hoy día, de cualquier proyecto presidencial . Vive en estos pocos kilómetros casi el 30% de la población. Con tener aceitado el mecanismo clientelar de la veintena de distritos basta. Tarea diaria, a tiro de la casa Rosada, que Néstor K, especialmente, jamás desechó realizar. Todas las semanas inaugura alguna posible promesa de vivienda, salita de salud o escuela en Villa Luzuriaga o en El Tropezón. La misma tribuna de “fuerzas vivas” locales, los mismos movilizados por los aparatos municipales y sindicales, los mismos aplausos a cada palabra… y a contar los votos.
Es este el fin de la película?
Creo que algún día la Argentina Moderna y Urbana se encontrará con la Argentina Profunda y se pondrán a diseñar el país del siglo 21, en serio. Volverá el sistema de Colegio Electoral, ese que permite que una Provincia, con 200 años de historia y tradición valga más que algún atiborrado partido el GBA, fundado por desborde de inmigrantes hace un lustro. Las provincias históricas serán así reivindicadas. Pero deberá terminar el ignominioso y asimétrico trato económico Nación-Provincias. Las provincias deberán demostrar que son entidades viables sin los aportes de la Nación. Y si no lo son, habrá que pensar en entidades regionales, pluriprovinciales.
Quizás de este diseño surja una Argentina más equilibrada, integrada al mundo, creativa. Mientras carguemos con el peso muerto del GBA esto será imposible. ¿Deberá crearse la provincia Área Metropolitana de Buenos Aires? No lo se, no tengo ni idea, pero supongo que un poder provincial fuerte, que termine con los caudillejos barriales es imprescindible para romper esta tenaza que ahoga el futuro y llena las paginas de política-policial.
En la tele con Pocho
Hoy fui invitado central en el programa de Pocho Romero Feris (”Con la gente”, de Direct TV). Estuve casi una hora hablando sobre los resultados electorales, encuestas y otras yerbas.
Puntos principales
1) Cristina Kirchner ganó en buena ley. Es absurdo hablar de fraude.
2) CK sacó un promedio entre el resultado del peronismo que pierde una elección (el 40% de Luder o de Duhalde del 99) y lo que saca un peronismo superexitoso (Menem 1995: 50%). O sea, bien, pero no arrasó.
3) Lo que caracteriza a esta elección es una fractura geográfica inédita. En las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, Río Cuarto, Cristina K perdió claramente, con un promedio del 30% de los votos. En el resto, en el GBA y en la Argentina del interior (con pocas excepciones) sacó más del 50% de los votos. Como si hubiera dos países, uno crítico y el otro “adherente”. Ya se dispara el imaginario de “gorilas”. El Ministro del Interior se quejó de los porteños, los llamó soberbios y aislados de las corrientes de la nación. Tendría que haber sumado a rosarinos, cordobeses, platenses, bahienses, marplatenses, etc.
4) Hay que separar lo coyuntural (pactos o acuerdos electorales) de lo estructural. No importa a quien, en cada lugar la gente que busca alternativas a este gobierno encontró a Elisa Carrió, o a Lavagna (caso Córdoba) o a Rodríguez Sáa. Hay una actitud básica, estructural, de poner algún límite al poder concentrado que exhibe el kirchnerismo.
5) La dependencia de las provincias al poder nacional condiciona enormemente la libertad de elección: para los habitantes de una pobre provincia del interior “oponerse” al Gobierno central es un acto de sacrificio que nunca se compensa.
6) Una causa de las distorsiones políticas, entre otras, es la desaparición del Colegio Electoral y el consecuente poder de veto que tiene el Conurbano bonaerense, que representa a uno de cada cuatro votantes: veinte intendentes confabulados, determinan quien será el próximo Presidente.
7) Pocho me preguntó algo así como “Qué hacer para el futuro”, ni más ni menos. Me excusé de dar una respuesta fundamentada, pero arriesgué que será necesario en algún momento encarar un rediseño de la Argentina, para ponerla a tono con el siglo XXI: redefinir la relación Nación-Provincias, y redefinir a las provincias mismas, en términos de su viabilidad económica (¿“pluriprovincias” o “entidades regionales”?). Y terminar con el exceso de poder electoral concentrado en pocas (y ávidas) manos del Conurbano. (¿Una “nueva provincia llamada Área Metropolitana”?)
En fin.
La economía morenista
Ya está a punto de caramelo, dentro poco el joven ministro de economía de CK, renunciará apabullado por la fuerza de Guillermo Moreno, el Ministro de Economía en las Sombras (que responde a la Casa Rosada en las Sombras)
La Economía, de aquí en más será la guerra por los precios, en cualquiera de sus frentes: el frente “Índices falsos”, el frente “control de precios”, o el frente “ control de costos para ver si las empresas se están abusando del pueblo”.
Veamos como le fue hasta ahora a Moreno.
INDEC:
Del ridículo nunca se vuelve. Si alguna vez algún instituto de Análisis Clínicos le comunica a un paciente que esa sombra amenazadora NO es cáncer, pero resulta que SI lo es, el paciente lo demandará y publicará en los diarios su drama. El paciente Argentina SI tiene alta inflación, pero su Centro de Análisis Clínicos insiste en seguir jurando que NO hay inflación de más del 10%.
Ningún técnico serio del país colabora ahora en el armado del IPC. Pero ahora, hay más ridículo: el Alberto jura que el INDEC viejo, el bueno, estaba equivocado y que ahora viene la modernización y adaptación al modo “actual en que consumen los argentinos”. Por ejemplo, eliminando el rubro “alquileres” del Índice. El Nuevo IPC genera dudas en el ministro joven, pero la “pesada” del Gobierno está detrás de Moreno y su NIPC , aun más mentiroso que el actual (dio 0,5% en enero, contra un 0,9% del IPC en uso).
Efectos no previstos:
- Baja en los bonos atados a la inflación
- Pérdida de indicadores derivados del IPC como , ni mas ni menos “ Población bajo línea de Pobreza e Indigencia”
- Expansión de la falta de credibilidad a las restantes estadísticas oficiales, sean o no de precios
- Imposibilidad de negociar aumentos salariales sobre alguna base sólida
- Incredulidad frente a toda fuente estadística de información, aun las no gubernamentales
- Ingreso en una zona de irracionalidad en la que al perderse la credibilidad en las cifras de la realidad, se fomenta la irracionalidad, acientificismo, la improvisación, la brujería y la magia.
..- Según mis registros usted me debe 3.456$
..- Y según los míos, le debo 2.345$
..- Quien le dibuja los datos, el INDEC?
Controles de precios
El ejemplo paradigmático lo constituye la batalla contra los tamberos, perdida por ahora por Moreno. El señor decidió, desde la impunidad del poder gubernamental, rebajar el precio del litro que las procesadoras de productos lácteos le tenían que pagar al tambero, un 15% (eso en un contexto de inflación creciente)
Los tamberos, ni lerdos ni perezosos se movilizaron, acordaron medidas de protesta, pero por sobre todo amenazaron con pasarse a la soja y mandar al matadero a sus vacas, con lo cual se agravaría el desabastecimiento lácteo y los precios entonces sí, subirían. Venezuela alguna experiencia tiene en esos desastres. Como escribía Von Mises hace ochenta años:
“Pero qué sucede? Por un lado, el menor precio de la leche provoca un aumento de la demanda del producto; personas que no tenían medios para comprarlo a un precio más alto, puede ahora hacerlo al precio reducido por decreto oficial. Por otro lado, parte de los productores de leche aquellos que están produciendo a costos más elevados-o sea, los productores marginales- comienzan a sufrir prejuicios, visto que el precio decretado por el gobierno es inferior a los costos del producto. Este es el punto crucial en la economía de mercado.
El empresario privado, el productor privado no puede sufrir perjuicio en el cómputo final de sus actividades. Y como no puede tener perjuicios con la leche, restringe la venta de este producto al mercado. Puede vender algunas de sus vacas para el matadero, puede también, en vez de leche, fabricar y vender derivados del producto, como cuajada, manteca o queso.
La interferencia del gobierno en el precio de la leche redunda, pues, en una menor cantidad del producto de la que había antes, reducción que es concomitante a una ampliación de la demanda. (…)
El gobierno le pregunta , entonces, a los productores de leche (porque no tiene la imaginación suficiente para descubrirlo por sí mismo) “Por qué no producen la misma cantidad que antes?”. Obtiene la respuesta: “ Es imposible, dado que los costos de producción son superiores al precio máximo fijado por el gobierno”. La autoridades se ponen en seguida a estudiar los costos de varios factores de producción, viniendo a descubrir que uno de ellos es el forraje.
“Pues bien”, dice el gobierno” el mismo control que impusimos a la leche, vamos a aplicarlo ahora al forraje. Determinaremos un precio máximo para él, y los productores de leche podrán alimentar a su ganado a precios más bajos, con menor gasto. Con esto, todo se resolverá: los productores de leche estarán en condiciones de producir en mayor cantidad y venderán más .
¿Qué sucede en ese caso? Se repite con el forraje la misma historia que sucedió con la leche, y, como es fácil comprender, por las mismas razones. La producción de forraje disminuye y las autoridades se ven nuevamente ante un dilema
Y así el gobierno, que empezó con el control de algunos pocos factores, retrocede cada vez más en dirección a la base del proceso productivo, fijando precios máximos para todas las modalidades de bienes de producción incluyéndose ahí, evidentemente al precio de la mano de obra, pues, sin control salarial, el “control de costos” efectuado por el gobierno sería un contrasentido.
El gobierno consideraba a esos artículos tan importantes que interfirió; quería tornarlos más abundantes, ampliar su oferta- El resultado fue el contrario: la interferencia aislada dio origen a una situación que- desde el punto de vista del gobierno-es aun más indeseable que la anterior, que se pretendía modificar. Y el gobierno acabará por llegar a un punto en que todos los precios, patrones salariales, tasas de interés, en suma todo lo que compone en conjunto del sistema económico, sea determinado por él.
Y eso, obviamente, es Socialismo.”
No hace falta agregar comentarios: la historia de los controles de precios es vieja y siempre termina igual: mal
Control de costos
Hemos visto que en el ejemplo de Von Mises, el gobierno indaga a los tamberos y llega a conclusión que el problema es el costo del forraje…y se decide controlarlo, lo cual inicia una cadena interminable que culmina en la dirección centralizada de la economía, a fin de controlar TODOS los precios de la economía.
Algo de eso, mucho en realidad, se propone ahora la economía morenista: bajo amenaza de multas millonarias se impone una declaración exhaustiva de todo el funcionamiento de las empresas, de todos sus costos, a fin de “pescar” a los empresarios en el delito de intentar obtener ganancias “excesivas” con su actividad.
El burócrata cree que todos son de su condición. Cree que las empresas capitalistas son un mal necesario, una calamidad que hay que acotar, controlar, criticar, corregir, regular, y que todas “se aprovechan” del consumidor. Para el burócrata, que sueña con que el Estado sea el ÚNICO empresario, todo es una cuestión mecánica: materias primas + mano de obra + administración = producto. El producto es un mero emergente de un proceso fácilmente dirigible. Exactamente como en su burocracia estatal: una suma de normativas, unas metas genéricas y a cobrar todos los meses del Presupuesto, sin rendir cuentas al votante.
En cambio, las empresas todos días rinden cuenta a sus compradores: si suben en exceso sus precios o bajan su calidad, el consumidor cambia de marca, compra W donde antes compraba Z.
En ese dramático día a día las empresas tienen incentivos para bajar los precios, bajando sus costos: mejorar procesos productivos, introducir una nueva tecnología, etc. El incentivo es que si antes me costaba 90 y vendía a 100, ahora intento que me cueste 85, así vendo a 98, pero gano más.
Esto es exactamente lo que la economía morenista detesta: detesta los esfuerzos por bajar costos, aumentar la productividad, investigar, invertir en nuevas tecnologías ("¿para qué hacerlo, se pregunta, si las empresas son burocracias donde todo está perfectamente organizado, como en la Administración Pública?")
Guillermo Moreno quiere detectar los costos reales, y ahí dónde hayan bajado - gracias a la gestión del empresario- lo castigará con una baja del precio: o sea se incentivan los costos altos (cuanto más altos sean los costos demostrables, más sostengo mi precio actual, pero si bajo los costos, tengo que trabajar obligatoriamente mis precios = ¿para qué, entonces, romperse bajando costos?)
Como siempre, los efectos no deseados, son mucho más graves que el problema que el planificador socialista-populista buscaba solucionar.
Los precios podrán bajar, así. Un poco, pero ningún empresario buscará innovar para bajar costos, ya que toda baja redundará en contra suya. La productividad argentina, en pocos años valdrá tanto como la de Camerún.
Además, ¿a qué empresas aplicar los controles? ¿Por ejemplo, a una Agencia de Publicidad, que vende esperanzas o deseos, y cuya materia prima es la creatividad? ¿Cuanto cuesta la creatividad de un publicitario, señor Moreno? ¿Cuanto hay que pagarle a un genio creativo: el salario medio de la economía? "Vamos a ver cuanto gasta Google argentina, para ver como podemos hacerle bajar sus precios. Oigan, ahí un genio informático está cobrando 10000 dólares por mes: están locos en Google! Así van a quebrar en pocos meses!”
El burócrata no entiende la Economía de la Información, él solo imagina fábricas de coches, con obreros haciendo todo el trabajo. La última vez que entró a una fábrica fue en 1973.
Él, pobre, se ha tragado treinta años de historia. Durante ese periodo solo se dedicó “a la política”, a ganar, perder, roscar, acumular poder, arrimarse al Jefe. Ahora es Ministro en las Sombras. Quiere “organizar” la economía, transformarla en una Administración Pública, prolija e ineficiente. Va a hundirnos, aunque no lo sabe. Tan ignorante es.
Crisis de valores
El politólogo Giovanni Sartori diferencia entre “cuestiones de posición” y “cuestiones de valencia”.
La primeras son temas polémicos que enfrentan a partidos y alinean a los electores en términos de posición o “postura” en el debate público: “abortistas” versus “antiabortistas”, “estatistas” vs. “privatistas”, etc.
La “cuestiones de valencia” en cambio, existen cuando hay “fines compartidos” (valores) , pero se propoenen “medios” diferentes: todos los partidos políticos y sus electores quieren “desarrollo económico”, pero difieren en los medios para acceder a él.
Esta diferencia es crucial para entender en qué tipo de sistema político se encuentra un pais.
Cuando hay coincidencias en los valores, pero disidencias en los medios para realizarlos, los partidos tratan de aparecer como “el mejor medio” para la realización de un fin compartido por toda la sociedad. Se discute sobre instrumentos, estrategias, prioridades, no sobre objetivos. Hay una “unidad” nacional de fondo, que limita el tono del debate e impone valores comunes a todos.
En cambio una sociedad atravesada por polémicas tiende a generar partidos agrupados no sobre los medios, sino sobre los fines: el partido nacionalista, el partido ecologista, el partido antiabortista, el partido privatista. La desunión, la disgregación, la fractura social planea sobre esas sociedades, donde pareciera que cada elección presidencial pone en juego la existencia misma de la nación.
Argentina pasó de ser un pais que discutía sobre medios, sobre herramientas, sobre tácticas, a un pais que se cuestiona su identidad, su unidad, los valores que la constituyen como nación diferenciada. De ahí el tono dramático que nos caracteriza, de ahí las “tomas de la Plaza”, triste remedo de tomas más gloriosas o notables. En cada combate electoral se refunda la antinomia “ricos” vs “pobres”, o campo-ciudad, peronismo-antiperonismo, etc. como si 25 años de democracia no hubieran perimido que crezcan algunos valores comunes, compartidos por todos.
Alberdi en sus “Bases” describe a la perfección este tema en los primeros 40 años de vida independiente
“ Se ve, pues, que el Congreso Argentino de 1826 estaba todavía en el terreno de la primera época constitucional. La independencia y la libertad eran para él los dos grandes fines de la asociación.”
O sea , los valores compartidos del nacimiento de la república argentina se asentaban en la independencia y la libertad, sobre los que solo se discutía “cuales eran los medios para garantizarlos”
El cambio de valores vendría a continuación
“El progreso material, la población, la riqueza, los intereses económicos, que hoy son todos, eran cosas secundarias para los legisladores constituyentes de 1826”
(…)
Nuestros patriotas de la primera época no son los que poseen ideas más acertadas del modo de hacer prosperar esta América, que con tanto acierto supieron sustraer al pode español
(…)
después de haber representado una necesidad real y grande de la América de aquel tiempo, desconocen hoy hasta cierto puntos las nuevas exigencias de este continente. La gloria militar, que absorbió su vida, los preocupa más que el progreso.
Sin embargo, a la necesidad de gloria ha sucedido la necesidad de provecho y comodidad, y el heroísmo del guerrero no es ya el órgano competente de las necesidades prosaicas del comercio, de la industria, que constituyen la vida actual de estos paises”
El “cambio de valores dominantes” es lo que viene a poner en claro Alberdi: ya no se trata de cerrarnos a Europa para independizarnos sino de abrirnos a ella para poblar de ciudadanos, industrias, comercios, crecimiento, esta tierra. Las tareas cambian, los valores centrales se desplazan y comienza una nueva hora.
Ese empujón alberdiano, el de crear una nación sobre bases económicas sólidas en lo que era un páramo, duró unos ochenta años. Y produjo una nación potente, vigorosa, que atrajo millones de inmigrantes, que educó a sus hijos y que generó una fuerte clase media.
Ese proyecto con valores compartidos, se quebró en el primer tercio del siglo XX, en el que “la hora de la espada” anunciada por Lugones provocó la fractura de la sociedad: ya no habría más valores compartidos y discusión sobre herramientas sino que se dejaban de compartir los fines, los objetivos de la Nación misma. La fractura social y cultural que allí se provocó renace, como una segunda piel, ante cada crisis coyuntural. La vieja argentina de las “posturas” enfrentadas hace su reentrada cada década, desplazando el progreso argentino cada vez más lejos.
Hace falta otro Alberdi, el del bicentenario, para que vuelva a unir los pedazos argentinos y dé un impulso de desarrollo para todo el siglo XXI.
La dictadura sindical
El poder sindical en Argentina va más allá de los actuales desvaríos de la pareja presidencial :los K pasarán al sumidero de la historia en pocos años, y nadie los recordará. Pero la patria sindical seguirá indemne, por décadas y décadas.
Esa omnipotencia, basada además en una resignación compartida por ciudadanía y políticos (“la patria sindical es inamovible”) es la más grave de nuestras lacras. A los Kirchner los podremos vencer en las urnas, a los Moyano, no.
En la ciudad de Neuquén el gremio municipal decidió hacer la Revolución Neuquina: tomó el Palacio Municipal- a la manera de los bolcheviques de 1917- y se apresta a resistir cualquier posibilidad de negociación racional entre partes.
Sus pedidos son absolutos: o aumento del 40%, o nada. Su irresponsabilidad, total. Se creen amparados por una ley no escrita, esa que consagra el poder sindical como algo inviolable, más allá de leyes, constituciones y gobiernos.
Se está estableciendo en la Argentina una Dictadura Sindical. Hoy mismo, un muerto en La Pampa, en una trifulca entre sindicalistas , muestra que no tienen límites.
Pretenden, por ejemplo, una triple indemnización por despido. O sea, que la libertad de contratación queda eliminada de hecho: cada empresa se transforma en una sucursal del Estado, ámbito en el que rige-obviamente- la inmovilidad de la planta ( o sea, la imposibilidad absoluta de despedir a un empleado estatal, sea bueno o malo, culpable o inocente). Con empresas con control de precios, imposibilidad de exportar, retenciones y, ahora, con imposibilidad de despedir empleados, queda abolida de hecho la libertad de mercado en Argentina: nadie en su sano juicio querrá dedicarse a ser empresario, a menos que forme parte del exclusivo club de amigos del Presidente, o de la CGT. “Arreglando” con los muchachos, cualquiera puede tener una empresa en este país (empresa que dará pérdidas, pero el Capitalismo clientelar es así: está pensado para empresarios ricos, manejando empresas pobres)
En Neuquén el Intendente no puede despedir a los empleados que hoy ocuparon con violencia los despachos municipales, golpeando a trabajadores y periodistas, destrozando muebles. La protección legal y política es tan amplia que aun las conductas criminales no pueden ser sancionadas.
Así no se puede gobernar una Municipalidad, un Hospital o una Empresa.
La Dictadura Sindical quiere ahogar definitivamente toda posibilidad de progreso argentino. Su arte es hacerse “imprescindible” (“arreglemos, porque sino los muchachos no lo van a dejar producir”), movilizan, presionan, negocian, arreglan, aprietan. Crean conflictos para aparecer “mediando”, resolviéndolos.
Van a terminar con las últimas reservas de creatividad y espíritu de empresa. Son nuestra muerte como Nación.
Contradicción principal y contradicciones secundarias
Lo único que puede rescatarse de Mao -posiblemente el dictador más cruel de toda la Historia de la Humanidad, incluyendo a Hitler, Stalin y Pol Pot- es su teoría de las contradicciones, aquella que dice: “Existen muchas contradicciones en el proceso de desarrollo de una cosa compleja; entre estas, una necesariamente es la contradicción principal; su existencia y su desarrollo determina o influencia la existencia y el desarrollo de las demás”.
(…)
“De este modo, si en cualquier proceso existe un número de contradicciones, sólo una de ellas es necesariamente la contradicción principal, la que desempeña el papel dirigente y decisivo, mientras que las demás son secundarias y subordinadas”.
Es irrebatible y económica esta fórmula. Tiene una belleza casi matemática.
Pero…el problema, el “pequeño inconveniente” que nadie sabe cual es la “contradicción principal” en un momento y situación específica.
Por ejemplo, Argentina 1880-1910.
Para Alberdi, por ejemplo, la contradicción principal había sido, en la etapa de la Independencia, “Argentina Vs. España”, que fue transformándose de hecho en “Argentina Vs. El mundo” . Pero cuarenta años después, la contradicción principal era, según el tucumano “Argentina aislada o Argentina integrada al mundo” , “Argentina con leyes que impidan la inversión extranjera Vs. Argentina con leyes que faciliten la inmigración e inversión europea”, “Argentina con una sociedad pobre y un Estado poderoso-heredero de la Corona-, o Argentina con una Sociedad rica y un Estado limitado”. En la mejor tradición evolucionista, Alberdi supo determinar con exactitud qué contradicción dominaba en cada etapa histórica.
Su visión fue certera. Argentina atrajo en tres décadas a diez millones de inmigrantes, multiplicó por 100 su capacidad exportadora y se transformó en una economía importante a nivel internacional. Después de EEUU, fue el país que más inmigrantes atrajo: la demanda compraba la “marca Argentina”, desechando a otros países americanos. Eligiendo el más abierto, el más moderno, el que más potencialidad ofrecía.
Pero, para los revisionistas, peronistas, marxistas ( especialmente el subgénero, “izquierda nacional”) en ese mismo período la contradicción principal era entre “Nación e Imperio,” ente “Pueblo y Oligarquía”, entre “Buenos Aires unitaria Vs. Interior federal”, entre “Cultura Nacional Vs. Cultura europeizante” o entre “proletarios Vs. millonarios”.
Por ejemplo, Ernesto Palacio, un revisionista clave, se queja de la inmigración: “En 1910 no solo la mayoría de las chacras sino la casi totalidad del pequeño comercio estaban en manos de extranjeros (…) Todo ello contribuía a formar una población excesivamente heterogénea (sic!), cuya amalgama posterior (sic!) constituía un problema de solución difícil (sic!)”
“El programa de Caseros se cumplía, en efecto. Todo lo nacional estaba a punto de desaparecer”, llora el historiador: está claro que la contradicción principal es para él, entre una Nación, tradicional, aristocrática, federal, católica enfrentada a una elite europeizante, antinacional, expoliadora de la verdadera aristocracia originaria de los conquistadores.
Hernández Arregui, uno de los mitos del “pensamiento nacional y progresista” no tiene problemas en afirmar que la inmigración trajo...demasiados judíos. Dice: “Estos grupos extranjeros no latinos actúan en Buenos Aires, la ciudad puerto y contribuyen a su cosmopolitismo (sic) , más que por su número, por los controles culturales (sic) que disponen. La inmigración judía, en la Argentina, es una de las mayores del mundo (mmm…) …Se calcula que esta población oscila entre los 450.000 y los 750.000 judíos (aj!). La mayor parte radicada en la Capital Federal. Ligados al comercio, a las finanzas, a la industria en sus diversos niveles económicos, a la construcción, al libro, al periodismo, a la Universidad, a las actividades artísticas y a las profesiones liberales, su influencia financiera y política está conectada a los focos internacionales (sic!) de propaganda y control culturales (sic)…el poder internacional del judaísmo vincula estos grupos étnicos, en forma poco visible pero real y organizada a escala mundial (sic: “la conspiración judeomasónica”) al imperialismo (sic), particularmente norteamericano, del cual el sionismo no es más que una variante con su foco en Israel (sic, en la linea del antisemitismo más clásico: la defensa de la Nación frente al cosmopolitismo; y del más moderno, el “antisionismo progre”)
Para H. Arregui está claro que los judíos forman parte de la contradicción principal, entre Nación e Imperialismo, y operan como una quintacolumna imperial.
Volviendo a Mao: como el encuadre, la definición de “cuál es la contradicción principal”, es innegociable y define el sentido de una propuesta política, podríamos caer en el más crudo relativismo y decir “Hay tantas contradicciones principales como proyectos políticos, Sr. Mao”. O sea, el esquema “lógico” es interesante, ya que genera una comprensión de la coexistencia de diversas contradicciones que operan simultáneamente y que, sin una guía, una jerarquía, pueden desbarrancarse al caos. Pero en esa complejidad, acertar con la contradicción principal es , justamente, la pretensión fatal, como diría Hayek. Una petición de principio, un supuesto, un prejuicio, una hipótesis que se intenta comprobar anulando las pruebas que la contradicen.
Una trampa de la Razón.
No dejemos que nadie nos cuente cual es la contradicción principal: seguramente nos está vendiendo carne en mal estado.
El Barroco populista
El nacional-populismo necesita siempre ser barroco. Nunca puede afirmar abiertamente “execramos la tradición democrática y liberal, la que fundó a EEUU y a nuestra Nación” o “estamos con el bando Nacional, en la Guerra Civil española, como Perón nos enseñó”. No puede decir abiertamente, aunque Hernández Arregui sí lo hace, que los judíos deben aprobar examen de argentinidad antes de ser aceptados en la comunidad organizada. O sea, aborrecer de Israel.
Jamás podrá darle algún crédito a la odiada Generación del ochenta a pesar que ella trajo millones de inmigrantes, alfabetizó al 80% de la población, impuso la educación laica y obligatoria, terminó con el monopolio eclesiástico del nacimientos, la educación, los casamientos y las muertes, transformó a Argentina en la décima economía mundial, en el país que más inmigrantes atrajo, después de EEUU.
El nacional-populismo tiene que hacer maravillosos bordados retóricos para explicar por qué Perón impuso la enseñanza obligatoria de Religión, por qué cerró el IFT- centro cultural judío, de izquierda-, por qué recibió a jerarcas nazis- no solo a supuestos científicos, sino a Eichmann, Mengele, Priebke y otros, o por tantos pactos dudosos (comenzando por el que hizo Perón con Frondizi, aceitado con millones de pesos que aportó el stalinismo de derecha vía Frigerio).
No se sabe, tampoco, como explicar el acuerdo tardío con la Standard Oil, que haría enrojecer de vergüenza a cualquier defensor de Patrimonio Nacional-ellos, que se vanaglorian de serlo.
Hace falta mucha retórica para explicar la conspiración golpista de Perón, su entusiasmo uriburista, su pasión mussoliniana, su gestación del golpe del GOU, su apoyo tácito al onganiato.
Y mucha más, para explicar el amor peronista por Stroessner, Somoza, Trujillo y Franco, su apoyo al derrocamiento de Arbenz y la propuesta de participar en la Guerra de Corea, junto a Braden… perdón, junto a EEUU.
Son expertos en el arte de la ocultación, la simplificación, la minimización, la exageración, la matización, la insinuación, la grandilocuencia, las palabras mayúsculas (Patria, Pueblo, Soberanía)las frases hegelianas y heideggerianas. Desconocen estas palabras de Karl Popper:
“Todo intelectual tiene una responsabilidad muy especial. Tiene el privilegio y la oportunidad de estudiar. A cambio debe presentar a sus congéneres (o «a la sociedad») los resultados de su estudio lo más simple, clara y modestamente que pueda. Lo peor que pueden hacer los intelectuales -el pecado cardinal- es intentar establecerse como grandes profetas con respecto a sus congéneres e impresionarles con filosofías desconcertantes. Cualquiera que no sepa hablar de forma sencilla y con claridad no debería decir nada y seguir trabajando hasta que pueda hacerlo.(…)
Desgraciadamente , muchos sociólogos filósofos y otros, tradicionalmente consideran su tarea legítima el espantoso juego de hacer que lo simple parezca complejo y lo trivial parezca difícil. Esto es lo que han aprendido a hacer y enseñan a otros a hacer lo mismo.(…)
Como se sabe , soy un adversario de Marx; pero entre las muchas de sus afirmaciones que admiro está la siguiente: “ La dialéctica en su forma mística se convirtió en la moda alemana”. Sigue siéndolo.”
En la moda del nacional-populismo podría agregarse…
Agujero negro
Los agujeros negros son mega estructuras cósmicas que superan la posibilidad de ser imaginados, aunque son tan ciertos como la Luna o el Sol.
Básicamente se trata de materia ultradensa que atrae todo lo que la circunda, incluyendo la luz, por lo cual son invisibles. Se tragan estrellas en un almuerzo interminable que consume en pocos millones de años galaxias enteras. No se sabe que hay “dentro” de un agujero negro, mucho menos el “para qué” existen, pregunta infantil e inútil en las cosas del Universo insondable.
Solo se sabe que como un enorme Pac-man devoran la materia y la transforman en nada, la disuelven en algo aun desconocido para el hombre pero que seguramente se conecta de alguna manera con otras dimensiones.
Me gusta pensar a este gobierno que padecemos como una especie de Agujero Negro político.
Primero, su voracidad.
Merced a su enorme capacidad de engullir personas e instituciones, el Gobierno de Kirchner devoró primero a los hombres “de otro riñón” que habitaban el gabinete. Béliz fue el primero, pero también desarticuló las carreras políticas de Rafael Bielsa, obligado a incinerarse en elecciones porteñas, se deshizo malamente de Lavagna, destrozó a los aliados extrapartidarios, socialistas o radicales. Y siempre va por más. Filmus o Ginés González García siguieron en la lista. Ahora el Vicepresidente Julio Cobos
Devoraron toda la gestión anterior en relación a los Derechos Humanos y el juzgamiento de las Juntas, como si eso no hubiera existido. Devoraron el equilibrio en la elección de jueces, devoraron la tradición de respeto al Presupuesto, los límites entre poderes, el federalismo.
Segundo, su capacidad para transformar en nada lo que deglute. No es que metabolice lo que absorbe y lo transforme en mayor institucionalidad, en más valores democráticos, en más justicia, más riqueza, más progreso, más seguridad. Todo eso va despareciendo en un olvido, el discurso deja de referirse a lo ya deglutido y se pasa a la siguiente etapa. El objetivo es acumular poder, materia política, tragarse ideas o metas políticas, engullir toneladas de recursos materiales y, peor, intangibles.
Se tragaron en un lustro cierto espíritu de convivencia democrática que se construyó desde 1983. Palabras como acuerdo, consenso, diálogo, negociación, respeto, aceptación están cayendo en el olvido. Ahora de habla de “acatar”, del “poder que entregó el pueblo a su gobierno”. Se habla de “enemigo” y “rendición”, de “antipueblo”, “la puta oligarquía”, “antipatria”. Se reflotan las consignas que terminaron en el 70 con el fracaso de una generación y en un baño de sangre. Se coquetea con ese pasado.
Tercero, la falta de un “para qué”. No hay explicaciones para tanta hambre, para tanto afán devorador, con excepción de vagas referencias a la “redistribución”. ¿Redistribución? Tren bala, amigos capitalistas quedándose con los negocios del poder, pobreza estancada - no crece pero no disminuye- inseguridad, falta de ideas en educación, salud, defensa, relaciones exteriores.
La Revolución
Quizás esta es la Revolución. La mítica y fantaseada Revolución que cambia en un instante la realidad. Un cataclismo, una catarsis, un grito colectivo, un gesto de multitudes. Un giro irreversible.
Pero ésta no es la que soñábamos de adolescentes. Ésta no viene a abolir la propiedad privada y el mercado libre sino a fortalecerlos frente al avance imparable, totalitario de la política, o sea, de la capacidad de manejar el Estado, en contra de la sociedad civil. La Revolución ya no es contra los ricos, sino contra el Estado administrado por los políticos. Un Estado que se cree con el poder de “redistribuir”, o sea sacarles a unos para darle a otros, quedándose con el vuelto.
Es una Revolución asentada allí donde el estado casi no existe, donde no es posible enviar a los mazorqueros D Elía y Moyano: cualquier pueblo, en cualquier ruta, en cualquier kilómetro. En el puro territorio, en la geografía: allí donde la política y sus planificadores solo ven un vacío, ahí hay vida, broncas y planes. Ahí donde no se puede “operar”, o sea manipular a través de medios de comunicación. Nadie imagina al canal CV5 intentando manipular una asamblea en Curuzú Cuatiá o en Ameghino. No les alcanza, no pueden. Lo pueden en un estado centralizado, con una única Ciudad, que es su ideal: tomando el centro del centro, tengo el Todo. Pero un país desgranándose en decenas de miles de kilómetros de rutas y cientos de parajes, es difícil. De ahí el sueño centralista de los estatistas: un solo Estado, una sola Ciudad, un solo Poder a conquistar.
Pero el campo les dio vuelta la tortilla. Nos la dio vuelta, digo, porque como urbanos que somos, nunca supimos que era lo que se cocía en esas soledades.
Es algo parecido a una revolución porque organiza el territorio ignoto para el Gobierno de la Metrópoli, impone horarios y condiciones inmanejables para punteros de barrio, se comunica por SMS, por foros, emails, diarios on line: o sea por todas las herramientas que la tecnología de la información desarrolló- la que desmontó el esquema UN MEDIO EMITE PARA MUCHOS y creó un esquema MUCHOS MEDIOS EMITEN PARA POCOS - . Entonces, a través de medios descentralizados y sin control estatal, esparcidos por dos millones de kilómetros cuadrados y cientos de pueblos esa gente extraña (los “piquetes de la abundancia” les disparó la Presidente), que no frecuenta la política, ni los medios, que habla cerrado y se calza boina empezó a moverse. Dicen que vendrán a la Capital, al Centro para exhibir su nuevo poder, inmanejable desde el Poder. Será un lindo espectáculo, creo. Una Revolución, quizás, ignorada, sin profetas, ni intelectuales que la decodifiquen, sin retórica ni discurso: puro gesto. ¿Será una cita con la Historia o solo una anécdota interesante? Veremos.
La Plaza
Mientras la Presidente habla (o grita más bien) en la Plaza sobre la amenaza a la democracia que significan los reclamos sectoriales del campo, me entretengo leyendo a algunos como Becker o Menger, Alberdi.
Por ejemplo, dice Alberdi:
“Pero no bastaba reconocer la propiedad como derecho inviolable. Ella puede ser respetada en su principio, y desconocida y atacada en lo que tiene de más precioso, -en el uso y disponibilidad de sus ventajas. Los tiranos más de una vez han empleado esta distinción sofística para embargar la propiedad, que no se atrevían a desconocer. El socialismo hipócrita y tímido, que no ha osado desconocer el derecho de propiedad, ha empleado el mismo sofisma, atacando el uso y disponibilidad de la propiedad en nombre de la organización del trabajo. Teniendo esto en mira y que la propiedad sin el uso ilimitado es un derecho nominal, la Constitución argentina ha consagrado por su artículo 14 el derecho amplísimo de usar y disponer de su propiedad, con lo cual ha echado un cerrojo de fierro a los avances del socialismo.”
(…)
Puede ser atacada la propiedad por contribuciones arbitrarias o exorbitantes del gobierno. Para evitar este mal ordinario en países nacientes, la Constitución atribuye exclusivamente al Congreso el poder de establecer contribuciones.”
O sea, Papá Fundador ya sabía de la voluntad del Estado de apropiarse de los frutos de la propiedad privada por vía impositiva. Para limitar la voracidad del Rey- Presidente, obliga a que solo el Parlamento sea el que decida nuevos impuestos.
La Presidente, como si hubiera leido a Alberdi- seguramente uno de sus autores predilectos- se dio cuenta de que su solitaria decisión faraónica debía ser refrendada por el legislativo. Aunque la función del Parlamento no es aprobar o rechazar mecánicamente una propuesta del ejecutivo, si no ser el ámbito de discusión pública de los proyectos, en especial los que afectan tan claramente las rentas de determinados sectores de la sociedad. Para evitar ese molesto debate, la Presidente exigió lealtad y voto unánime. Como dijo alguien, hoy: con este acto se sabrá quienes son peronistas y quienes no (en obvia alusión a ciertos peronismos provinciales, opuestos a las retenciones móviles)
Creo que esta vez, no va a ser así: las leyes de la historia son más fuertes que una histeria presidencial pasajera. Las lógicas del mercado político se impondrán al capricho del poder ejecutivo.
Como dice el Profesor Zorrilla, los partidos son empresas que compiten en el mercado del voto, tratando de ofrecer la opción mas apreciada por el electorado. Y ninguna empresa se suicida. En Córdoba, en Buenos Aires interior, en Santa Fé cada diputado nacional sabe que sus votantes lo observan. Y sabe que si vota por lealtad al ejecutivo y desoyendo la preferencia de sus votantes, sus días políticos están terminados.
Lo bueno de esto es que por primera vez en mucho tiempo vamos a ver a la política en acción: sin retóricas de plaza, sin promesas abstractas, sin crisis terminales que limitan las opciones: solo argumentos de pro o de contra, solo negociación, cesión, búsqueda de consenso.
Cristina, le recomiendo leer a Alberdi. Va a aprender mucho de Papá Fundador.
La crisis de un modo de gobernar
(Escrito después del primer discurso de la Presidente)
Argentina es un país demasiado complejo para manejarlo como un cuartel: eso lo saben los milicos, que se escaparon entre la humillación de las Malvinas y el espanto de su represión.
La gente de la capital federal, que no sabe nada del campo y que según los libros de economía tiene intereses contrapuestos al campo (bife barato versus carne cara) sale en cacerolazo otra vez a protestar, luego de seis años. Ya los coroneles del gobierno han tildado de "hijos de ricos" a los 20 mil manifestantes porteños; ya los acusaron de golpistas y de querer a los milicos otra vez. Lo que no entienden es que, a pesar de las góndolas vacías "por culpa del paro", los porteños no van hacer nunca alianza con el gobierno "contra" el campo, por que contra lo que hoy se protesta no es contra las retenciones, SINO CONTRA LA INCAPACIDAD DE LA PRESIDENTE DE MANEJAR UN CONFLICTO SOCIAL, POR SU COMPULSIÓN A AGREDIR, POR SU INCAPACIDAD PARA ABRIR UNA INSTANCIA DE DIALOGO. La gente sale a protestar contra un Gobierno incapaz de negociar, inflexible en su ignorancia y que cree que la Argentina es un cuartel, o mejor, una agrupación montonera. Manda sus Mazorqueros a romper los piquetes rurales (pequeña digresión: para ser coherente yo estoy contra todo tipo de piquete, incluyendo estos que hacen los chacareros) pero es incapaz de mandar a un lenguaraz a negociar.
Además, es claro, el discurso tuvo proyecciones inauditas. Por ejemplo habló de redistribuir: que cualquiera que gane dinero trabajando será, a partir de ahora y por la simple decisión de un ministro, sin pasar por el Parlamento, despojado de sus "ganancias excesivas”, robado en nombre de le "redistribución" de la renta. Este es el verdadero Socialismo siglo 21: que trabajen los del campo, que después venimos nosotros y nos quedamos con el 47% de su renta "para distribuirla": 10 pa mi, uno pal pobre. Un socialismo que pretende que los tipos laburen, inviertan, se banquen los problemas y después pasa a cobrar la mitad, "para redistribuir": sin Revolución violenta, sin toma del Palacio de Invierno, sin Guerra Revolucionaria maoísta, sin Guerrilla castrista: si gastar un solo tiro los K pretenden transferir enormes sumas hacia sus "beneficiarios": intendentes, diputados, concejales, gobernadores, piqueteros amigos, cuentas privadas, planes para desocupados, etc. Eso no se aguanta.
Por eso la protesta. No soy futurólogo, no tengo la mas remota idea de como se arregla esto. Lo único seguro es que después del discurso de CK, la solucion esta más lejos. NO TIENEN PLAN B.
(Escrito después del segundo discurso de la Presidente y del fallido intento de negociación)
1- Las encuestas del día miércoles daban solo un apoyo del 13% a CK, en Área Metropolitana. Con esos datos, y contra su voluntad, hizo la propuesta "humilde" de llamar al dialogo, pero sin PLAN B. Jamás supusieron desde el Gobierno que alguna vez deberían bajar, retroceder de una medida. No lo saben hacer, no tienen a nadie encargado de esa negociación de reculada.
2- La clave es el sector urbano, que apoya al campo más bien por bronca hacia los K (en ese sector Cristina solo había obtenido el 30% de los votos) pero objetivamente, el desabastecimiento "no se banca" y pronto habrá reclamos de que el campo despeje las rutas (o me equivoco?) A eso juega el gobierno.
3- Lo que pasa es que a veces, excepcionalmente (y eso es la "revolución") un sector deja de actuar de acuerdo a la pura lógica de sus intereses inmediatos y prioriza otros objetivos. Creo que todos entendimos que si un ministro decide un día aumentarles el impuesto un 10% a los de la soja, ¿por qué no pensar que mañana va a cobrarles más impuesto a los comerciantes de ropa, a los médicos o a los sociólogos? Todos sentimos que si no se le ponía un parate al Estado Confiscador, mañana terminamos todos trabajando para el Estado y su necesidad de dinero para "distribuir".
Esa es la clave; los sectores urbanos apoyan al campo no tanto porque entienden el problema sino porque se comprende que si no le ponen limites al Gobierno, el Gobierno acaba con todos.
Agacharse
Es inédito lo del campo.
En todas las negociaciones intrasectoriales, el Estado es el árbitro. A través del Ministerio de Trabajo se otorga el marco para que sindicatos y patronales discutan niveles salariales y condiciones de trabajo.
Y cuando se trata de “negociar” con sectores concentrados, o con los “grupos”, cenas privadas, llamados telefónicos y, eventualmente, alguna reunión pública acercan las posiciones.
Pero con el campo es distinto
Por primera vez un Gobierno tiene que ser parte de un conflicto económico, no árbitro.
Hoy se daba el ejemplo que los empresarios no negocian si hay paro. Pero ¿en que condiciones negocia el Estado con un sector?
Para los intelectuales de la Solicitada de apoyo al Gobierno, es ridículo negociar: el Estado es el Todo, y el Todo no puede negociar con una Parte.
Este carácter Totalitario del Estado, en su sentido literal, le otorga a éste una especie de manto de santidad, de extraterritorialidad, una Summa de virtudes que solo el Rey podía atribuirse. Estos lectores de media biblioteca – que se olvidaron del leer a Locke, Hume, Jefferson, Hamilton y Madison, Tocqueville, y a Alberdi- señalan que desde la integralidad, la totalidad, la síntesis de la Voluntad General, jamás el Estado-Gobierno puede negociar.
Pero el problema es que siempre se negocia…con pocos (y ahí estos intelectuales no claman al cielo): ahora se trata de hacerlo con trescientos mil productores.
Eso es lo inédito. Por primera vez en décadas, sin mediadores, el estado –mejor dicho, el gobierno que dirige el Estado- está obligado a negociar, ceder, conceder, retroceder, reconsiderar, rever, adaptar, matizar, modificar un Medida, una Ley emitida desde la suma del poder público, a la manera de Faraón.
El Estado- Rey debe agacharse al nivel de sus simples súbditos- mortales y explicar por qué quiere apropiarse de riquezas que no produjo, para qué quiere esos fondos, cual es su plan de incentivos a la exportación en el momento en que el mundo reclama nuestros productos, que explique por qué razones los productores van a seguir produciendo si no obtienen ganancias extraordinarias cuando hay demandas extraordinarias. También habrá de discutirse por qué esas rentas no se coparticipan justamente a las provincias donde se producen, cuales son las necesidades de caja que obligan a tomar una medida no contemplada en la ley de Presupuesto 2008 enviada oportunamente al parlamento, y muchas cosas más. Es tiempo de agacharse y hablar.
La caída
Se habla del “vuelco de la opinión pública” como si de un idilio perfecto entre el Gobierno de Kirchner y la sociedad se haya pasado en un mes al infierno del repudio público, sin transiciones. Pero es falso.
Los datos muestran que antes de las elecciones, el gobierno y sus principales figuras y políticas estaban siendo muy cuestionadas por la sociedad: el brillo de las campañas electorales, los fuegos de artificio de las cifras de la elección ocultaron este fenómeno.
- Las expectativas económicas a un año en marzo del 2007 eran negativas para un 10 % de la población; en agosto para un 45%, ahora para un 65%
- El grado de aprobación de la gestión del Gobierno: 70% en marzo del 2007; 50% en agosto; 25% en mayo de 2008
- La evaluación de Cristina Kirchner: 65% en marzo 2007; 62% en agosto; 37% en la actualidad
Lo que sucede es que la caída de la Evaluación de CFK es abrupta. A mediados de 2007, cuando ya existían fuertes cuestionamientos a la gestión del Gobierno y las expectativas ya eran negativas, CFK mantenía una fuerte imagen positiva. Pero pierde 25% entre agosto de 2007 y mayo de 2008
Néstor Kirchner tuvo una caída menos abrupta - pero importante- de 12 puntos desde agosto 2007 a mayo del 2008. Su imagen se sostiene en una memoria de salida de la crisis del 2001, de recuperación de la economía. A pesar del mal momento del gobierno de Cristina., el ex presidente mantiene un 50% de aprobación. Ese es un aura intransferible que no la protege a CK del malhumor social.
En suma, el conflicto agrario expuso en caliente una crisis de confianza que venía actuando larvadamente. Como un arqueólogo que encuentra una veta antigua, la cuestión agraria puso en evidencia conflictos previos y más graves, quizás, que la cuestión de las retenciones. La inflación amenazante, el INDEC descreído, la crisis energética y la corrupción son problemas que escapan, anteceden y seguirán al conflicto con el campo.
Es la combinación letal de no ver, no escuchar y no hablar lo que ha precipitado la caída.
Hay algo más
En la vertical caída de la popularidad de Cristina Kirchner hay algo más que un mal gobierno. Hay algo más que un estilo retórico que provoca rechazo. Como aquellos socios minoritarios o habilitados, que comparten las pérdidas y nunca acceden a las ganancias, Cristina Fernández, con una velocidad que asombra, ha corporizado todos los males del anterior gobierno, el de su marido, y los del suyo propio. Y ninguna ganancia.
La gente aun recuerda con agradecimiento la primera parte del gobierno de Néstor Kirchner. No hace falta más que un leve esfuerzo para recordar el dramático año 2002 y la luz de esperanza que significó el triunfo de Kirchner en mayo del 2003. Hay que recordar cómo se renegoció la deuda, hacia fines de ese año, cómo apareció un “veranito” de reactivación, que cada vez se hacía más y más largo. Hay que recordar cómo caía la desocupación, la gente retornaba al trabajo, se reabrían fábricas y tiendas, llegaban los turistas, se reanimaban las exportaciones de granos. Es que había un avezado político en el timón presidencial y un avezado profesional en el timón económico. Aunque se semblantearan recelosos, el tandem Kirchner-Lavagna sacó a la Argentina de la hiperinflación, de la hiperrecesión y le devolvió esperanzas a la sociedad. Ese activo es innegable.
Pero a partir del incomprensible despido de su ministro de Economía, Kirchner comenzó a transitar la segunda parte (que nunca son buenas) de su mandato: debilidad en el manejo de la economía, inicio de la inflación, desarme de algunos espejitos de colores (inversiones chinas, por ejemplo), intentos de control de precios, el Superministro Moreno, la manipulación del Indec. Así hasta la incomprensible audacia de “retirarse” y dejarle a su mujer la candidatura a Presidente. (Primer problema: la decisión no fue de “ella”, sino de “él”)
Ella, acompañó a su marido, sin duda, pero jamás- en el imaginario popular- fue coautora de los éxitos del gobierno. No fue una Evita que agregaba valor al proyecto sino una extraña contrafigura, más fría y, aparentemente, más inteligente que el Presidente, más “democrática”, menos confrontativa, más “racional”, más “abierta al mundo”. Así, al menos, la dibujaron los medios de cara a la elección de octubre.
Pero el tiempo vuela en Argentina. Y en cuatro meses puede desplomarse la construcción de toda una vida política.
El episodio del juicio en Miami disparó las primeras luces rojas, por la rapidez con la cual la Presidente logró, ni más ni menos, que ubicar a EEUU entre los enemigos de su gobierno. Ni Néstor se había atrevido a tanto. Luego, en rápida sucesión, la aventura en la selva colombiana, su alineamiento con Chávez, los innumerables discursos autorreferenciales, su gesto duro, la inflación palpable , los intentos morenistas de controlar la administración de las empresas y por último la revolución del campo.
Ese fue el disparador de tanta “energía negativa” que aun se contenía por el viejo recuerdo del Kirchner “salvador” del 2003. Ese recuerdo ya se estaba desvaneciendo, ya era un capital casi agotado en octubre del 2007. Mucho más en marzo del 2008.
La crisis del campo mostró a una Cristina entre crispada y “humilde” variando de humor cada día (haciéndole favor a su fama de “bipolar”), con estrategias de negociación dinamitadas desde el mismo gobierno. Desde el co-gobierno de Néstor, en realidad. Dejó de percibirse una “unidad de criterio” entre ambos mandatarios, y apareció una realidad de contradicciones internas fuertes, poderosas. Ya no es la continuidad ”natural”, sino que hay pelea matrimonial, funcionarios que responden a uno y otro poder, rumbo incierto.
Se desnudan problemas de "caja política”, con su avidez de más recursos ante un mundo que ya no le presta a la Argentina, destrucción del federalismo, intervencionismo estatal, confiscación del valor creado por individuos libres, rupturas del frente interno en el caso de algunos gobernadores e intendentes, quiebra del pacto con el radicalismo K, aumento del riesgo país, desinversión extranjera.
¿Planes de gobierno? ¿Seguridad? ¿Educación? ¿Conflicto con Uruguay? ¿Nuevas inversiones? ¿Obra pública? Nada por aquí, nada por allí. Un gobierno en el que abundan ministros mudos. Rápido: quién es el ministro de Desarrollo Social. Rápido: quién el Ministro de Trabajo, de Justicia, de Defensa, de Desarrollo tecnológico, de Educación.
Cristina se está olvidando que gobernar es proponer todos los días ideas nuevas, no el mismo discurso “fundante”, con el mismo tono entre enojado y didáctico. Faltan ideas de gobierno y sobran ideas de confrontación, actos partidarios, discursos y enojos con enemigos reales o inventados.
En fin, queda la cuestión del “género”. Creo que sí, que su género es un factor que le juega en contra: expuesto en esa versión tan de clase media con pretensiones, tan excesivamente a la moda, tan enjoyada, engalanada, arropada, cubierta, vestida, protegida por sus innumerables trajecitos, vestidos, faldas, capas, tapados, gorras, boinas, peinados, maquillajes, pinturas labiales, Cristina le debe dedicar- es evidente- muchas horas, a lo que a Néstor le duraba tres minutos: vestirse con el traje de siempre y calzarse los viejos mocasines de siempre.
Ella luce su feminidad como parte de su bagaje político, la exagera en su packaging, pero la oculta en sus gestos. No es cálida, maternal, hermana mayor, compañera: es maestra ciruela, fría, inaccesible. Y siempre, claro está, muy bien vestida, a la moda.
Le dedica entonces horas a su vestuario. Y horas a sus discursos, que es lo que mejor sabe hacer. Jamás los lee, jamás titubea, sus frases son redondas y dichas en el tono exacto. Las cuida tanto como a su guardarropa. Son su tarjeta de presentación: un rostro agradable, una magnífica ropa, y un impecable decir. Cien discursos en ciento veinte días.
Pero no gobierna, no toma decisiones estratégicas, sus funcionarios “amigos”: el ministro de Economía, ausente sin aviso de las negociaciones con el agro, su super Jefe de Ministros golpeado por gobernadores varios. Mientras tanto, el Superagente Moreno, haciendo y deshaciendo a su gusto.
Y el humo, para colmo. El bumerang de culpar a los “insensibles hombres de campo” de los incendios del delta se ha convertido en un arma letal: casi sin decirlo, todos sospechan que tras esos incendios se oculta mano de obra desocupada, que hace el trabajo sucio para el Gobierno. Rumores, nada más, pero que la sociedad “ha comprado”: ante la falta de respuestas, a Cristina no le queda otra que quemar los campos para inculpar a sus enemigos. Esta es ya una verdad “social”, aunque nada (o poco) tenga de cierta.
Y así estamos llegando a la décima parte de su primer mandato. Cuatro meses, de los 48 que cubrirá su período. Es claro que deberá barajar y dar de nuevo pronto, muy pronto.
Intelectual peronista
Tuve ocasión de charlar unos minutos con un intelectual peronista. Un cuadro político importante del ala progresista del peronismo (grupo de los ocho, FREPASO, etc.)
Le pregunté por su opinión sobre el conflicto Gobierno- Campo.
“Son nuestros enemigos históricos, los de la Sociedad Rural, ahora mezclados con el PCR chinoista. Una payasada. Que paguen impuestos por las ganancias extraordinarias que tienen. A los argentinos nos cuesta mantener el dólar alto para que ellos tengan mejores ingresos por exportaciones.
Qué clase media rural!, eso no existe! Son nuestro enemigo histórico. Estar con ellos es como estar con Inglaterra.
Las encuestas son falsas: una operación mediática de los sectores concentrados del poder económico y los medios.
Y, en todo caso, si perdimos apoyo en la clase media, qué importa: el peronismo es el pueblo trabajador”
Y es un intelectual: el grado de sectarismo, incapacidad de percibir la realidad, la cerrazón, la repetición mecánica de consignas viejas, la incapacidad para flexibilizarse, el clasismo “obrerista”, el desprecio al adversario, la obcecación: no son solo defectos de los Kirchner. Como se ve, abundan también en los cuadros intelectuales del peronismo. Imaginemos eso trasladado al nivel de activista de base: blanco y negro, peronismo y gorilas, pueblo y antipueblo, patria o colonia. De esos falsos dilemas no pueden salir. Preocupante.
El voto “no positivo” del Vicepresidente
- La política es maravillosamente impredecible. Contra la lógica de los aparatchniks que tienen todo planificado, se yergue la lógica del corazón, de las convicciones, ámbitos poco propicios para la negociación por intereses. O sea, lugares impredecibles.
- La política volvió: después de la disolución del 2001, y los cinco años de kirchnerismo duro, cuasimilitar, agresivo, seco, cortante, inapelable...se yergue el retorno de la política: diálogo, consensos, paciencia, concesión, argumentación, racionalidad.
- Ganamos todos, no solo el campo. Lo que se debatía en el fondo trascendía el tema de las retenciones: federalismo, intervencionismo del Estado, centralismo, clientelismo, cajas políticas, disciplinamiento, legalidad, constitucionalidad...todo eso y mucho más estuvo en juego en este conflicto.
- Como en un extraordinario libro de Ciencia Política abierta, todos los argentinos aprendimos a ver como se mueven las fuerzas del conflicto, como se anudan y desatan las alianzas, como el poder va cambiando de dueño, cómo fracaso y éxito son compañeros inseparables. Vimos qué significa la palabra "representatividad política", aprendimos a diferenciar entre pueblo y provincias, entre leyes y Constitución, entre ejecutivo y legislativo, entre liderazgo y jefatura militarizada. Una lección para todos.
- Lo bueno del futuro es que nadie lo puede inventar o imponer. Nace un poco de casualidad, otros poco por consensos y otro por imposición política. De ese fárrago nació la Argentina de 1910 (esa que atraía a las multitudes europeas, esa que Cristina descalifica) y quizás nazca ahora, renovada, la del 2010.
- Me la imagino como un país exitoso en materia agroalimentaria, con cosechas que sobrepasen los 100 millones de toneladas, con uso de tecnologías de punta, con crecimiento demográfico centrado en el Interior, con abundancia, aunque, lógicamente, con problemas de salud, educación, urbanismo, medio ambiente: pero con problemas resolubles con las reglas de la civilidad, sin la retórica del enfrentamiento, la polarización, el odio. Hacia allá vamos.
Clase media
Ninguna clase ha sido tan descalificada como la clase media, en este país. Desde el humorístico “clase media…estúpida”, a la referencia a los “sectores medios” que se dejan arrastrar por el discurso de los medios opositores.
Como dicen los intelectuales orgánicos del kirchnerismo en su Carta Abierta:
“ Pero se trata, sí, de reconocer en los medios masivos a los operadores privilegiados del modo en el que se articulan y escanden discursos de amplia circulación social. Pero no discursos cualesquiera. Porque se trata de reconocer, en fin, su capacidad para recoger, organizar y devolver legitimadas, en especial, las formas más maniqueas, más silvestres y más ansiógenas del propio sentido común de las capas medias y sus elementales fantasmas. Esta es la lógica de los medios masivos y, en particular, de los audiovisuales” (…)
“Un intenso intercambio simbólico viene a sellar así la alianza entre la nueva derecha, los medios de comunicación hegemónicos y el “sentido común” más ramplón que atraviesa a vastos estratos de las capas medias urbanas y rurales del que tampoco es ajeno un mundo popular permanentemente hostigado por esas discursividades dominantes.”
O sea, la clase media es: ansiógena, maniquea, silvestre, y tiene elementales fantasmas. Es ramplona y está aliada a la nueva derecha.
Como me dijo un intelectual peronista, “no me molesta que la clase media deje de apoyar al gobierno, que se joda”
Sería bueno saber a qué clase, exactamente, pertenecen los mil intelectuales que firman la carta abierta: seguramente NO son la quintaesencia del proletariado, de la clase trabajadora, aunque quisieran serlo.
Ellos, obviamente, prefieren el viejo país federal, anterior al “desastre liberal” de la generación del ochenta. Prefieren un 14% de sectores medios (Censo de 1867) y no el 42% que registra el Censo de 1914.
Prefieren una clase alta de gauchos federales, caudillos y funcionarios, que desprecien el comercio y el intercambio exterior, junto a un 90% de “clase trabajadora”.
Y eso a pesar del sentido común de Aristóteles quien hace dos mil años decía cosas como esta
“Ahora bien, la clase media, más que otra alguna tiene esta composición, por
lo cual la ciudad fundada en dicha clase será la mejor organizada en lo que
respecta a los elementos naturales que en nuestro concepto constituyen la
ciudad. Y esta clase de ciudadanos es también la que tiene mayor estabilidad
en las ciudades, pues ni codician como los pobres los bienes ajenos, ni lo
suyo es codiciado por otros como los pobres codician lo de los ricos; y así,
por no asechar a otros ni ser a su vez objeto de asechanzas, viven una vida
exenta de peligros.
(…)
Es manifiesto, por tanto, que la comunidad política administrada por la clase media es la mejor, y que pueden gobernarse bien las ciudades en las cuales la clase media es numerosa y más fuerte, si es posible, que las otras dos clases juntas, o por lo menos que cada una de ellas, pues así, sumándose a cualquiera de ellas, inclina la balanza e impide los excesos de los partidos contrarios. De aquí que la mayor fortuna para una ciudad consiste en que sus miembros tengan un patrimonio moderado, y suficiente, ya que donde
unos poseen en demasía y otros nada, vendrá o la democracia extrema o la
oligarquía pura, o bien aún, como reacción contra ambos excesos, la tiranía.”
Seguramente Aristóteles escribió esto porque estaba manipulado por los grandes medios de prensa, aliados a la derecha ateniense.
El problema para los intelectuales es que la evidencia de que la clase media es el motor de la democracia y de las libertades públicas es apabullante. Como diría Aristóteles, solo los estados con una mayoritaria clase media impiden el abuso de los ricos (la oligarquía) o de las mayorías (la demagogia).
Solo un país de clase media rural como los Estados Unidos hacia 1750, pudo crear la primera democracia constitucional moderna, dotarse de órganos de gobierno y leyes que contrapesan los poderes, impidiendo la tiranía oligárquica o la demagogia democratista.
Solo un viejo país europeo como Inglaterra, pudo crear la primera monarquía constitucional, basada en la integración de sectores medios urbanos con la baja nobleza rural, impidiendo el absolutismo real.
Solo la clase media tiene el incentivo del progreso individual. Los ricos no necesitan nada y los más pobres carecen de los recursos para intentar el progreso personal. Solo la clase media valora el esfuerzo personal, por que no espera nada del estado, solo seguridad y libertad para desarrollarse. Solo la clase media se presta al debate de ideas, solo una clase media libre tiene energía para crear valor social. Solo la clase media produce los médicos, ingenieros, abogados, funcionarios, ejecutivos que administran y gestionan la sociedad.
De ahí la desconfianza de los intelectuales orgánicos hacia la clase media. Ellos pertenecen a un “proyecto” colectivo, solidario, social, nacional. (Es obvio: tienen asegurada la cátedra).Odian los deslices individualistas, el interés en cosas tan banales como “seguridad”, “libertad”, “bajos impuestos”; denuncian el “egoísmo” de los pequeño burgueses (como dijo Alberdi “El egoísmo bien entendido de los ciudadanos sólo es un vicio para el egoísmo de los gobiernos”, un obstáculo en su plan de dominación).
Odian la libertad de opinión, expresada hoy en centenares de blogs, diarios on line y en publicaciones tradicionales: no pueden controlar ese orden espontáneo de la sociedad de la información, que no puede ser dirigido por leyes votadas por las mayorías que creen tener…
Los intelectuales orgánicos necesitan un estado de permanente y oculta conspiración antipopular, para arrogarse la tarea de ser los descubridores, los explicadores de semejante amenaza.
Entonces hablan: “Clima destituyente hemos dicho para nombrar los embates generalizados contra formas legítimas de la política gubernamental y contra las investiduras de todo tipo. Una mezcla de irresponsabilidad y de milenarismo de ocasión sustituyó la confianza colectiva.”
En ese “clima” incluyen una base social (la clase media) , unos operadores (los grandes medios periodísticos) unos protagonistas sociales (los grandes intereses económicos) y una logística (los conspiradores militares).
La clase media urbana, como ya se sabe de sobra, no votó a Cristina K en 2007. La clase media rural, no la votará en 2009. El fin del kirchnerismo es cuestión de agenda electoral. De ahí el crecimiento desesperante de su discurso contra la clase media “golpista”: todos los fantasmas del pasado se disparan ahora desde las usinas intelectuales del kirchnerismo: la clase media es acusada de pro-oligarquía, de participación en los golpes del 55 y el 76 (se olvidan del golpe del 43), de ser antipatria, traidores, gorilas, conservadores, liberales, golpistas, cipayos, antipueblo, colonizados, llenos de temores, fantasmas, son ramplones, silvestres, maniqueos, ansiógenos…
¿Cuál será la solución final para esta clase media tan difícil de domesticar?
Kirchner no leyó a Sun Bin
Aquellos que disfrutan del militarismo perecerán; y aquellos que ambicionan la victoria sufrirán la desgracia. La guerra no es algo para disfrutar, la victoria no ha de ser un objeto de ambición.
Sun Bin
La sangre empapa la tierra y los esqueletos cubren los campos: todo para satisfacer la insaciable avidez de los gobernantes. Esta no es la finalidad verdadera de la existencia del ejército. Un ejército existe para aplacar la violencia y no para provocarla. Maestros de Hunan
El Ejército Montonero, como todo ejército, desea la batalla, esa es su razón de ser. Disfruta de la guerra y ambiciona la victoria. No acepta la paz, que es sinónimo de flojera y debilidad: ama el ruido de sables, el olor del combate, la sangre tentadora. No han leído a Sun Bin y a los demás estrategas orientales
Los jefes deben ser justos; si no son justos, carecerán de dignidad. Si carecen de dignidad, carecerán de carisma; si carecen de carisma, sus soldados no se enfrentaran a la muerte por ellos. Por esta razón, la justicia es la cabeza del arte la guerra.
Los jefes deben ser humanos, si no son humanos, sus fuerzas no son eficaces. Si sus fuerzas no son eficaces no logran nada. Por ello, la humanidad constituye las tripas del arte la guerra.
Los jefes deben tener integridad; sin integridad no tienen poder. Si no tienen poder, no pueden obtener lo mejor de sus ejércitos. Por ello, la integridad es la mano del arte la guerra. Sun Bin.
¿Es justo el actual jefe del Ejército Montonero? ¿Tiene dignidad?¿Tiene carisma? ¿Es humano?¿Es íntegro?
El general en jefe de Wei preguntó a uno de sus ministros cual es la causa de la caída de una nación. El Ministro contestó: "Muchas victorias en numerosas guerras".El general repuso "Es afortunado triunfar en numerosas batallas; ¿Cómo puede ser ésta la causa de la caída de una nación?".El ministro contestó: "Cuando las guerras son numerosas, el pueblo se debilita; cuando se obtienen repetidos triunfos, los gobernantes se vuelven altaneros. Un pueblo debilitado en manos de líderes soberbios es causa segura de la ruina de una nación ".Maestros de Hainan
El Jefe nunca perdió, todo fueron victorias en su vida pública: desde la intendencia de Río Gallegos, y la Gobernación de Santa Cruz hasta la presidencia en 2003. Y a partir de allí: al acuerdo de no pago de la deuda, las exportaciones crecientes, el superávit increíble, la destrucción de la oposición interna, el debilitamiento de los opositores, las alianzas con gobernadores e intendentes, los negocios, las combinaciones, los homenajes, la sucesión presidencial. Se volvió altanero y soberbio
Pero ahora, por primera vez, la derrota inadmisible, la que no se puede creer.
Dice “estamos ganando en todas partes, las encuestas son claras, la gente está con nosotros, contra los ruralistas”. Como la verdad es dura (70% se apoyo popular al campo, 22% de intención de voto al kirchnerismo, 21% de aprobación a la gestión de Cristina, etc.) conviene negarla e inventarse un “diario de Yrigoyen” que lo proteja de la verdad.
Un Jefe altanero, soberbio y mal informado.
El arte de conducir a los seres humanos es ocuparse de los asuntos sin alharaca y enseñar sin palabras; ser puro y calmo, inamovible, consistente, más allá de la agitación, delegando asuntos a los subordinados de acuerdo a las costumbres, de modo que las tareas se cumplan sin tensiones
Su problema es el exceso de palabras, la agitación permanente, la concentración, la no delegación de los asuntos, la transgresión de costumbres, la tensión permanente entre sus ministros.
Las personas aguijoneadas por muchos deseos son hipnotizadas por el poder y la riqueza, seducidas por la búsqueda de fama y estatus. Ambicionan sobresalir en el mundo a través de una astucia excepcional, de modo que su vitalidad y su espíritu son diariamente menoscabados y van disminuyendo poco a poco.
Un deseo insaciable de poder y riqueza, la astucia permanente, el deseo de notoriedad, el salir de su oscuridad, de su fealdad y lejanía, han señalado el camino de su ocaso.
Lo que parece blando y flexible puede ser fuerte y firme, mientras lo que parece invencible puede ser débil. El sauce se pliega al viento y se mantiene en pie, el robusto roble se quiebra y cae. El agua se adapta a cualquier terreno, pero desgasta la roca más dura.
La fortaleza no es obcecación, es flexibilidad para adaptarse a circunstancias cambiantes. Solo un omnipotente es rígido. Solo los necios creen que la roca puede vencer al agua. El “quiero verlos de rodillas” fue su certificado de defunción.
No importa si es ya o al término formal del mandato de Cristina: el proyecto político de Néstor Kirchner ya pertenece al pasado.
VII. Ecofanatismo
La utopía del Padre Boff
Hace unas semanas el Padre Leonardo Boff, teólogo de la liberación y ecologista militante visitó Argentina y nos aconsejó: “hay que cerrar los ojos en los shoppings, para no caer en la tentación, arreglarse con un poco de arroz y una tela para abrigarse. Solo así se podrá salvar el mundo de la catástrofe que lo amenaza, dada la destrucción que ha hecho la tecnología”.
Puesto que esas palabras suenan como la advertencia de un sabio y como parece lógico frenar la fiebre del consumismo, hay quien apoya estas ideas, como si fueran ideas de bondad, de equilibrio, de futuro.
Yo creo que son ideas erróneas, por no adjetivarlas más duramente.
Como toda Utopía, la del Padre Boff se basa en supuestos irreales. Recordemos que la primera Utopía, la de Tomas Moro, afirmaba que con solo trabajar seis horas diarias bastaba para las necesidades de los ciudadanos de la Isla. Se supone que con solo seis horas diarias se podía desmalezar, arar, sembrar, cosechar, separar la paja del grano, la cáscara de la semilla, llevar al molino, moler, amasar, hornear, mientras otros alimentaban el ganado, lo llevaban a mejores pastos, sacaban la lana de las ovejas, la lavaban, la cardaban , la hilaban, hacían tejidos, los cortaban, los cosían, armaban las prendas, mientras otros iban a la mina, sacaban el mineral de hierro, lo acarreaban a los hornos, donde fundían el material, separaban la resaca del metal, lo templaban, lo llevaban a lo de los herreros que lo forjaban y hacían las rejas, lanzas, arados, etc., etc.
La utopía se basa en la irrealidad. Por eso, justamente, son “lugares inexistentes”, U-topos. Pero después de siglos, los utopistas – a pesar de sus reiterados fracasos- siguen ahí pululando con sus amenazas, su hermosa barba blanca y su ignorancia absoluta de las cosas del mundo.
Hay un mito sobre las utopías, como si fueran buena cosa. Se dice ”ya no hay Utopía, todo es materialismo”. Se afirma que los de la generación del setenta, “querían la Utopía” y eso los hace buenos, “más allá de sus errores”. No creo en eso, yo pertenecía a esa generación y no nos imaginábamos ninguna Utopía: éramos incapaces de imaginar el futuro, nuestro único pensamiento era “cómo tomar el Poder”, esa era la única tentación, lo único que nos mantenía despiertos en esas largas reuniones donde discutíamos tácticas de poder, nunca planes de futuro. Suponíamos que con el Poder en la mano, todo lo demás vendría por añadidura, no hacia falta reflexionar demasiado.
Entonces, veamos con más detalle esta utopía del Padre Boff, una utopía socialecologica y suavemente cristiana. Ya que la viste de los oropeles de la razonabilidad y se publica en los medios de comunicación, y nadie la cuestiona, quiero analizarla con números reales, a ver cómo funcionaría.
Boff propone un único alimento universal, el arroz. Es de suponer que puede ser trigo…o soja, según el clima.
El arroz necesita agua, mucha agua. De lluvia o bombeada. En nuestro país la mitad del arroz se produce con agua bombeada. ¿Con qué se mueven las bombas? Con combustible derivado del petróleo, gasoil. En nuestro país se necesitan 600 litros de gas oil por hectárea por año, lo equivale a unas seis mil toneladas anuales de combustible, para nuestra modesta producción. Si se ampliara el área sembrada a un millón de hectáreas, tendríamos 600 mil toneladas anuales de consumo de gasoil. Pobre ecología! El idílico mundo del Padre Boff empieza a poblarse de pozos de petróleo, acarreo en barcos petroleros, destilerías humeantes, olores insoportables, calentamiento del clima.
Sigamos.
No todos los países pueden producir arroz, o trigo o soja. ¿Qué hacen entonces esos países no-agrícolas para obtener el grano que los alimenta? Es de suponer que darán algo a cambio, es decir COMERCIARAN (el rostro de Boff se crispa ante esta palabra. Resuenan en su mente las palabras de San Agustín, recomendando que las ciudades no tengan mercaderes, no comercien, ya que el comercio es la entrada de ideas y grupos sociales disolventes)
Y ¿qué puede comerciar, por ejemplo Chile, que carece de praderas cerealeras?: cobre, o bienes manufacturados, o vino… o sea: para comer tan solo la taza de arroz diaria que recomienda Boff HAY QUE PRODUCIR BIENES INDUSTRIALES Y MATERIAS PRIMAS que se alejan del ideal agrario y ecológico de esa utopía. El mundo, a pesar de Boff - y gracias a Dios- comercia , intercambia, lo que a uno le sobra, lo cambia por lo que le falta, se teje una inmensa red de relaciones, las naciones y los pueblos toman contacto, se abren- como en este siglo- las enormes extensiones chinas, Internet nos conecta, nos permite vender y comprar. Se mejoran gracias a la odiada tecnología, la productividad agrícola, se obtienen rindes jamás vistos. Baja el número de hambrientos de 1300 millones a 600 millones en veinte años, la gente no solo puede consumir su taza diaria de arroz sino también calzado, pantalones, camisas, sobretodos, lápices , platos, manteles, cortinas, muebles, libros, arte gráfico, medicamentos, juegos, computadoras, celulares, televisión, radio, Internet, puede jugar con la computadora, armar redes sociales, aprender aragonés, usar traductores, escribir, leer, visitar la pinacoteca del Louvre, estudiar física cuántica, puede viajar en tren, auto, avión, barco, puede hacer turismo, usar hoteles, restaurantes, ir a conciertos, recitales , a pubs y teatros, cines y discotecas.
Es toda esa vida la que lastima a Boff y su ascetismo neomedieval.
Informe a contrapelo del ecologismo ad usum
Hay 3400 millones de hectáreas de bosques en el mundo. El 30% de la superficie mundial está cubierta de bosques. Se calcula que se ha perdido el 50% de la superficie boscosa desde los viejos tiempos.
Por año desaparecen 13 millones de hectáreas, es decir un 0,4%, lo cual no parece tan dramático. Sobre todo si hay reforestación y nuevas plantaciones. En realidad la pérdida neta anual es de 7 millones de hectáreas, o sea un 0,2% del total Y está en retroceso. Según Naciones Unidas, en Asia se pasó de perder un millón de hectáreas anuales a ganar un millón más cada año. Europa, lo mismo: casi un millón de hectáreas se suman anualmente a sus bosques.
“Hay razones para ser muy optimistas con lo que está pasando", dijo Hosny El-Lakany, director general asistente del área forestal de la FAO. Sin embargo, se quejó de que Latinoamérica es la zona donde la Tierra sufre la mayor deforestación. En la región, con 924 millones de hectáreas, posee 23 por ciento del área forestal de todo el planeta y donde la pérdida neta anual supone 65 por ciento mundial.”
La deforestación anual en Latinoamérica asciende a 4.7 millones de hectáreas. El informe resalta que "América del Sur sufrió la más importante pérdida neta de bosques entre 2000 y 2005, con 4.3 millones de hectáreas, seguida por África, con 4 millones de hectáreas anuales".
O sea, en Latinoamérica se pierde anualmente algo así como el 0,3%. Tampoco es para desmayarse de horror, aunque es un llamado a prestar atención y proponer un manejo adecuado.
Esto significa que:
Se nos martillea desde que tengo uso de razón con el problema de la despiadada tala de bosques, con la amenaza al medio ambiente, la pérdida de especies animales, de potencial turístico y resulta que eso sucede casi con exclusividad en nuestro continente y a tasas del 0,3% anual. Que cada vez hay más bosques en Asia y en Europa, que el mundo está evitando la extinción de ese recurso y que la tendencia es a la disminución de la tala.
La imagen de una agricultura predadora, quemando bosques, al menos a mi me queda ahora un poco menos firme. Será verdad?
Veamos el caso de Salta y Jujuy, la Reserva de Biosfera de Las Yungas
Categorías Año 1986 Año1998 Año 2002 Diferencia 1986-1998 Diferencia 1998-2002
Tierras forestales 942328 930616 924661 -11712 -5955
Bosques rurales 7572 5751 6578 -1821 827
Otras tierras forestales 39245 41259 41259 2014 0
Otras tierras 272849 284368 289496 11519 5128
Fuente: Informe 2003 de la Secretaría de Medio Ambiente
Según el informe de 2003, de la Secretaría de Medio ambiente, entre 1986 y 2002, la superficie de tierras forestales en esas provincias pasó de 942 mil hectáreas a 924 mil, o sea una pérdida del 1,2% (un retroceso de 0,1% al año).
Para los bosques rurales, la situación es mejor, ya que desde 1998 a 2002 se verifica un crecimiento de 827 hs. (un aumento del 15% )
En síntesis: se han talado entre 1986 y 2002, unas 15 mil hectáreas en Las Yungas. Recordemos que la superficie total del área de la Reserva de las Yungas es de 1,3 millones de hectáreas. O sea, que se han talado en casi veinte años… el 1,1% del área. EL UNO PUNTO UNO POR CIENTO DE LA RESERVA DE LAS YUNGAS, EN DIECISÉIS AÑOS.
Nunca vi estos datos en los dramáticos anuncios de Greenpeace, en los que nuestros actores y cantan-tes denuncian la “desaparición” inminente de las Yungas. Y nos piden la firma (Ya han conseguido 1.200.000 firmas: la gente tiene clara las prioridades (je!)
Bueno, ese es el poder mediático del ecologismo. Muestran la mitad del problema, no exhiben las cifras de contexto, culpabilizan y aparecen como los Robin Hood salvadores que devolverán a la gente sus bienes robados por la agricultura transgénica, arrasadora de bosques y asesina de jaguares.
Con los problemas reales que hay en el país - la pobreza, la corrupción, la carencia de viviendas, la falta de energía, la inseguridad- Greenpeace junta un millón de firmas para que la “depredación de las yungas”, que avanza al 1,2% cada veinte años, no nos hunda en el horror de un mundo contaminado, etcétera, etcétera.
Vamos mal.
¿Ecólogos o necrólogos?
“ Para el 2050 la humanidad necesitará para subsistir de los recursos anuales equivalentes a dos planetas como la Tierra.” La frase pertenece al Director de la entidad ecologista WWF, al presentar su informe bianual. Aterrador, NECROLÓGICO.
Muchos ecologistas “meten miedo” : la clásica técnica de gritar “fuego!” y aprovechar la confusión les viene dando extraordinarios resultados.
Como reseña estupendamente Michael Crichton (Sí, el de Jurassic Park), en los sesenta nos asustaron con la explosión demográfica y las terribles hambrunas que iba a haber hacia el 2000, en los setenta nos amenazaron con una Nueva Edad del Hielo, ahora con el Calentamiento Terrestre y los polos derritiéndose. Y como siempre con el “agotamiento” irreversible de los recursos a menos que…paremos de vivir, de comer, de viajar, de disfrutar de la efímera vida.
Una virtud tienen: mienten y exageran con indudable estilo, comunican extraordinariamente bien, son convincentes: “La gente está convirtiendo los recursos en desperdicios más rápido de lo que la naturaleza puede convertir los desperdicios otra vez en recursos", nos dicen. Suena espléndido y aterrador. Pero, analicemos con calma la profecía:
“ Para el 2050 la humanidad necesitará para subsistir de los recursos anuales equivalentes a dos planetas como la Tierra.”.
Veamos
Ahora somos 6000 millones, en el 2050, seremos 9000 millones.
Regla de tres:
Si 6000 consumen…………………. 1 Planeta
9000 consumiran……………………….X
X: 1*9000/6000= 1,5
Es decir, que se necesitará aumentar la producción en un 50%, (1,5) Y NO EN UN 150%
Eso en el supuesto indemostrable de que YA NOS ESTEMOS CONSUMIENDO UN PLANETA POR AÑO .
Pero, ¿Estamos explotando todos los recursos disponibles? ¿Estamos por ejemplo, instalando todas las huertas marinas posibles? ¿Sacando todo el pescado disponible? ¿Se terminó? ¿No hay más Tierra para conquistar y explotar? ¿No hay tecnologías nuevas que aumenten la productividad agropecuaria, acaso? ¿Ya llegamos al “fin de la tecnología”?
Dejemos hablar a los que saben:
“ La productividad del agua que se utiliza en la agricultura aumentó por lo menos 100 por ciento de 1961 a 2001, debido sobre todo al incremento de las cosechas. Las cosechas del arroz de riego se duplicaron, y las de trigo de riego aumentaron 160 por ciento en ese periodo, con poca variación en el consumo de agua por kilo de producción. La FAO calcula que las necesidades mundiales de agua para producir alimentos per cápita disminuyeron a la mitad entre 1961 y 2001, ahorro considerable y ventaja igualmente significativa para los otros usuarios del líquido.(Boletín FAO)
“¿Por qué no utilizar agua del mar?
El agua marina desalinizada cuesta unos 50 centavos de dólar EE UU por metro cúbico, que es más del doble del precio del agua dulce que se utiliza para el riego (según los cálculos de un estudio reciente de 23 sistemas de riego en 11 países de Asia, África y América Latina). "Esta forma de obtención de agua es demasiado costosa para la producción agrícola -dicen los expertos de la FAO-. Pero su costo se ha reducido a cerca de una décima parte de lo que era hace 20 años. Es probable que siga mejorando la tecnología para desalinizar el agua del mar y que su costo también siga disminuyendo".(Boletín FAO)
“Las cifras revelan con claridad el espectacular incremento de la productividad agrícola. La producción de maíz se ha multiplicado casi 240 por ciento, aunque la superficie cultivada de este grano sólo haya crecido 42 por ciento. La producción de arroz ha aumentado 175 por ciento, en apenas 35 por ciento más de tierras. Las cifras per cápita de la mayor parte de los cultivos, así como de la actividad pecuaria, muestran que la producción ha rebasado el crecimiento demográfico. Actualmente hay más del doble de personas en el planeta que en 1950, pero también hay casi ocho veces más carne de pollo para comer. En el balance mundial, la oferta supera a todas luces a la demanda. (Cartografía de la productividad: 50 años de estadísticas de la FAO)
Pregunta ingenua me hago: si en 50 años la productividad del maíz aumentó un 139% y la del arroz un 103% , si el pollo se incrementó un 773%...¿por qué razón está prohibido que siga incrementándose hacia 2050? ¿que le hace decir a estos necrólogos que este planeta está agotado y que harán falta dos Tierras para alimentar a la gente en 2050?
La mágica fórmula ( “necesitaremos dos planetas”) suena tan directa como “hambruna para fin de siglo XX” o “se viene la Edad del Hielo”. Fórmulas INDEMOSTRABLES, AUDACES …Y FALSAS
Claro que hoy la noticia del informe de la WWF se ha publicado en centenares de medios gráficos: dará que hablar en los programas de radio, donde comentaristas improvisados cacarearán sobre el despilfarro y la necesidad de volver a los “buenos viejos tiempos”. Y la ceremonia de la confusión seguirá reciclándose por largo tiempo.
Yo seguiré haciéndome preguntas ingenuas.
La asamblea
La Asamblea Ambientalista de Gualeguaychú es un síntoma de la enfermedad política de este país, un síntoma agudo, extremo, que muestra lo que nos espera si no nos paramos a reflexionar.
1- Ecologismo. El ecologismo es una ideología y una práctica muy extendida (y exitosa) que se basa en objetivos indiscutibles como la defensa del medio ambiente pero patina rápidamente hacia el posiciones antiindustrialistas (toda industria contamina), reaccionarias (se alude a la supuesta paz y equilibrio de eras primitivas, agrarias), relativistas (“hay que defender a todas las especies, no solo al hombre” que en casos extremos proponen prohibir la experimentación con animales para obtener medicinas, cuando no la expulsión de seres humanos de areas de protección animal), violentas (se caracteriza por operativos “anti”) mediaticas (necesita la espectacularidad para obtener espacio en al prensa) anticientíficas (a pesar de su “jerga” es profundamente anticientífico ya que no acepta pruebas si contradicen sus tesis), anticapitalista ( a pesar que los máximos niveles de desprecio por el medio ambiente se registraron en la URSS, China y otros paises socialistas).
2- Populismo. Se habla del “pueblo”, entidad metafísica, ficcional, imposible de abarcar, definir y mucho menos “interpretar”. Pero ellos son “el pueblo de Gualeguaychú” - compuesto por decenas de miles de ciudadanos - a pesar del exiguo centenar de miembros activos de la Asamblea. Cuando alguien de la ciudad expresa disconformismo, lo acusan rápidamente de “antipueblo”
3- Nacionalismo. Cuando parece que no quedan argumentos “ecológicos”, se apela a la “defensa de la soberanía”. Se exhiben centenares de banderas argentinas en cada manifestación, se envuelven en la bandera a modo de cópula nacionalista en la que cuerpo y patria se penetran mutuamente.
4- Antiimperialismo. Se habla de “imperialismo finlandés”, de que “los del norte” descargan su porquería en el Sur, se recogen las metáforas Galeanas de “venas abiertas”, el Sur existe, etc.
5- Anticapitalismo. Toda industria capitalista contamina…el capitalismo contamina
6- Piqueterismo. Además del apoyo explicito de corrientes piqueteras, la metodología de corte de rutas es un invento piquetero, que ellos llevan al plano internacional
7- Violencia. Se hacen pintadas en las casas de los “traidores”, se amenaza a los disidentes, se invaden aguas territoriales uruguayas, se impide la libre circulación internacional, se amenaza a BOTNIA con acciones terroristas, se protesta violentamente en Buenos Aires.
8- Asambleismo. El discurso más encendido o más excitante y provocador es el que gana. Jamás gana en ese clima el llamado a la calma y la reflexión
9- Clientelismo político. Mantienen relaciones carnales con políticos locales, de los cuales obtienen prebendas, favores y apoyo material.
10. Incapacidad de dialogo, confrontación de ideas, cotejo de argumentos. No convocan a científicos que opinen que no hay peligro de contaminación con la tecnología que usará la planta, se rechaza toda propuesta de debate civilizado.
11- Histeria psicosomática. Han aparecido inequívocos síntomas corporales y físicos ANTES de que Botnia haya comenzado a operar (mareos, vómitos, lluvias verdes, manchas en el río, pájaros muertos) Como en las brujas de Salem, se corporiza el terror, la ficción cobra realidad física y como en un embarazo histérico, los asambleístas ya creen estar sufriendo los efectos de la contaminación.
12. Fanatismo. Se hace un sistemático lavado de cerebro a los chicos de las escuelas entrerrianas, aterrorizándolos con la amenaza inminente sobre su futuro. Se exagera, se planean alocadas acciones, se niega todo argumento racional.
¿Cual es el problema?
Que se ha naturalizado esta enfermedad: los periodistas consultan amablemente todos los días a distintos asambleístas, se da credibilidad a las disparatadas denuncias de contaminación. Nadie les dice que el rey está desnudo y que su fanatismo YA ha traído un perjuicio internacional al país, transformando a la Argentina – con su triste record de contaminación propia- en un hazmerreír de la comunidad científica y de negocios mundial.
Se festeja la irresponsabilidad, como si cortar un puente internacional fuera una gracia insolente, de un “pueblo orgulloso frente a los poderosos”, se trata de conectar esa “lucha” con las demás luchas argentinas, en una especie de frente de la irracionalidad violenta, apto para que los ultras saquen partido.
Se quiebra la relación histórica con Uruguay, se pone al país al margen de las corrientes de intercambio, progreso, inversión.
Se gastan recursos diplomáticos en reclamos y maniobras en La Haya, con España, etc. que sería mejor aprovechar para poner a Argentina nuevamente en el Mundo.
Se coquetea con lo peor de tradición populista sudamericana, se desafía al sentido común, a la ciencia, a la política sensata, se arremete, se ofende, se amenaza, se insulta, en una especie de corte de los milagros que expone diariamente la más grosero de la naturaleza humana.
La Asamblea de Gualeguaychú puede ser un espejo, un anticipo del infierno que nos espera
No te calentés
Sin embargo, empiezo a calentarme. Tanta “evidencia incontrastable”, tanto informe Universal que pronostica calentamiento global, causado por el hombre y que necesita centenas de miles de millones de euros para ser evitado, me está calentando.
Pongo en el Google “calentamiento global” y –solo en español- aparecen 1.350.000 referencias, desde foros a artículos periodísticos.
Pongo “enfriamiento global” y aparecen 300. 000 referencias, muchas de ellas harto más divertidas que la de calentamiento.
Se nos viene, ahora, según muchos científicos, el enfriamiento global, Pero nada de temer, no una nueva glaciación sino una bajada de unos pocos grados.
No se a que tenerle más miedo, si al calentamiento o al enfriamiento.
A primera vista el calentamiento es tan, pero tan “políticamente correcto” que mi naturaleza me hace simpatizar inmediatamente con la hipótesis del enfriamiento global.
Ambos partidos, parecen rehuir la exigencia popperiana: en vez de intentar por todos los medios demostrar el error de su propia hipótesis, para fortalecerla si no pueden derrotarla, parecen acumular solo los indicios favorables a ella. Eso no es ciencia, es retórica de abogado.
Pero, aun así, la políticamente correcta hipótesis del calentamiento tiene más adeptos que su contraria porque se aferra a los miedos ancestrales que genera la energía humana, el crecimiento de las industria, el uso del automóvil. Engancha perfectamente con el neosocialismo del siglo XXI y apunta claramente contra las experiencias de desarrollo de economías de mercado en Asia, las cuales se sacuden de milenios de economía rural y alcanzan en pocas décadas un increíble desarrollo industrial. La gente se está liberando de siglos de ataduras y produciendo cada vez más y esto asusta a los ecologistas y neosocialistas, porque les corroe su base de sustentación ideológica. Ellos necesitan causas únicas, evidentes, con un único gran culpable y soluciones únicas y drásticas, que solo ellos saben administrar.
Calentamiento = CO2= crecimiento industrial
Solución= parar crecimiento ( encarecerlo+ condicionarlo)
Administrador de la solución: ecologistas y anticapitalistas neosocialistas
Pero si
Calentamiento= CO2= ciclos naturales
O
Enfriamiento = variaciones actividad solar
Solución: Nada, ninguna, nadie a quien culpar, ninguna política a proponer, se nos cae la estantería de nuestra propia existencia…
Por eso me caliento. Aun no se quien tiene razón, pero creo que no podemos decir “los dos”¿no?.
Y algo me dice, algo fuerte, persistente, acuciante que una prensa ávida, una ideología que está desmentida en los hechos todos los días, y viejos intelectuales tratando de resistir la larga agonía del socialismo, necesitan del calentamiento global. Están calientes con eso.
No te calentés, entonces. Mirá los datos, lee artículos de científicos y olvidate de culpar por el calor del otro día o por la lluvia de mañana al calentamiento global. Quizás se deba a que entramos en el enfriamiento global , o que paró de calentarse el mundo, o que nunca hubo calentamiento. Jé.
Malaria: el asesinato de los ecologistas
No soy experto ni mucho menos en medicina. Pero se leer estadísticas.
En Africa , de cada cinco chicos que mueren antes de cumplir un año, uno muere por causa de la malaria.
En 13 paises la Malaria es la principal causa de muerte infantil, luego de las causas neonatales, en competencia con la neumonía.
Este flagelo se lleva dos millones de vidas por año pero es totalmente evitable con solo aplicar las dosis necesarias de DDT para exterminar los mosquitos transmisores..
Veamos un caso concreto: Sudáfrica, 1991-2003
El estudio hecho en Sudáfrica por RichardTrain y Roger Batem en 2004, es conluyente:
“La Malaria impone un enorme costo humano y económico a muchos paises pobres.(…) Los metodos para controlar y combatir la enfermedad son bien conocidos e incluyen el uso de insecticidas en los hogares. Un insecticida en particular, el DDT, revolucionó el rociado domiciliario porque es barato, fácil de usar y de efecto prolongado.(…) Como este paper muestra, cuando los paises ceden a la presion internacional y suspenden el uso del DDT, los efectos pueden ser desastrosos (…) A despecho del valor del DDT los ambientalistas continúan con sus campañas contra su uso, e incluso contra cualquier tipo de rociado de insecticidas en el hogar, afectando severamente el control de la enfermedad.(..) Muchos grupos “verdes” construyeron su reputación por sus campañas contra el DDT durante los años setenta. Esos mismos grupos ahora influencian a la Organización Mundial de la Salud para que rechace el apoyo al uso de DDT y estimule a los paises afectados por la malaria a abandonar el uso del DDT. Si esta tendencia continua, los esfuerzos para derrotar a la malaria serán infructuosos”
Richard Tren, Director de Africa Lucha contra la Malaria y Roger Bate es miembro del American Enterprise Institute
SUDAFRICA:
ESTADISTICAS DE MUERTES POR MALARIA
1991 ……………………...50
Se declara la Epidemia de malaria
1996 ……………………..200
1997…………………… . 150
1998……………………...200
1999……………………...400
2000……………………...450
Se aplica masivamente DDT
2001………………………120
2002………………………100
2003………………………20
El DDT es como un monstruo. Fuimos educados en su repudio, como ejemplo del mal que el hombre puede hacerle a la naturaleza.
Abandonar su uso implicó 60 millones de vidas perdidas por causa de la malaria. Causas totalmente evitables. Un logro de la ecología como religión autoritaria.
Sesenta millones de muertos después, nadie se disculpa. Ningun gurú de la ecología jamás explicará nada sobre el tema DDT, ese monstruo. Aliados con los mosquitos, los ecologistas han producido con su presión estas muertes y muchas más, seguramente.
En 2006, al fin, la OMS ha reconsiderado la anterior prohibición sobre el DDT y lo recomienda en la lucha contra la malaria.
Era hora
